Un nuevo estudio sobre desperdicio de alimentos de la plataforma Cheaf muestra que Chile es, entre los países donde operan en Latinoamérica, el que más tira comida a la basura. Esto a pesar de que la ciudadanía muestra una alta preocupación y conciencia sobre los problemas de esta práctica.
El desperdicio de alimentos no solo gasta recursos planetarios finitos sino que presiona los ya colapsados vertederos del país. Algunos de estos vertederos están rankeados entre los que más emiten metano en el planeta. Al descomponerse, la basura orgánica emite metano; un gas que tiene un efecto de calentamiento más potente que el dióxido de carbono, siendo el segundo responsable de la crisis climática.
Según la encuesta de Cheaf, en Chile el 93% de las personas considera que el desperdicio de alimentos es un problema relevante, pero esta conciencia no se traduce necesariamente en acción o cambio de comportamiento.
Solo 12% de los encuestados admite no tirar comida, mientras que casi cinco de cada diez personas lo hacen una vez por semana. Se trata de la cifra de desperdicio más alta de los cuatro países analizados, por sobre México (42,6%), Colombia (34,6%) y Argentina (16,6%).
Alimentos, basura y economía del hogar
Tirar alimentos a la basura no solo tiene un costo ambiental sino que también significa un gasto económico de las familias que podría no haber ocurrido. Según el estudio de Cheaf el costo de los alimentos es el principal factor que toma en cuenta la gente en Chile a la hora de planificar las compras de comida, lo que podría convertirse en una oportunidad de políticas públicas para evitar la compra de comida que termina en la basura.
Hoy en día, existen incentivos contrapuestos entre ahorro y desperdicio de alimentos. En la encuesta, 43% de las personas reconocen que promociones del tipo 2x1 incentivan la sobre compra de alimentos que luego terminan en la basura. Por otro lado, 37% de los encuestados estarían dispuestos a comprar alimentos prontos a su vencimiento si se venden con descuento.
“Ahí hay una oportunidad muy concreta. En un contexto en que las personas buscan ahorrar, rescatar alimentos que todavía pueden consumirse puede generar un beneficio para todos: las familias acceden a productos a precios más convenientes, los comercios recuperan parte del valor de sus excedentes y evitamos que alimentos aptos para el consumo terminen desperdiciados”, reflexiona Natalia Paredes, gerente general de Cheaf Chile.