Mientras Chile celebra sus Fiestas Patrias, con la bandera flameando en cada esquina, otra historia se teje lejos de las fondas: la de un grupo de empresas nacionales que trabaja, mes a mes, para que el país deje una huella ambiental más liviana. Según la encuesta nacional 2026 de Medio Ambiente y Cambio Climático, elaborada por Ipsos para el Centro de Acción Climática de la PUCV, los chilenos consideran hoy la gestión de residuos como el problema ambiental más urgente de resolver.
La cifra explica por qué. Cada día, en el país se generan más de 22 mil toneladas de residuos domiciliarios, y 2.130 camiones recorren cerca de 277 mil kilómetros para trasladarlos a algún lugar de disposición final. Ese "algún lugar", sin embargo, se vuelve cada vez más escaso. A esto se suman los residuos textiles, agroindustriales y electrónicos, que generan impactos específicos sobre el suelo, el agua y la atmósfera debido a sus componentes químicos y su volumen.
En ese contexto, Chile ocupa el tercer lugar del mundo en importación de ropa usada per cápita, con 5,46 kilos por habitante al año, y el octavo en volumen total, con 107 mil toneladas netas, según el informe "Chile en el circuito global de la ropa usada: Importación y comercialización del textil de segunda mano".
Frente a ese panorama, el emprendedor iquiqueño Franklin Zepeda encontró, hace cerca de 15 años, una postal que lo marcó: mientras andaba en moto por los alrededores de Alto Hospicio y se extravió, subió al cerro más alto para orientarse. "Era como otro planeta, porque había mucha tela, mucha basura y de diferentes colores", relató sobre el paisaje textil que encontró en el desierto.
De ese hallazgo nació Ecofibra, empresa pionera en reciclaje textil que con los años se transformó en Procitex, dedicada hoy a fabricar paneles de aislación térmica a partir de ropa desechada. Ahora, Zepeda avanza con Phyro, una marca de lentes ópticos y de sol elaborados íntegramente con fibras textiles rescatadas del desierto y consolidadas con resina, resistentes al agua y a los golpes.
"No solamente se pueden hacer carteras, bolsos u otros productos. Nosotros nos decidimos por los lentes", explicó a El Desconcierto. Uno de los sellos del proceso es el uso de inteligencia artificial para el diseño: "Ya no se necesita un diseñador que te haga el diseño a mano", señaló el emprendedor.
Residuos agroindustriales
Más al sur, en la región del Maule, que concentra buena parte de la agroindustria exportadora del país, una nueva planta busca resolver un problema que crece cada temporada: qué hacer con las toneladas de residuos orgánicos que dejan la producción de vino, aceite de oliva, pulpas de manzana y salsas de tomate.
La empresa Trongkai instaló, a fines de junio, una planta piloto al sur de Parral, bajo el proyecto AgroSphere, con el objetivo de convertir esos desechos —orujo de uva, alperujo de oliva, pomasa de manzana y residuos de tomate— en alimento para animales antes de que se conviertan en un pasivo ambiental. En una primera etapa, que se extenderá entre tres y cinco años, la planta producirá harinas destinadas a la alimentación de mascotas, ganado bovino, cerdos, aves y equinos.
Residuos electrónicos
Un teléfono o un computador parecen inofensivos mientras se usan, pero cuando terminan su vida útil sin un tratamiento adecuado liberan un cóctel de sustancias tóxicas que puede dañar de forma persistente el suelo, el agua y el aire. Triciclo Tech trabaja para extender la vida útil de los equipos tecnológicos antes de que se conviertan en residuo.
"Nuestro propósito se resume en una frase: Keep Tech in Play, mantener la tecnología en circulación", señala su CEO, Manuel Alomar, quien describe un proceso de tres etapas: recuperar activos con valor, repararlos con criterios técnicos y de seguridad, y reinsertarlos en mercados donde puedan seguir siendo útiles, con trazabilidad sobre su destino.
Por su parte, Maricel Oñate, directora comercial de Electrónica Circular, detalla el trabajo de desarme de equipos eléctricos y electrónicos: "Las tarjetas electrónicas son nuestro negocio principal, aquello se exporta, ya que en el extranjero está la tecnología para el rescate de las distintas materias primas". La empresa realiza además fundición de metales con socios acreditados y entrega certificados de trazabilidad a sus clientes. "Estamos hablando de un 70% a un 90% en materiales que son recuperados como materia prima para la fabricación de otros productos, ya sea acá en Chile o en el extranjero", afirma la ejecutiva.
