El teatro del absurdo
El derecho a protestar y la libertad de expresión son, supuestamente, pilares de la sociedad estadounidense. Es la primera enmienda a la constitución, a fines del siglo XVIII. Pero ahora ello parece desvanecerse como todo lo sólido. Y lo que surge es miedo. Un miedo que (me) recuerda un tiempo viviendo en dictadura, en el que nada se movía, ni siquiera una hoja, sin que él lo supiera.