martes 04 de agosto de 2026
Reutilización

Chile recircula cerca del 73% de agua de sus relaves mineros dejando más recursos para el consumo humano

Mediante espesamiento, filtración y nanotecnología se busca reutilizar recursos en agricultura o su descarga segura en acuíferos y otros cuerpos de agua.

4 de agosto de 2026 - 14:00

La recuperación de agua desde relaves mineros se ha consolidado como una de las principales estrategias para disminuir la huella hídrica de la industria extractiva. Chile mantiene tasas de recirculación cercanas al 73%, gracias a tecnologías de espesamiento y filtración por prensa que permiten extraer y reutilizar parte del líquido antes de que los residuos lleguen a su depósito final.

Tecnologías para deshidratar relaves

El proceso de recuperación comienza en la propia planta minera, donde se busca separar la mayor cantidad de agua posible del material sólido. Los espesadores de alta densidad utilizan floculantes que aceleran la sedimentación de la roca molida, logrando que el relave final concentre entre un 60% y un 75% de sólidos.

A esto se suma la filtración por prensa o vacío, un sistema en expansión en la mediana y gran minería que reduce la humedad del desecho a valores cercanos al 18%, generando bloques de lodo semiseco conocidos como "queques".

Por su parte, el Apilamiento Hidráulico Deshidratado (HD), probado con éxito en yacimientos como El Soldado, permite recuperar cerca del 82% del agua contenida en el lodo del proceso minero mediante arenas altamente permeables y sistemas de succión acelerada.

¿Cómo se purifica el agua antes de su reutilización?

Una vez extraída, el agua de las cubetas de relave no puede emplearse directamente en agricultura o consumo comunitario debido a su carga de sulfatos, metales pesados y arsénico.

Para resolver ese problema, el Advanced Mining Technology Center (AMTC) de la Universidad de Chile desarrolla un sistema integrado que combina nanofiltración, la tecnología patentada SolArsenic y biorreactores ecológicos.

La primera etapa retiene sulfatos y sólidos disueltos mediante membranas; la segunda captura y encapsula arsénico y otros metaloides con nanomateriales; y la tercera emplea bacterias, en un filtro construido con residuos agrícolas y mineros, para eliminar el sulfato remanente y dejar un compuesto apto para riego o recarga de acuíferos.

La iniciativa forma parte del proyecto FONDEF IDeA I+D 2024 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y es liderada por la doctora Andreina García, académica del Departamento de Ingeniería de Minas de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM).

"El principal desafío de este proyecto es demostrar que es posible tratar aguas químicamente complejas provenientes de los tranques de relaves mediante un proceso sostenible e integrado. Buscamos recuperar este recurso generando agua con la calidad necesaria para su reutilización en agricultura o para su descarga segura en acuíferos y otros cuerpos de agua, contribuyendo así a una minería más circular y con una huella ambiental positiva", explicó García a Reporte Sostenible.

El principal desafío de este proyecto es demostrar que es posible tratar aguas químicamente complejas provenientes de los tranques de relaves mediante un proceso sostenible e integrado El principal desafío de este proyecto es demostrar que es posible tratar aguas químicamente complejas provenientes de los tranques de relaves mediante un proceso sostenible e integrado

Beneficios para las comunidades

La recuperación y recirculación de agua desde los depósitos de relaves alivia la presión sobre las fuentes hídricas naturales y genera beneficios que van más allá de la operación minera. Al recircular hasta un 80%-90% del agua contenida en los relaves para las labores del mismo yacimiento, las empresas reducen de forma drástica la extracción desde ríos y acuíferos, lo que deja un mayor caudal de agua dulce disponible para el consumo humano directo y para la red de agua potable rural.

Esa disponibilidad adicional tiene un correlato directo en la actividad productiva local. En zonas áridas o afectadas por sequía prolongada, la menor competencia por los derechos de agua permite que agricultores y pequeños productores mantengan el riego de sus cultivos y la subsistencia de sus animales sin enfrentar racionamientos severos, un factor especialmente sensible en regiones donde la minería y la agricultura disputan el mismo recurso.

A la vez, extraer la mayor cantidad de líquido posible antes de depositar los residuos permite avanzar hacia relaves espesados o filtrados, es decir, secos. Estos depósitos son considerablemente más estables y presentan un riesgo casi nulo de filtración de metales pesados o compuestos químicos hacia las napas freáticas que abastecen pozos comunitarios, un aspecto crítico para la seguridad sanitaria de las poblaciones cercanas a las faenas.

La reducción de humedad también incide en la seguridad territorial. Los tranques con bajo contenido de agua tienen un riesgo significativamente menor de falla estructural o colapso ante eventos sísmicos o lluvias torrenciales, lo que protege tanto la vida como la infraestructura de los poblados ubicados aguas abajo de los depósitos, un antecedente relevante en un país con alta actividad sísmica.

Notas Relacionadas
Lo más leído
Imagen cedida

Las más leídas

Últimas noticias