Durante las últimas semanas, los sistemas frontales han dejado intensas lluvias y fuertes ráfagas de viento en distintas zonas de Chile, poniendo a prueba tanto a las personas como a los ecosistemas. Sin embargo, mientras la contingencia climática genera preocupación, la naturaleza despliega una serie de sofisticadas estrategias para resistir las condiciones más adversas.
Lejos de detener su actividad, numerosas especies modifican su comportamiento, metabolismo o forma de interactuar con el entorno para sobrevivir al frío y la lluvia del invierno.
Según explica Agustín Fuentes, médico veterinario de Parque Tricao de Santo Domingo, Región de Valparaíso, cada organismo responde de manera distinta a esta temporada, mientras el propio ecosistema aprovecha las precipitaciones para recuperar agua, reciclar nutrientes y prepararse para el crecimiento primaveral.
Cinco secretos de la naturaleza para enfrentar las lluvias torrenciales
1. La "hibernación exprés" de la yaca
Entre las adaptaciones más llamativas figura la yaca, un pequeño marsupial nativo capaz de entrar en un estado de letargo denominado torpor. Este mecanismo reduce de forma drástica su temperatura corporal, frecuencia cardíaca y metabolismo, permitiéndole ahorrar energía durante los episodios de bajas temperaturas.
En contraste, especies como el coipo permanecen activas gracias a su espeso pelaje impermeable y a su adaptación a ambientes acuáticos, lo que les permite desplazarse y alimentarse en lagunas, esteros y humedales sin perder calor corporal.
2. El "abrigo invisible" que usan las aves
Aunque suele creerse que las aves permanecen en sus nidos durante los temporales, la realidad es distinta. En días de lluvia buscan refugio entre la vegetación más densa y erizan sus plumas, atrapando una capa de aire que actúa como un eficiente aislante térmico.
Este fenómeno explica por qué muchas parecen verse más robustas durante el invierno. Además, Parque Tricao recibe en esta época especies poco frecuentes en la zona central, como el pato negro y el pato gargantillo, que utilizan el lugar como refugio invernal.
3. Las lluvias marcan el mejor momento para los anfibios
Mientras reptiles e insectos suelen resguardarse durante los temporales, los anfibios encuentran condiciones ideales para desplazarse y reproducirse gracias al aumento de la humedad ambiental.
De acuerdo con el veterinario Agustín Fuentes, estas condiciones favorecen la reproducción en humedales, quebradas y pozas temporales. Por ello, durante los episodios de lluvias intensas aumentan los avistamientos de especies como la rana chilena y el sapito de cuatro ojos.
Los humedales: gigantescas esponjas naturales
Uno de los servicios ecosistémicos más relevantes durante el invierno corresponde a los humedales, cuya vegetación disminuye la velocidad de las corrientes, reduce la erosión y estabiliza los suelos mediante complejas redes de raíces y rizomas.
Según explica Fuentes, estos ecosistemas funcionan como una gran esponja: absorben importantes volúmenes de agua durante las lluvias y luego los liberan gradualmente, ayudando a disminuir el riesgo de inundaciones, filtrar sedimentos y conservar reservas de agua dulce esenciales para aves acuáticas, anfibios e invertebrados.
Hongos y bosques también cumplen un rol clave
Las precipitaciones también activan procesos fundamentales bajo la superficie. La humedad favorece la aparición de hongos descomponedores, encargados de reciclar ramas y hojas caídas para devolver nutrientes al suelo.
Al mismo tiempo, el bosque esclerófilo almacena agua en los microporos del subsuelo durante varios meses. Esa reserva permite que los árboles mantengan mejores condiciones fisiológicas cuando llega la primavera, favoreciendo la apertura de sus estomas y mejorando la fotosíntesis.