Nuestra ciudad es eminentemente un oasis, pero también se destaca porque tenemos una gran industria de la minería. Se nos concibe casi solo como campamento minero pero primero somos una ciudad oasis. Esta ciudad se declaró en período de latencia y luego saturada y en términos ambientales, al ser declarada en estos términos, corresponde un Plan de Descontaminación. Comenzó el proceso cuando se declaró saturada, pero fueron pasando los años sin que se concretara. Hace unos años, la Contraloría dejó sin efecto un primer plan, porque no contaba con los elementos básicos para descontaminar.
A mi juicio este proceso ha demorado porque implica obligaciones para la industria minera, particularmente pública pero también privada. Codelco tiene tres grandes faenas mineras cerca de Calama: Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales. Pero también está El Abra que es privada en 51% y Spencer de BHP Billington. Ahí están las presiones a los gobiernos para que las exigencias no sean las que corresponde. Si no fuese así, estaríamos en un escenario peor porque significaría que el Estado abandonó a esta ciudad a su suerte y no se ha preocupado de generar este instrumento en 17 años.
¿Cuáles son las medidas que se proponen contra la contaminación y que generan más tensión?
La principal tiene que ver con regulaciones para la minería y con reconocer el origen del problema. No creo que los gobiernos desconozcan esto, pero hay un entreguismo, un sometimiento de gobiernos más y menos progresistas a la gran minería. Y me refiero a los dueños de esta gran industria, porque a veces no pasa ni siquiera por los directores ejecutivos sino por los consorcios dueños que son de capitales nacionales y extranjeros, y que someten a los gobiernos para que no se atienda a las comunidades como sí ocurre en los países desarrollados de donde son los mismos sueños, que en sus países saben que tienen que tener compromiso social y ambiental con las comunidades aledañas que van a recibir las externalidades negativas de la minería.
¿Qué medidas crees que son indispensables para un plan de descontaminación en Calama?
Una primera medida, que le pedimos al presidente Kast personmente en una reunión que tuvimos en La Moneda, es que intervenga al Ministerio de Salud para que se apliquen las mediciones de salud respectivas, con exámenes epidemiológicos y toxicológicos a los estudiantes de Calama, y así saber el nivel de estas afectaciones en la salud y entregar tratamientos. Esperamos que eso se contenga en el plan de descontaminación.
Lo segundo es que se creen comisiones intersectoriales permanentes de salud, medio ambiente, educación y minería para que cada sector se entere de la evidencia que se va generando sobre la contaminación y se anticipen a los hechos.
Sobre el financiamiento creo que no deben haber límites en cuanto a atender a la comunidad porque tanto el Estado como las empresas son dueñas y responsables de las emisiones de estos contaminantes. Las privadas y también Codelco, y esperamos que financien programas trascendentales, no ayudas parche como hemos visto hacer a empresas como Codelco, que financia plazas, entrega calefactores y otras medidas que no dan cuenta de una intervención integral. Estamos hablando de mega parques y grandes pulmones verdes que separen a la minería de la ciudad.
Otra cosa que pedimos es la formación de médicos especialistas para Calama con recursos del Estado central y de las empresas mineras, sumándose a los esfuerzos del gobierno regional y de los municipios. Necesitamos que el gobierno pueda dar las facilidades para esto y que no ponga trabas burocráticas, porque es verdad que al formar especialistas tienen que distribuirlos a lo largo del país, pero que prioricen y atiendan a las zonas más afectadas como Calama que es un lugar estratégico para el país porque entregamos grandes divisas. Necesitamos inversión en infraestructura social, ambiental, en educación y salud.
Calama y la contaminación minera
¿Qué efectos ha tenido la contaminación minera en Calama, según los estudios que se han publicado a lo largo de los años?
Hay un cuerpo de evidencia generada por universidades nacionales y extranjeras en los últimos 20 años que dan cuenta de contaminación en el río Loa que es la fuente de agua dulce para la agricultura, y que se ha contaminado por filtraciones de los tranques de relave. Tenemos el relave de Talabre, que es más grande que la ciudad de Calama y eso ha contaminado las napas subterráneas. Se ha encontrado arsénico, metales y plomo en exámenes de sangre, en el polvo depositado en los techos de las casas, y otros estudios que corroboran lo que los vecinos han percibido durante años que es la contaminación.
Lamentablemente ahora el lugar donde los niños deberían estar más seguros, que son las salas de clase, también está contaminado. Significa que los sellantes que se han puesto en puertas y ventanas no son suficientes y se van a tener que instalar extractores, purificadores y sistemas de ventilación con filtros para no abrir las ventanas. Este estudio nos golpea directamente porque significa que nuestros niños están hipotecando su salud.