Es hora de descarbonizar Chile
Construcción en madera
La construcción en madera contribuye a la descarbonización al actuar como almacén de carbono y reemplazar materiales de alta emisión como el hormigón y el acero. E2E, empresa nacida en 2018, abastece principalmente dos segmentos: viviendas sociales certificadas por el ITEC y el Minvu, y proyectos inmobiliarios privados de mayor estándar. "Podemos mejorar la habitabilidad de las personas a través de una construcción más sustentable, de mejor calidad y con mejor comportamiento técnico", señala su gerente general, Felipe Montes.
En paralelo, CTEC y Cenamad apuestan por la digitalización del proceso constructivo. Su directora ejecutiva, Carolina Briones, explica que herramientas como el BIM permiten coordinar con anticipación el diseño, la fabricación y el montaje, mientras el Parque de Innovación CTEC, ubicado en Laguna Carén, funciona como un laboratorio a escala real donde empresas prueban soluciones en madera, hormigón y otras materialidades.
De cara a 2050, tanto Felipe Victorero, investigador asociado de Cenamad, como Briones coinciden en que la carbono neutralidad no se logrará solo cambiando un material por otro, sino transformando integralmente la manera de diseñar, producir y construir.
Avances en transporte
La descarbonización del transporte y la logística dejó de ser una promesa a futuro: recientemente se presentó el primer camión de carga a hidrógeno verde diseñado y ensamblado íntegramente en el país. Gianni López, director del Centro Mario Molina, explicó que el vehículo busca "ofrecer al mercado una solución de movilidad para logística, última milla y retail que permita cubrir operaciones que el vehículo haría donde la autonomía o los tiempos de carga de los vehículos eléctricos no alcanzan".
Su diseño combina una batería eléctrica con un módulo de celda de combustible a hidrógeno, que entra en funcionamiento cuando la autonomía eléctrica se acerca a su límite.
En paralelo, la electromovilidad ya opera con cifras consolidadas en el reparto urbano. Olivier Paccot, gerente general de Blue Express, detalló que la optimización de rutas y las entregas fuera de casa —a través de una red de más de 3.200 puntos— permiten ahorrar cerca de 52.500 kilómetros recorridos y evitar el consumo de 13.500 litros de combustible al mes.
A esto se suma que cerca del 25% de la paquetería menor en Santiago se entrega mediante bicicletas, caminantes y motos eléctricas, lo que ha permitido que comunas como Providencia, Ñuñoa, Macul, San Miguel y Santiago Centro operen con una última milla libre de emisiones.
Enfrentando la escasez hídrica
Chile enfrenta una demanda creciente por descontaminar sus cuerpos de agua y reducir la escasez hídrica, desafíos que dependen en gran medida de empresas especializadas en el tratamiento de aguas residuales y Residuos Industriales Líquidos (Riles). César Opazo, Country Manager de Ecopreneur Chile, explicó que la compañía nació en 1996, en un desarrollo que se aceleró con la creación de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, en 1990.
"El modelo de privatización y el modelo de concesión puso a una empresa privada de cara a los clientes", señaló, y agregó que ese proceso permitió que Chile alcance hoy estándares equivalentes a los europeos y superiores a los de algunos estados de Estados Unidos.
Desde la innovación local, Remote Waters, empresa tecnológica surgida en Algarrobo en 2018, desarrolla sistemas de purificación de agua de rápida instalación para comunidades con acceso limitado al recurso hídrico. Nacida como una iniciativa familiar, hoy suma más de 20 proyectos implementados en tres países.
"El agua limpia y segura debe ser un derecho, no un privilegio. Nuestro objetivo es que la tecnología llegue de manera práctica con el medio ambiente a quienes más lo necesitan", aseguró su fundador, Pablo Cassorla.
Entre asados, cuecas y bandera al viento, estas iniciativas —del desierto a la Patagonia, del reciclaje textil a la construcción en madera— muestran otra cara de la celebración: la de un país que posee respuestas propias frente a la crisis climática.