viernes 04 de septiembre de 2026
Cambios en la producción

Viñas chilenas se mueven al sur por el cambio climático y se renuevan con vinos de menor graduación alcohólica

En el Día Nacional del Vino, el enólogo Pablo Cañón explica cómo el cambio climático y la menor demanda joven empujan a las viñas chilenas hacia el sur y a innovar con nuevos productos.

4 de septiembre de 2026 - 16:00

Cada 4 de septiembre Chile conmemora el Día Nacional del Vino, fecha fijada por ley en recuerdo de la carta que Pedro de Valdivia envió en 1545 al rey Carlos V solicitando vides para el territorio. Actualmente, la industria atraviesa una transformación profunda por el cambio climático, la caída del consumo mundial de vino y el recambio generacional de bebedores.

Así lo explicó a El Desconcierto Pablo Cañón, enólogo y académico de la Escuela de Agronomía de la Universidad Mayor, quien distingue dos fenómenos que golpean a la vitivinicultura nacional en plazos distintos.

Las viñas se mueven hacia el sur

Por un lado, el calentamiento global ha desplazado los viñedos comerciales cada vez más al sur: si antes el límite estaba en Traiguén, hoy ya se produce vino a pequeña escala en Chiloé y la región de Aysén. "La viticultura se está trasladando hacia el sur" en busca de temperaturas más frescas y mayor disponibilidad de agua, señaló el académico.

La viticultura se está trasladando hacia el sur La viticultura se está trasladando hacia el sur

El experto advierte además que las altas temperaturas del Valle Central generan "desacoples de madurez": la uva alcanza antes su madurez de azúcar, pero pierde acidez o no logra madurar sus polifenoles, lo que resiente la calidad del vino.

A este escenario de largo plazo se suma el fenómeno de El Niño, que este año aportó agua para paliar la escasez hídrica, aunque Cañón advirtió que las lluvias previstas entre septiembre y noviembre "puede afectar en forma importante" la floración y favorecer enfermedades fúngicas.

¿Cómo se adaptan las viñas a estos cambios?

Frente a este panorama, las empresas del sector combinan estrategias de largo y corto plazo. La primera es la relocalización de nuevos viñedos hacia el sur del país. La segunda responde a una realidad comercial: el consumo mundial de vino cae, por lo que las viñas "se están quedando con aquellos viñedos que están cada vez más al sur, mejor adaptados al clima" y liquidan sus excedentes de bodega, explicó Cañón.

En el plano normativo, el año 2024 se actualizó el decreto 464 del Ministerio de Agricultura, que define qué cepas pueden etiquetarse en Chile. La lista pasó de poco más de 20 variedades blancas y otras tantas tintas a más de 40 de cada color, incorporando principalmente cepas de origen italiano y español, "naturalmente más resistentes a las condiciones de escasez hídrica y de calor" que las variedades francesas tradicionales.

Consumo más saludable

La caída del consumo, sumada a hábitos más moderados entre las nuevas generaciones, también ha impulsado nuevos productos. Cañón citó como ejemplo el lanzamiento de un vino dulce en lata por parte de la viña Gato, y valoró la reciente modificación ministerial que habilita vinos de menor graduación alcohólica, lo que abre mercados nacionales e internacionales ligados a un consumo más saludable.

"Negocio es negocio", resumió el académico, para quien estas líneas conviven con el vino tradicional sin reemplazarlo.

De cara al futuro, Cañón proyecta una industria más diversa, con vinos de nicho en zonas como Isla de Pascua, Chiloé y Aysén que reflejen el "terroir" de cada territorio. "Creo que vamos hacia un destino vitivinícola de mucha variedad", afirmó, en momentos en que el país busca sostener una de sus industrias más emblemáticas frente a un clima cada vez más adverso y un consumidor en transformación.

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Imagen: País Circular

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