La minería urbana consiste en recuperar metales de alto valor —cobre, oro, plata, platino y aluminio— desde residuos generados en las ciudades, principalmente Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), baterías, chatarra metálica y redes de telecomunicaciones en desuso. En un país que es referente mundial de la minería tradicional, esta alternativa gana terreno como complemento sostenible a la extracción convencional.
El potencial es significativo: un kilómetro de cables de telecomunicaciones en desuso o una tonelada de residuos electrónicos puede contener concentraciones de cobre y metales preciosos mayores, por tonelada, que las rocas extraídas de yacimientos subterráneos o a cielo abierto. Además, extraer minerales desde productos descartados reduce el consumo de agua, las emisiones de carbono y la generación de relaves respecto de la minería convencional.
Proceso de fundición de metales. Foto: Midas Chile.
Leyes que impulsan la minería urbana en Chile
Dos normativas ordenan el sector. La Ley REP obliga a fabricantes e importadores a hacerse cargo de la recolección y reciclaje de productos prioritarios, entre ellos los aparatos eléctricos y electrónicos. A esto se suma la Ley "Chao Cables", promulgada en 2019 y cuyo reglamento —el Decreto 176— entró en vigencia recién en septiembre de 2025, tras seis años de espera.
La normativa exige a las empresas de telecomunicaciones identificar, ordenar y retirar el cableado en desuso de postes y calles, convirtiendo esa infraestructura obsoleta en una fuente directa de cobre secundario.
En este ecosistema opera Midas Chile, empresa pionera en la gestión de RAEE que —según su gerenta de Economía Circular, Mitzy Lagos— hoy se define más como una minera urbana que como una recicladora.
"Nosotros no queremos que el ambiente sufra las consecuencias de una mala gestión de los productos que consumimos como sociedad", explica la ejecutiva, quien detalla que la compañía procesa un promedio de 8.000 toneladas de residuos al año, de las cuales valoriza cerca del 90%.
Nosotros no queremos que el ambiente sufra las consecuencias de una mala gestión de los productos que consumimos como sociedad Nosotros no queremos que el ambiente sufra las consecuencias de una mala gestión de los productos que consumimos como sociedad
¿Cómo garantiza sus estándares una empresa de minería urbana?
Midas Chile está certificada desde 2016 bajo la norma R2, un estándar internacional enfocado en el reciclaje sostenible de aparatos eléctricos y electrónicos que exige, como requisito, contar también con las certificaciones ISO 14001 (medio ambiente) y ISO 45001 (seguridad laboral). Según Lagos, la norma incorpora además un componente poco desarrollado en la industria: la trazabilidad de los datos personales almacenados en los dispositivos.
Tarjetas electrónicas de telófonos móviles. Foto: Midas Chile
"La norma de R2 sí le pone énfasis en la trazabilidad de la información para cuidarla y que esos datos no salgan a mercados informales que los puedan mal usar en contra de las personas o de las empresas", sostiene.
A la par, la compañía opera desde 2018 con el 100% de su energía eléctrica proveniente de plantas fotovoltaicas propias, lo que —de acuerdo con la ejecutiva— la convirtió en la primera empresa de Chile y del mundo con su consumo energético totalmente compensado con energía solar.
Planta de energía solar. Foto: Midas Chile
El destino de los metales recuperados
Los metales recuperados por Midas Chile se venden como commodities a empresas que los requieren como materia prima para la fabricación de nuevos productos, con la diferencia de tratarse de material reciclado y no de extracción virgen. En ese contexto, Lagos afirma que la compañía vendió en su momento parte de su producción a Japón, país que —según relata— utilizó metal reciclado proveniente de distintos orígenes, incluido Chile, para fabricar las medallas de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Lingotes de aluminio, cobre y bronce. Foto: Midas Chile
"Japón fabricó las medallas de los Juegos Olímpicos de 2020 con metal reciclado", señala la gerenta, aunque el proyecto oficial de esas medallas —el "Tokyo 2020 Medal Project"— fue presentado por el Comité Organizador como una iniciativa que recolectó el 100% de sus metales exclusivamente a través de donaciones de dispositivos electrónicos aportados por la ciudadanía japonesa entre 2017 y 2019.
Con todo, el trasfondo de la afirmación remite a un dato verificable: entre un 30% y un 35% del consumo mundial de cobre proviene hoy del reciclaje o la recirculación de material. Uno de los principales desafíos pendientes para Chile, en todo caso, sigue siendo la capacidad de refinación local: gran parte del material separado se exporta como chatarra concentrada, ya que el país aún no cuenta con la escala industrial para procesar internamente el total de los metales preciosos recuperados.