El problema es que no existe un seguimiento integral y de largo plazo sobre el impacto en la salud de la población y de los ecosistemas. Estamos intentando que el gobierno central saque la voz y se haga cargo dentro de las políticas del país como la política del litio y del cobre, que son necesarios para la transición energética si queremos menos carbono. Pero para elevar la producción de estos elementos primero tenemos que hacer un seguimiento en lugares como la provincia del Loa o Tocopilla, donde estamos produciendo 20 o 30 veces más en las últimas décadas. Hay que saber cuál es el efecto de eso y tenemos un ejemplo desgarrador, que es el traslado el campamento de Chuquicamata que se trasladó a Calama para alear a esas 15 mil personas de la minería, y la minería se acercó a la ciudad porque se levantó la faena Ministro Hales. No puede haber una transición energética justa si la están pagando los niños y trabajadores de Calama. No lo vamos a permitir.
En otras comunas, el debate sobre el impacto ambiental de las industrias ha sido un punto de división dentro de la sociedad. ¿Cómo ves la opinión pública sobre este tema en Calama?
No veo una división sino más bien un cultivo y consolidación de la conciencia medioambiental. Así como hay una conciencia social que se centra en la minería porque tenemos mucha historia social, política y sindical, también tenemos conciencia ambiental y destaco con mayúscula y subrayado la labor de las organizaciones ambientales, porque ha sido fruto de la presión de esta ciudadanía en los tribunales que se ha conseguido atención, levantar la voz y promover la conciencia ambiental en las comunidades que pueden estar alejadas de esto porque las familias dependen de la minería, entonces hay un costo en levantar esas voces. Destaco esta labor pero espero que no sea solamente por presión social que se generen cambios, sino por políticas públicas y voluntad del Estado para atender esto. Tenemos que ser inteligentes y si nos promovemos como un país minero, tenemos que medir y controlar el impacto de esta actividad en la población.
Mineras y el Estado
¿Cómo ha sido la postura de Codelco con respecto al impacto de la contaminación? ¿Ha cambiado en algo durante la actual administración?
Codelco es una entidad eminentemente política y muchas veces es entendida como un botín para cada gobierno. Viene una nueva administración y se anuncian grandes cambios para movilidad la empresa y evitar actos irregulares o derechamente de corrupción. Codelco, como la minería privada, muchas veces termina convirtiendo su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) en una estrategia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que termina funcionando como un chantaje a las comunas, entregando ayudas en busca de silencios. Yo soy partidario de que los aportes que haga la empresa sean en base a leyes y por eso fuimos autores de la ley de Royalty Minero que hoy está dando cursos a las comunas pero por ley. Esta RSE de Codelco se entiende más bien como un cambalache de un beneficio por otro y no bajo un entendimiento de que hay que acompañar a la comuna aledaña, desarrollarla y entregarle lo necesario para mitigar el daño que provoca la industria minera.
Hay una demanda en curso por daño ambiental contra el Estado. ¿Cree que esta puede ser una forma de lograr acciones concretas?
Las organizaciones ambientales de Calama tienen mucha autonomía y han formado profesionales para hacer seguimiento a este proceso. A mi me invitaron a ser testigo porque yo fui alcalde de Calama y en ese momento me negué a firmar ciertos compromisos que nos pedía el gobierno de ese momento y que eran un sometimiento para aceptar pseudo programas de descontaminación, distintos al plan integral que obligaba la ley. Hemos sido testigos, el proceso legal sigue en curso y esperamos que haya un pronunciamiento del Estado para asumir la responsabilidad que le corresponde.
¿Qué más se puede hacer desde el Senado para enfrentar este problema?
Estamos trabajando en proyectos de ley para modificar normas ambientales a raíz de este último estudio sobre los colegios, porque uno se da cuenta de que hay ciertas normativas y límites que en Chile no tenemos y yo invito a senadores de distintos colores a este esfuerzo y para hacer un llamado a que el presidente intervenga y se tomen las medidas necesarias en salud.
Respecto a la continuidad del plan de descontaminación, el ritmo lo pone el Ministerio de Medio Ambiente. En un país centralista como Chile, el presidente tiene que incluir a la ministra en esta gestión para que se pueda terminar este plan, que entendemos que ya está avanzado, y empezar a aplicarlo. Estamos seguros de que si este estudio hubiese sido sobre 38 colegios de Las Condes o Vitacura estaría todo el poder público y privado desplegado buscando los recursos para enfrentar el problema. Esperamos la misma celeridad para las y los niños de la ciudad oasis de Calama.
Creo que el gobierno del presidente Kast tiene la oportunidad de que esto sea un antes y un después. Que él y su equipo técnico comprendan la dimensión de este problema social y humano, y que se apliquen programas concretos. Yo no estoy en contra de la minería sino a favor, pero imitemos a los países desarrollados para que haya sustentabilidad. Este puede ser un momento trascendente para hacer mejor minería.