Por la vida digna y la libertad de decidir
Dar urgencia a una ley que despenalice el aborto sin causales no es una decisión legislativa más: es una señal de coherencia democrática. Es asumir que los derechos de las mujeres no pueden seguir dependiendo del patriarcado ni de la moral ajena. Es reconocer que esta lucha, que comenzó hace casi un siglo, aún espera reparación.