Luis Martínez Cerna, director ejecutivo de CircularTec, repasa en conversación con El Desconcierto el origen del centro, sus proyectos en neumáticos y baterías de litio, y su rol en el corredor bioceánico que unirá Antofagasta con Mato Grosso, ruta que se extenderá por más de 2.400 kilómetros.
El origen de CircularTec, el Centro Tecnológico de Economía Circular de la Macrozona Norte, se remonta a 2015 y 2016, cuando se creó en Tarapacá el Centro de Innovación y Economía Circular (CIEC), impulsado por Petar Ostojic, hoy presidente de CircularTec y empresario del rubro de la fundición.
Según explica Martínez Cerna, director ejecutivo del centro, Ostojic transformó su propia empresa "en una acción de batalla" para demostrar que incluso una fundición puede transitar hacia la economía circular.
Luis Martínez Cerna, director ejecutivo de CircularTec.
El comienzo
Ese antecedente cobró fuerza en un ecosistema como el minero, donde la sostenibilidad ya no es solo un requisito corporativo, sino también normativo. En Chile, la Ley REP es uno de los ejemplos que cita Martínez Cerna para ilustrar ese marco regulatorio. Con ese impulso, Corfo abrió un concurso para crear un centro tecnológico especializado, circunscrito a la macrozona que reúne las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama.
El CIEC, junto a las universidades públicas de la macrozona norte, la Universidad Católica del Norte, la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica y la Universidad de Santiago, conformó un consorcio que se adjudicó la iniciativa. Así nació lo que hoy se conoce como CircularTec, que este año inicia su cuarto año de operación.
El objetivo del centro
El propósito declarado de la empresa es responder a las necesidades del territorio y la industria de la macrozona norte mediante soluciones de economía circular, tanto para las grandes empresas mandantes como para sus proveedoras. El trabajo se organiza en torno a tres focos productivos: minería metálica, principalmente cobre; minería no metálica, con énfasis en litio y baterías; y energía, con foco en la solar.
A ello se suma un componente territorial, particularmente en Tarapacá, donde el centro ha trabajado con emprendedores locales. Con el tiempo, el radio de acción se amplió más allá de Chile: CircularTec mantiene colaboraciones en Perú, Colombia, Argentina, Uruguay, México y Ecuador, además de un trabajo en curso con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de República Dominicana y un proyecto que culmina en diciembre en Costa Rica, con miras a extenderse a otros países centroamericanos. El centro también participó en la elaboración de la Hoja de Ruta Chile 2040 hacia una economía circular.
¿Cómo se articula el trabajo entre industria, academia, gobierno y territorio?
Para Martínez Cerna, la posibilidad de conjugar a estos cuatro actores es "un propósito bastante transversal" entre las organizaciones que trabajan en economía circular, pero identifica un factor distintivo en CircularTec: su estructura, que integra universidades y empresas en su directorio, facilita el vínculo con la comunidad.
A partir de octubre se formaliza además la incorporación de la Asociación de Industriales de Iquique y Tamarugal, lo que amplía la red hacia empresas proveedoras del ecosistema minero regional.
En el plano territorial, el centro cuenta con un edificio de cuatro pisos y 1.600 metros cuadrados en Iquique, que alberga actividades de distintas organizaciones y más de 400 metros cuadrados de laboratorios habilitados. "Es un espacio de colaboración y de puertas abiertas para las distintas instituciones", resume el director ejecutivo.
Es un espacio de colaboración y de puertas abiertas para las distintas instituciones Es un espacio de colaboración y de puertas abiertas para las distintas instituciones
Los proyectos más relevantes
Entre los hitos del centro, Martínez Cerna menciona hojas de ruta de economía circular elaboradas para municipios como Alto Hospicio, La Ventana, Coyhaique y La Granja, además de programas de formación dirigidos tanto a organizaciones sociales como a la industria minera, incluido el trabajo en torno a la norma ISO 59000. Desde agosto, los laboratorios del centro están disponibles para que emprendimientos y empresas piloteen sus productos.
Actualmente, el centro desarrolla tres proyectos emblemáticos. El primero, NFU Evolución —cuya sigla corresponde a Neumático Fuera de Uso—, busca nuevos subproductos a partir de los residuos que genera este material: acero, tela y caucho, este último transformado en carbón negro (carbon black).
"Lo que estamos haciendo nosotros es generar nuevos productos", explica Martínez Cerna, en momentos en que el mercado tradicional de productos de caucho reciclado —como topes de estacionamiento o carpetas para áreas de recreación— ya está saturado. El proyecto involucra a tres universidades y tres empresas, entre Concepción y Antofagasta, y corresponde al primer producto prioritario definido por la Ley REP.
Lo que estamos haciendo nosotros es generar nuevos productos Lo que estamos haciendo nosotros es generar nuevos productos
El segundo proyecto se enfoca en la segunda vida de las baterías de litio. Según detalla el director ejecutivo, una batería de litio de un bus puede alcanzar entre ocho y doce años de uso, con una capacidad de carga residual de entre el 70% y el 80%, insuficiente para el transporte pero útil para otros fines, como el almacenamiento estacionario de energía.
CircularTec proyecta un aumento relevante de estas baterías en desuso hacia 2032 y trabaja desde ya en modelos de negocio para evitar que terminen acumuladas, como ha ocurrido con los paneles solares.
El tercer proyecto, de alcance regional, aborda la logística sostenible del corredor bioceánico.
El rol de CircularTec en el corredor bioceánico
El corredor bioceánico es una iniciativa de larga data —entre 40 y 50 años, según recuerda Martínez Cerna— que busca conectar el océano Atlántico con el Pacífico, desde Mato Grosso, en Brasil, hasta Antofagasta o Iquique. CircularTec participa en un proyecto de bienes públicos financiado por Corfo orientado a incorporar una mirada de sostenibilidad en ese ecosistema logístico, que va más allá del transporte de carga e incluye lugares de descanso, alimentación y carga para camiones eléctricos.
El proyecto está articulado con otras mesas técnicas constituidas en torno al corredor. El director del proyecto de CircularTec ha participado en actividades en Argentina, Brasil y Paraguay, sumándose a estas instancias de trabajo conjunto. Se trata, según Martínez Cerna, de una iniciativa de mediano y largo plazo que requiere acuerdos políticos y normas técnicas comunes entre los cuatro países involucrados, además de la voluntad de la industria.
"Nuestro aporte va por esa línea de colocar sobre la mesa las decisiones", afirma, apuntando a que el objetivo es anticipar consecuencias medioambientales antes de que el corredor esté en pleno funcionamiento.
Nuestro aporte va por esa línea de colocar sobre la mesa las decisiones Nuestro aporte va por esa línea de colocar sobre la mesa las decisiones