viernes 24 de abril de 2026

Chile estudia extraer minerales críticos de sus relaves y científicos alertan que el proceso usa mucha agua

Chile busca extraer minerales críticos y tierras raras de sus más de 800 tranques de residuos mineros, aunque los procesos generan riesgos para comunidades cercanas.

24 de abril de 2026 - 10:36

Chile busca recuperar los minerales críticos de sus montañas de residuos mineros, también conocidos como relaves, en medio de la preocupación de que la reexplotación de estos materiales también pueda dañar a las comunidades cercanas y al medioambiente.

Los relaves son mezclas de roca molida y agua que quedan tras la extracción en una mina. Se asemejan a gigantescas montañas de arena gris. En la actualidad hay 836 depósitos de este tipo en todo Chile. Se concentran principalmente en regiones desérticas como Atacama, en el norte, donde las vastas reservas minerales han ayudado a Chile a convertirse en líder mundial en exportaciones de cobre.

Minerales críticos en los relaves y su potencial

Las comunidades han convivido con estos depósitos durante décadas, pero en los últimos años su valor potencial ha cambiado radicalmente: podrían estar repletos de minerales críticos, como el cobalto y los elementos de tierras raras. Estos minerales son esenciales para la transición energética, ya que son necesarios para los vehículos eléctricos y las tecnologías de energía renovable. Un análisis realizado el año pasado de un depósito de 1,7 millones de toneladas en España, por ejemplo, sugirió que podría producir 168 toneladas de elementos de tierras raras por sí solo.

Esto ha suscitado la esperanza de que la minería circular (la reincorporación de los residuos al ciclo de producción) pueda dar un nuevo uso a la creciente acumulación mundial de relaves mineros. Por otro lado, expertos y organizaciones ambientales sostienen que la reutilización de estos residuos podría causar contaminación y afectar al suministro de agua.

Luis Cisternas, profesor de la Universidad de Antofagasta, en el norte del país, e investigador del Centro de Tecnología Minera Avanzada (AMTC) de la capital chilena, afirma que el reprocesamiento de relaves requiere grandes cantidades de energía y agua. Este es un recurso especialmente crítico y escaso en el desierto chileno: “El gran desafío será efectivamente el importante consumo de agua”. Si no se gestiona de forma rigurosa, afirma Cisternas, este consumo podría competir con las necesidades de agua de las comunidades locales y los frágiles ecosistemas.

Minerales críticos en los relaves

El año pasado, el Centro de Investigación Técnica VTT de Finlandia publicó una evaluación de diversas fuentes secundarias de elementos de tierras raras y minerales críticos, entre las que se incluyen el lodo rojo (residuo de bauxita) y los residuos electrónicos reciclados. Consideró que los relaves tienen el mayor potencial.

Actualmente, China domina tanto la extracción como el procesamiento de elementos de tierras raras a nivel mundial, representando alrededor del 60% de la producción y cerca del 90 % de la capacidad de procesamiento. Aparte de las tecnologías de transición energética y los vehículos eléctricos, los minerales críticos son parte integral del equipamiento militar moderno. Una coalición de gobiernos liderada por EE. UU. y Europa ha tomado medidas para diversificar las cadenas de suministro de minerales críticos, lo que ha elevado a países como Chile a una importancia estratégica.

¿Qué son las tierras raras?

Humberto Estay Cuenca, director del AMTC, afirma que Chile tiene una oportunidad única para consolidar aún más su estatus como proveedor de minerales, “si esto se combina con una estrategia de extracción de valor y soluciones socioambientales”. Sin embargo, advierte de que la viabilidad económica de las “bajas concentraciones” de minerales en los relaves supondrá un reto.

No obstante, el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) está destinando más recursos a los depósitos de relaves; en octubre puso en marcha un Observatorio Nacional de Riesgos Geológicos y Mineros. La geógrafa del Sernageomin, Silvia Arce, es la directora técnica del proyecto. “Queremos establecer un sistema de monitoreo que nos permita, como Estado, tener un control operativo, o un reflejo de lo que está sucediendo en cada mina”, explica a Dialogue Earth.

Un ejemplo de extracción exitosa de relaves es Minera Valle Central, en el centro de Chile. Se están utilizando mangueras de alta presión para convertir los depósitos de nuevo en lodos, lo que permite la recuperación de minerales. Entre ellos se encuentran el cobre y el molibdeno, este último utilizado en aleaciones de acero.

“Esto se vuelve a procesar y se vende en el mercado”, explica Cristóbal Carrasco, ingeniero de Sernageomin. Afirma que el método hidráulico reduce los riesgos para los trabajadores al evitar el contacto directo con estas inestables montañas de relaves.

Sin embargo, la implementación de esta técnica supone un “gran desafío”, según Cisternas: “Cada depósito de relaves tiene una mineralogía particular. Eso significa que no hay una solución única para todos los casos”.

El investigador advierte de que el proceso debe ser extremadamente riguroso si se quiere contener los posibles impactos químicos: “A veces, los elementos de tierras raras van acompañados de isótopos radiactivos que podrían liberarse al medioambiente si la reanudación de la actividad no cuenta con estudios dedicados”.

Barreras normativas

Los procedimientos normativos de Chile están tratando de ponerse al día con este potencial. Actualmente se debaten enmiendas a la normativa que regula el diseño, la construcción y la operación de los proyectos de relaves. La nueva normativa busca promover el reprocesamiento, la reutilización y la reubicación de los relaves, así como dotar a Sernageomin de más herramientas de inspección y gestión.

