La gestión de medicamentos vencidos en Chile arrastra un vacío normativo con efectos sobre la salud de las personas y los ecosistemas. Así lo advirtió Diego Rojas, químico farmacéutico y director del Centro de Biomedicina de la Universidad Mayor, tras la primera Jornada de Sostenibilidad para el Sector Farmacéutico.
El encuentro se realizó el 15 de octubre en la Universidad Autónoma de Chile. Lo convocaron la Cámara Nacional de Laboratorios Farmacéuticos y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC) de Corfo, como parte del proceso para construir un Acuerdo de Producción Limpia sobre residuos farmacéuticos domiciliarios.
Hacerse cargo de los medicamentos vencidos
En entrevista con El Desconcierto, Rojas explicó que la ley obliga a hospitales, laboratorios y farmacias a eliminar los fármacos de sus propias instalaciones. Sin embargo, no existe un mecanismo para que los pacientes desechen de forma segura los remedios que guardan en sus casas. "Hay un vacío", resumió.
Algunas cadenas como Farmacias Dr. Simi y Cruz Verde tienen puntos de recepción, al igual que municipios como Las Condes y Vitacura. Aun así, esa red se concentra en Santiago. Por ello, quienes viven en Puerto Montt, Aysén o Atacama no tienen alternativas. Incluso en un hospital o en un Cesfam, precisó, "no me lo van a recibir porque no hay un mecanismo de recepción y eliminación de medicamentos".
A su juicio, el problema también es de trazabilidad. El principio de responsabilidad extendida del productor rige para neumáticos o aparatos eléctricos, pero no se aplica a la industria farmacéutica.
Así, un laboratorio puede distribuir una tonelada de paracetamol en todo el país sin hacerse cargo de su destino final. Como alternativa, propuso que las farmacias, consideradas centros de salud por ley, usen su cobertura nacional para recibir y eliminar estos productos, con costos asumidos por las empresas.
Fármacos que afectan ríos y ecosistemas
Además del riesgo de consumo accidental por parte de niños, niñas o mascotas, el desecho en la basura o el desagüe contamina aguas, suelos y ecosistemas. Según Rojas, estudios en los ríos Maipo, Mapocho y Aconcagua han detectado medicamentos para la epilepsia, el dolor y la diabetes, además de paracetamol.
A esto se suma que las plantas de tratamiento de agua no eliminan ni miden estos compuestos. En el caso de los antibióticos, su presencia ejerce presión sobre las bacterias y favorece la resistencia antimicrobiana, un fenómeno que monitorea el Instituto de Salud Pública. "Cuando tienes una cepa que es resistente a todos los antibióticos, no posees alternativas terapéuticas para tratar a ese paciente", advirtió.
Mientras no exista una política pública, el académico recomendó guardar los medicamentos vencidos en un lugar seguro. Luego, sugirió llevarlos a un punto municipal o a una farmacia que los reciba.