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Regular relaves mineros y ampliar zonas de protección de ribera con vegetación nativa puede disminuir transporte de contaminantes
Río Cachapoal. Foto: Ecured

Regular relaves mineros y ampliar zonas de protección de ribera con vegetación nativa puede disminuir transporte de contaminantes

Por: Pablo Oyarzún | 07.03.2026
Un estudio financiado por Fondecyt analiza la dispersión de cobre, molibdeno y arsénico sobre normas internacionales en tierras inundadas del río Cachapoal, predios agrícolas y zonas residenciales de la región de O'Higgins, afectadas por las inundaciones del 2023.

Concentraciones de cobre, molibdeno y arsénico por sobre estándares internacionales fueron detectadas de manera preliminar en suelos y sedimentos de las planicies de inundación del río Cachapoal, en la región de O'Higgins.

Así lo reveló el doctor Enrique Muñoz, investigador del Departamento de Química Ambiental de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), quien participa como co-investigador en un proyecto que busca determinar el alcance de la contaminación dispersa tras las inundaciones del 2023.

Dr. Enrique Muñoz, investigador del Departamento de Química Ambiental de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).
Dr. Enrique Muñoz, investigador del Departamento de Química Ambiental de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). Foto: cedida

La investigación es liderada por el doctor Claudio Bravo, de la Universidad Austral de Chile, y fue financiada a través del proyecto Fondecyt 1210813. Según explicó Muñoz en entrevista con El Desconcierto, el estudio surgió a partir de trabajos previos realizados en la cuenca del río Rapel, donde el equipo identificó altas concentraciones de metales y metaloides en los sedimentos del Cachapoal.

Cuando en 2023 las planicies del río sufrieron inundaciones severas, los investigadores se preguntaron si esos contaminantes transportados por los ríos y depositados en las zonas de ribera habrían sido dispersados hacia campos agrícolas y sectores residenciales adyacentes.

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Contaminantes presentes

Mediante un instrumento de fluorescencia de rayos X portátil (pXRF), el equipo realizó un primer análisis de terreno que arrojó concentraciones elevadas de cobre y molibdeno, dos elementos estrechamente vinculados a la actividad minera de la zona.  

El arsénico, en tanto, tendría un origen principalmente geogénico, asociado a procesos de erosión natural de la Cordillera de los Andes, aunque esta hipótesis aún requiere confirmación con análisis más detallados.

"Las concentraciones de cobre, molibdeno e incluso de arsénico son más altas de lo que permiten estándares internacionales para los suelos", expuso Muñoz. El investigador precisó que las muestras recolectadas en predios agrícolas, campamentos y sectores residenciales están siendo procesadas actualmente en la Universidad Austral, por lo que aún no es posible dimensionar el impacto concreto sobre la salud humana ni sobre la producción agrícola de la zona.

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Uso de radioisótopos

La metodología central del proyecto se basa en el uso de radioisótopos como trazadores ambientales. Estos isótopos inestables —que decaen a una tasa conocida— permiten identificar el origen, el transporte y el tiempo de permanencia de contaminantes en sistemas fluviales. "Un radioisótopo es como un relojito natural", explicó Muñoz, "nos permite conocer procesos en el tiempo, en el pasado y también en el presente."

Esa capacidad de rastrear la fuente de los contaminantes es determinante para proponer medidas de mitigación. En estudios anteriores realizados en el Reino Unido, el investigador demostró que durante eventos de crecida los metales depositados en el lecho del cauce se suspenden y se transportan aguas abajo, extendiendo la contaminación hacia áreas más amplias.

En el caso del Cachapoal, Muñoz advirtió que la complejidad de la cuenca —marcada por la actividad minera, la erosión andina y la agricultura intensiva de la zona central— dificulta proponer soluciones uniformes.

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Entre las alternativas posibles mencionó una mayor regulación de los relaves mineros y la ampliación de zonas de protección de ribera con vegetación nativa, medidas que ya mostraron resultados positivos en contextos similares.

De esta manera, se proyectan soluciones útiles para evitar la pérdida de biodiversidad y mantener el equilibrio entre los ecosistemas que interactúan con el río Cachapoal, protegiendo también la salud de las personas.