En Chile, la gestión de residuos orgánicos en las ferias libres cuenta con un modelo que durante cuatro años ha demostrado que el desperdicio de alimentos puede ser transformado en recurso.
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En Chile, la gestión de residuos orgánicos en las ferias libres cuenta con un modelo que durante cuatro años ha demostrado que el desperdicio de alimentos puede ser transformado en recurso.
Ferias Libres Cero Desperdicio, iniciativa promovida por Fundación Basura desde 2021, se encarga de recuperar frutas y verduras desechadas por razones estéticas o madurez prematura, y las redistribuye hacia comedores solidarios, ollas comunes o plantas de compostaje.
"Las recuperamos, las clasificamos según si están aptas para consumo humano, si pueden ser alimentación para animales, o si se descartan directamente para compostaje", explicó a El Desconcierto Camila Rivero, coordinadora de Proyectos de Fundación Basura.
Foto: cedida
Hasta ahora, el proyecto ha realizado 35 intervenciones en 11 comunas de las regiones Metropolitana y de Valparaíso, logrando gestionar responsablemente 30 toneladas de orgánicos: un 73% derivado a compostaje y un 27% donado como alimento.
Tales resultados se reflejan en más de 25.000 personas beneficiadas y en la reducción de 18 toneladas de dióxido de carbono y 3 toneladas de metano.
El metano se produce cuando los residuos orgánicos se degradan de forma anaeróbica, es decir, sin oxígeno, en rellenos sanitarios.
Según Rivero, ese proceso es el principal problema que enfrenta el país en materia de gestión de residuos orgánicos, considerando que este tipo de desechos representa más del 50% de lo que generan hogares, ferias, casinos y estadios. "Si los valorizamos de otra forma —compostaje, vermicompostaje— podríamos contrarrestar esa liberación de metano", apuntó.
El panorama adquiere mayor urgencia en el contexto regional: el sistema de monitoreo llamado Carbon Mapper sitúa a los rellenos sanitarios de Penco y Talagante entre los cinco que más metano emiten en todo el planeta.
La voluntad y disposición de los feriantes ha jugado un rol clave para el éxito del proyecto. Antes y después de cada intervención, el equipo de Fundación Basura realiza encuestas para medir la percepción sobre la problemática de los residuos. "Existe un consenso general de que hay una dificultad con cómo estamos gestionando los residuos, y los mismos feriantes se dan cuenta de que desperdician alimentos", sostuvo Rivero.
Una novedad de las últimas intervenciones es la incorporación de recicladores de base para la recolección y clasificación in situ, lo que amplía su campo de acción más allá del reciclaje inorgánico y abre oportunidades de trabajo formal.
Para este año, el proyecto se concentrará en las comunas de Santiago, Quinta Normal y Estación Central, con el propósito de co-diseñar un plan de gestión y financiamiento que permita escalar el modelo hacia una intervención periódica —no puntual— en cada feria libre.
No obstante, el horizonte legislativo es impreciso. El Proyecto de Ley de Residuos Orgánicos se encuentra en su segundo trámite constitucional sin haber logrado aprobación antes del cambio de gobierno, lo que posterga la instalación de obligaciones de separación en origen y el fortalecimiento del rol municipal en la gestión diferenciada.
"Nos queda trabajo por hacer para que se visibilice este problema", develó Rivero, quien advirtió que la problemática no se acota a la zona central, sino que afecta también a regiones extremas del país.
En ese marco, la participación de Fundación Basura en la COP30, celebrada en Belém, Brasil, en noviembre de 2025, sirvió para posicionar la iniciativa en el debate climático global. En aquella ocasión, la organización dio a conocer el modelo como una solución local con potencial de escalamiento latinoamericano e internacional, en un marco donde la reducción del metano está en el centro de la agenda de acción climática.