“La idea es dar a cualquier persona o empresa la oportunidad de intervenir en un depósito de relaves, salvaguardando su estabilidad física y química”, explica Carrasco.

En la actualidad, evaluar un depósito de relaves requiere prácticamente los mismos permisos complejos y costosos que abrir una mina desde cero. La nueva normativa introduciría el concepto de “depósitos de extracción”, distinguiendo así la simple acumulación de relaves de la actividad de recuperación de minerales. Esto permitiría agilizar los procesos de obtención de permisos, reduciendo los costos burocráticos y facilitando la inversión a las pequeñas empresas o a los innovadores locales.

Hasta ahora, comenta Carrasco, los largos procesos administrativos habían ralentizado muchas iniciativas.

Pero esta burocracia no ha impedido que surjan algunos proyectos piloto: en Tierra Amarilla, una comunidad minera de la región de Atacama, se han realizado pruebas para fabricar ladrillos a partir de relaves.

Sin embargo, estos proyectos siguen representando una ínfima parte de los millones de toneladas de relaves que genera la minería del cobre cada año.

La amenaza de los relaves

Subrayando la necesidad de hacer frente a estas montañas de relaves, en 2024 el depósito de relaves de Minera Cenizas, en la región de Valparaíso, generó un incidente de vaciado y arrastre de material durante unas fuertes lluvias, aguas abajo. El impacto fue inmediato: material sólido de relaves fluyó por las calles de los pueblos cercanos, dañando viviendas y desencadenando una alerta ambiental. Tras estos hechos, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), organismo encargado de la fiscalización ambiental en el país, multó a la empresa.

De los 836 depósitos de relaves de Chile, alrededor del 80% están inactivos o abandonados. A través de su última política de relaves, el Ministerio de Minería está intentando identificar a sus propietarios mediante estudios de la propiedad minera.

Muchos pertenecen a empresas que están inactivas o ya no existen; sus propietarios han desaparecido o fallecido, dejando al Estado a cargo de gestionar sus riesgos. Esta situación también limita la capacidad del gobierno para actuar con el fin de asegurar los depósitos y gestionar los riesgos, como los daños físicos causados por terremotos o el drenaje ácido. Este último consiste en la contaminación química de las aguas subterráneas, cuando el agua entra en contacto con estos minerales y produce ácido.

El sector privado también puede contribuir a garantizar la seguridad de los tranques de relaves. Mario Escobar es especialista en herramientas digitales para la gestión y la calidad del agua en la empresa chilena Blue Mining, dedicada a optimizar el uso del agua en las minas. Él sostiene que, dado que los precios del cobre se encuentran actualmente en máximos históricos, la inversión en seguridad es imprescindible. Pero también afirma que el principal reto de la región es su “brecha de acceso” —una combinación de altos costos de implementación y una infraestructura tecnológica insuficiente que está frenando a las empresas mineras de pequeña y mediana escala.

Las empresas de software han desarrollado herramientas que utilizan algoritmos de inteligencia artificial para supervisar la estabilidad de los relaves y predecir posibles fallas en caso de terremotos o lluvias torrenciales.

Este monitoreo digital se complementa con imágenes satelitales, que pueden detectar cambios mínimos en los niveles de humedad o deformaciones en los relaves abandonados. Esto resulta útil para zonas remotas a las que los inspectores humanos a menudo no pueden llegar.

Preocupaciones ambientales

Para las comunidades cercanas a los relaves, la posibilidad de un colapso —combinada con la posibilidad de explotación— puede alimentar una sensación constante de vulnerabilidad.

Michael Lieberherr, investigador de la ONG chilena Ecosistemas, advierte de que los depósitos saturados han convertido algunas localidades en “zonas de sacrificio” ambientales. Añade: “El temor no es solo al colapso, sino a la persistencia en el ecosistema de metales pesados que nunca han sido remediados”.

Dialogue Earth habló con Manuel Cortés, presidente de Chadenatur. Este grupo ecologista representa a la ciudad costera de Chañaral, en el norte del país, marcada por décadas de contaminación minera. Cortés ve con cautela el creciente interés por los relaves: “Por lo general, el interés principal es explotar los minerales que interesan a las empresas”.

Muchos residentes temen que cualquier promesa de rehabilitación ambiental se utilice simplemente como excusa para reabrir antiguos yacimientos sin abordar plenamente los posibles efectos sobre la salud. Y es que, además de filtrar sustancias nocivas al entorno, los relaves se han relacionado con enfermedades respiratorias debido al polvo que desprenden.

Un estudio publicado por la revista Minerals en 2024 advertía que el reprocesamiento de los relaves podría provocar un aumento del consumo de agua. También señalaba la posibilidad de que se liberaran sustancias tóxicas, lo que podría tener “consecuencias ambientales negativas”. Recomendaba la mejora continua de estas tecnologías, centrándose en métodos respetuosos con el medioambiente.

Además, existen preocupaciones sobre la viabilidad financiera: el análisis realizado el año pasado de un estudio de caso sobre un depósito de relaves en España sugiere que los costos derivados de la extracción de tierras raras no se veían compensados por su valor.

La minería circular promete convertir un pasivo ambiental histórico en una nueva fuente de recursos estratégicos.

Pero, como advierten los científicos, su viabilidad depende de que el reprocesamiento de los relaves elimine el tipo de riesgos ambientales y sociales que salpican la historia minera del norte de Chile, en lugar de simplemente reproducirlos.

Este es un artículo original de Dialogue Earth.

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