Chile desecha cada año cerca de 6,6 millones de neumáticos, un volumen que equivale a entre 140.000 y 180.000 toneladas de residuos, según cifras del Ministerio del Medio Ambiente. De ese total, solo un 17% es sometido a reciclaje o recibe un manejo ambientalmente racional, mientras el resto suele terminar en calles, quebradas o vertederos clandestinos.
En ese contexto, la Ley REP busca elevar progresivamente las metas de recolección y valorización del caucho, aunque su implementación avanza de manera gradual.
Frente a este panorama, la empresa alemana BASF desarrolló un proceso de reciclaje químico que convierte los neumáticos fuera de uso en materia prima para la industria de las pinturas. La tecnología se basa en la pirólisis, un proceso que permite transformar el caucho en un aceite reciclado que luego se incorpora al inicio de la cadena productiva.
¿Cómo transforma BASF los neumáticos en un nuevo recurso?
A través de su proceso ChemCycling® y la tecnología de pirólisis, BASF logra transformar los neumáticos fuera de uso en una materia prima secundaria: el aceite de pirólisis. Este insumo reemplaza recursos de origen fósil en la fabricación del aglutinante Acronal® Ccycled®, utilizado en pinturas decorativas, sin comprometer la calidad ni el desempeño del producto final.
Según explicó a El Desconcierto Allan Picoli, gerente general de BASF Chile, la iniciativa surgió como respuesta a un problema de escala global. "Vimos una oportunidad frente al desafío ambiental que representa la acumulación de neumáticos en desuso, que superan los 1.000 millones al año en el mundo", apuntó el ejecutivo, quien agregó que el proceso permite "darle un segundo uso a un material muy difícil de procesar".
El papel de la responsabilidad empresarial
Para Picoli, la incorporación de residuos a la cadena productiva forma parte de un compromiso mayor con la sostenibilidad. "En BASF combinamos el éxito económico con la protección del medio ambiente y la responsabilidad social", afirmó, y subrayó que la compañía busca posicionarse como "un socio estratégico para el desarrollo de la industria nacional".
En esa línea, sostuvo que iniciativas como esta buscan cambiar la forma en que se entienden los residuos: "ya no como el fin de un producto, sino como el punto de partida para crear uno nuevo".
¿Cómo funciona esta solución en Francia?
La aplicación de esta tecnología ya opera en Francia, donde el componente desarrollado por BASF se integra desde marzo de 2026 en las pinturas de interiores Tollens Maxiline+, del fabricante Cromology.
Al respecto, Picoli indicó que la asociación "marca un paso muy importante hacia la ampliación y escala de las soluciones circulares en la industria de las pinturas decorativas" y remarcó que el objetivo es demostrar que es posible "conservar los recursos fósiles y lograr una huella de CO2 significativamente reducida", sin afectar el rendimiento ni la calidad del producto.
Es posible conservar los recursos fósiles y lograr una huella de CO2 significativamente reducida Es posible conservar los recursos fósiles y lograr una huella de CO2 significativamente reducida
El impacto que podría tener esta tecnología
Aunque el desarrollo de BASF ya cuenta con una aplicación certificada en Francia —donde un envase de 10 litros de pintura utiliza el aceite de pirólisis equivalente a dos neumáticos fuera de uso—, en Chile el desafío continúa siendo la baja tasa de valorización.
Según Picoli, "el desafío que tenemos por delante es claro" al considerar que el país desecha anualmente cerca de 6,6 millones de neumáticos, cifra que representa alrededor de 180.000 toneladas.
Otras iniciativas de economía circular en Chile
Junto a la propuesta de BASF, distintos proyectos buscan dar una segunda vida a los neumáticos fuera de uso en el país. Uno de ellos es el proyecto NFU-Evolución, liderado por el centro tecnológico CircularTec y financiado por Corfo, que vincula a la academia y a empresas para convertir estos residuos en insumos de vanguardia. En esa investigación participan la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y la Universidad de Santiago (USACH), que exploran su uso en soluciones habitacionales sostenibles.
Asimismo, desde enero de 2026 el Manual de Carreteras del Ministerio de Obras Públicas (MOP) incorpora una especificación técnica oficial para el uso de polvo de caucho reciclado en mezclas asfálticas viales.
A esto se suman empresas gestoras como Neuvol y Resur, dedicadas a recolectar y procesar neumáticos usados para reincorporarlos como materia prima en nuevos procesos productivos, además de la expansión municipal de la Ley REP, que integra de manera paulatina a distintas comunas del país a los sistemas de recolección y valorización selectiva coordinados por el MMA.
En conjunto, estas iniciativas apuntan a consolidar un modelo de economía circular que busca reducir la dependencia de recursos fósiles y disminuir el volumen de neumáticos que hoy termina en basurales ilegales, en un contexto donde la normativa ambiental chilena avanza hacia metas más exigentes de recolección y valorización.