Cuba avanza en sostenibilidad y enfrenta la crisis energética que atraviesa gracias a la donación de Japón de US$6,5 millones que serán invertidos en la instalación de paneles solares en recintos hospitalarios de La Habana, iniciativa que beneficiará a más de 2,6 millones de personas y 27 mil profesionales de la salud.
La donación recibida se enmarca dentro de la alianza estratégica entre Japón y la ONU para el desarrollo de proyectos sostenibles, que no solo tiene a Cuba como objetivo, sino también a otros países de Latinoamérica.
Apagones desatan crisis hospitalaria
Desde 2024, la crisis energética en Cuba se intensificó a causa de diversos factores como el endurecimiento de las políticas de Estados Unidos contra la isla, la falta de infraestructura adecuada y moderna de sus termoeléctricas y la crisis económica que azota al país, entre otros.
Para los cubanos los apagones —que ocurren en gran parte de la isla— se han transformado en episodios frecuentes, afectando no solo la calidad de vida de sus habitantes, sino también a los servicios de primera necesidad como los hospitales.
Según cifras oficiales, al menos 96 mil personas se encuentran en espera para una cirugía, de las cuales 11 mil son menores de edad. Datos que reflejan el impacto del deficiente sistema energético que, además, agudiza la crisis hospitalaria.
Japón: un aliado de América Latina en sostenibilidad
A través de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y el Banco de Japón para la Cooperación Internacional (JBIC), Japón impulsa su estrategia de cooperación orientada al financiamiento de proyectos de energías renovables, resiliencia climática e infraestructura en América Latina.
Este año, destinó US$85 millones en Honduras para la ejecución del proyecto que busca transformar el sistema de agua de la capital, enfocada en la modernización de las redes de distribución, estaciones de bombeo y tanques de almacenamiento.
En Ciudad del Este, en Paraguay, el país asiático inyectó recursos para el mejoramiento de los servicios de agua y alcantarillados, mientras que en Nicaragua, financió proyectos para garantizar el acceso a servicios eléctricos sostenibles de habitantes de zonas rurales.