El crimen no está afuera, está dentro
Hoy el crimen organizado no necesita metralletas para infiltrarse, basta una licitación mal controlada, una sociedad no revisada o un proveedor no chequeado. El riesgo no está en la mala fe, sino en la falta de estructura. Es por ello que el sector privado no puede seguir actuando como si este fuera un problema del Estado. Si las empresas no fortalecen sus controles, cultura y sistemas de integridad, las redes criminales seguirán avanzando, porque ellas sí tienen estrategia.