domingo 01 de noviembre de 2026
Opinión

Sala Cuna Universal: un asunto de Estado

En el trámite legislativo, el debate se ha relegado el rol educativo y la dimensión pedagógica, reduciéndolo a un mero subsidio laboral, lo que afectaría negativamente el bienestar de los bebés.

1 de noviembre de 2026 - 11:45

El proyecto de ley de Sala Cuna Universal enfrenta una “tormenta perfecta” al poner en tensión tres objetivos que debiesen ser sinérgicos: educación de calidad para el desarrollo infantil temprano, mayor participación laboral femenina y corresponsabilidad parental.

En el trámite legislativo, el debate se ha relegado el rol educativo y la dimensión pedagógica, reduciéndolo a un mero subsidio laboral, lo que afectaría negativamente el bienestar de los bebés.

La literatura económica y del desarrollo infantil es contundente: las políticas intersectoriales que aseguren relaciones pedagógicas sensibles y responsivas no solo reducen las brechas tempranas, sino que también generan beneficios económicos y sociales a largo plazo.

La sala cuna favorece la equidad y la movilidad social, y aumenta la participación laboral formal de madres y cuidadores, siempre que estas operen con jornadas flexibles, modalidades curriculares pertinentes y condiciones laborales adecuadas.

La evidencia comparada también advierte que expandir cobertura sin calidad educativa contraviene los propósitos que se pretende articular. Para evitar que la ley termine precarizando la atención de la primera infancia bajo un esquema desfinanciado, una política de Estado debe considerar cinco imperativos:

  • Institucionalizar la sala cuna como política de Estado intersectorial que la situé como bien común, integrando una agenda colaborativa con criterios de sostenibilidad y pertinencia territorial.
  • Garantizar acceso inclusivo a diversas trayectorias educativas y modalidades de sala cuna que eviten la doble carga de cuidado para las familias. En particular, se recomienda integrar la oferta pública (VTF, Integra y Junji), que, aunque asegura calidad, se encuentra excluida del proyecto actual.
  • Priorizar la calidad de los procesos pedagógicos sobre la regulación de la calidad estructural basada en infraestructura y cumplimiento formal. Esto incluye fortalecer la profesión docente y los ambientes de la educación parvularia.
  • Asegurar recursos públicos suficientes en forma permanente, evitando la exclusión de las familias vulnerables mediante eliminación del copago.
  • Fortalecer la articulación con las familias e infancias. La sala cuna no sustituye al hogar; lo potencia. Se requiere un ecosistema de políticas intersectoriales que acompañe a padres y cuidadores para fomentar ambientes de bienestar en el hogar, reducir el estrés parental y prevenir la violencia intrafamiliar.

*Esta columna fue escrita también por Cynthia Adlerstein Grimberg y Pamela Jervis Ortiz, de la Universidad de Chile.

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