Chile arrastra un déficit habitacional que bordea las 700 mil viviendas, según cifras que ha manejado el sector de la construcción. En ese escenario, la madera —material que abunda en un país que se define a sí mismo como forestal— vuelve a instalarse como una alternativa capaz de acelerar la construcción sin renunciar a la calidad, además de aportar directamente a la meta de carbono neutralidad para 2050.
El motivo es que el árbol almacena, durante su crecimiento, el carbono que luego queda fijado en los productos de construcción: por cada dos kilos de madera hay un kilo de carbono retenido, equivalente a 3,67 kilos de CO2 capturados de la atmósfera.
Esa propiedad contrasta con procesos más intensivos en combustibles fósiles, como la fabricación de cemento para el hormigón armado o la producción de acero. Además, Victorero recuerda que un 50% de la reducción de emisiones que Chile necesita depende de sectores como la electromovilidad o las energías renovables, mientras que el otro 50% debe compensarse capturando CO2 a través del sector forestal.
El aporte de la madera para resolver el déficit habitacional
El país exige los mismos estándares térmicos, acústicos y de resistencia sísmica a cualquier material, y la madera los cumple. "Las estructuras de madera bien construidas rinden igual o mejor que cualquier otro material", afirma Victorero, quien destaca su menor conductividad térmica y su flexibilidad frente a los sismos.
Las estructuras de madera bien construidas rinden igual o mejor que cualquier otro material Las estructuras de madera bien construidas rinden igual o mejor que cualquier otro material
A esas ventajas técnicas se suma un factor económico central: la madera es un producto local. "No estamos importando acero de Asia ni combustibles fósiles para producir cemento", señala el investigador, mientras que el bosque chileno permite reunir en pocas semanas todo el material necesario para levantar viviendas.
No estamos importando acero de Asia ni combustibles fósiles para producir cemento No estamos importando acero de Asia ni combustibles fósiles para producir cemento
Esa lógica de producción local es también la que explica el modelo de E2E, empresa nacida en 2018 como sociedad entre Arauco y la belga Etex —dueña en Chile de Pizarreño y Romeral—, y que desde marzo de 2023 pertenece en un 100% a Arauco.
Su gerente general, Felipe Montes, menciona a este medio que "podemos mejorar la habitabilidad de las personas a través de una construcción más sustentable, de mejor calidad y con mejor comportamiento técnico". La compañía abastece principalmente dos segmentos: viviendas sociales certificadas por el ITEC y el Minvu, y proyectos inmobiliarios privados de mayor estándar.
Vivienda Tamarugo. Foto: E2E
Podemos mejorar la habitabilidad de las personas a través de una construcción más sustentable, de mejor calidad y con mejor comportamiento técnico Podemos mejorar la habitabilidad de las personas a través de una construcción más sustentable, de mejor calidad y con mejor comportamiento técnico
Diferencias de costos y transporte frente al hormigón y el acero
Uno de los argumentos más repetidos por la industria es la eficiencia logística. Según Montes, "se transportan varias casas en un solo camión", mientras que la construcción tradicional requiere vehículos separados para el hormigón, el acero y las placas de yeso cartón.
Esa reducción de viajes disminuye emisiones, ruido y molestias para los vecinos, además de acortar los tiempos de montaje: los paneles llegan prefabricados y una vivienda puede quedar con su obra gruesa lista en un día y medio.
¿Cómo afecta esta transición a las pymes madereras?
Cerca de la mitad del sector forestal chileno está compuesto por pequeñas y medianas empresas orientadas al mercado local, especialmente en regiones como el Maule y la Araucanía. Victorero explica que estas pymes enfrentan el desafío de avanzar hacia productos de mayor valor agregado, más allá de la madera aserrada.
Para eso, gremios como la CORMA, gobiernos regionales y fondos de Corfo han impulsado procesos de reconversión, además de exigencias recientes como el rotulado de la madera. La plataforma Diseña Madera reúne hoy informes y guías disponibles para el sector.
En esa misma línea trabaja el Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción (CTEC), a través de iniciativas como Impulso Pyme 4.0 en el Biobío, donde empresas de madera, metalmecánica y construcción fortalecen capacidades para producir soluciones habitacionales industrializadas.
¿Es la industria maderera más sustentable que otros materiales?
La expansión de la construcción en madera reabre, sin embargo, un debate sobre el impacto ambiental de la industria forestal. Victorero es enfático: "todo material de construcción, y toda actividad humana, tiene un impacto", y recuerda que la extracción de áridos para el hormigón o de mineral de hierro para el acero también genera daños en distintos ecosistemas del mundo.
En ese contexto, Chile figura entre los países con mejor desempeño en manejo forestal: un 70% de sus plantaciones cuenta con certificación de manejo sustentable, cifra superior al 60% que exhiben países nórdicos como Finlandia, Noruega o Suecia. Más del 99% de la madera que produce el país —más de 40 millones de metros cúbicos de trozas al año— proviene de plantaciones y no de bosque nativo, que con 15 millones de hectáreas no se utiliza hoy para fines productivos.
No obstante, Victorero reconoce que ningún material garantiza automáticamente menores emisiones. Una construcción en madera mal ejecutada, con infiltraciones de aire o proveniente de fuentes sin manejo sustentable, puede perder buena parte de sus beneficios.
Es en ese punto donde la directora ejecutiva de CTEC, Carolina Briones, plantea un cambio de enfoque: "la pregunta correcta es qué sistema constructivo genera el mejor desempeño ambiental, productivo y económico para cada proyecto".
Como ejemplo cita ECOIMAD, un edificio de vivienda social de tres pisos con estructura 100% en madera desarrollado junto a Canada House en el marco de Construye Zero, cuyo montaje estructural se completó en ocho horas.
Vivienda social con estructura 100% en madera montado en 8 horas. Foto: CTEC
Brechas normativas pendientes
Chile actualizó recientemente la norma NCh 1198 e incorporó nuevas exigencias sobre preservación de la madera y cuantificación del carbono biogénico. Sin embargo, Victorero identifica en la fiscalización del cumplimiento normativo —más que en el material en sí— el principal obstáculo actual, junto con el desafío de escalar hacia edificación en madera masiva de mediana altura, un segmento donde el riesgo financiero sigue frenando a los primeros inversionistas.
Briones coincide en que persiste una brecha entre percepción y evidencia, sobre todo respecto del comportamiento frente al fuego. En elementos de madera masiva como el CLT, la superficie se carboniza a una velocidad predecible, lo que permite diseñar estructuras que mantienen capacidad resistente durante un tiempo determinado de exposición al fuego, un comportamiento distinto pero no necesariamente inferior al del acero, que pierde resistencia rápidamente sin protección.
BIM y pilotaje industrial
Tanto CTEC como CENAMAD apuestan por la digitalización del proceso constructivo. Briones detalla que herramientas como el BIM permiten coordinar con anticipación el diseño, la fabricación y el montaje, mientras que el Parque de Innovación CTEC, en Laguna Carén, funciona como un laboratorio a escala real donde empresas prueban soluciones en madera, hormigón y otras materialidades antes de escalarlas, incorporando sensorización, IoT y gemelos digitales.
De cara a 2050, tanto Victorero como Briones coinciden en que la carbono neutralidad no se logrará solo cambiando un material por otro, sino transformando integralmente la manera de diseñar, producir y construir. En esa ruta, la madera aparece como uno de los recursos con mayor potencial para que Chile enfrente al mismo tiempo su crisis habitacional y sus compromisos climáticos.