El planeta se encamina a superar los 1,5 °C de calentamiento global respecto de los niveles preindustriales, una situación que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera cada vez más difícil de evitar. Sin embargo, el organismo plantea que la magnitud y duración de ese rebasamiento todavía pueden limitarse mediante una reducción acelerada de las emisiones.
La advertencia forma parte del nuevo informe Limiting Overshoot, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), publicado esta semana.
El documento plantea una estrategia para enfrentar un escenario en el cual la temperatura mundial sobrepase temporalmente los 1,5 °C y posteriormente pueda descender nuevamente por debajo de ese nivel.
ONU advierte que superar los 1,5 °C será cada vez más probable
El informe señala que el aumento de la temperatura global superará los 1,5 °C probablemente durante los próximos años. El PNUMA no presenta este rebasamiento como un fenómeno instantáneo, sino como parte de una trayectoria que puede extenderse durante décadas y cuya magnitud dependerá de las decisiones que adopten los países.
El umbral de 1,5 °C corresponde al objetivo más ambicioso establecido en el Acuerdo de París, cuyo artículo 2 plantea mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C respecto de los niveles preindustriales y continuar los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C.
El propio PNUMA advierte, sin embargo, que 1,5 °C nunca fue considerado un nivel sin riesgos. A medida que aumenta la crisis climática, también se incrementan los impactos sobre las personas y los ecosistemas.
“Cada fracción de grado costará vidas”
La advertencia más contundente provino del secretario general de la ONU, António Guterres, quien sostuvo que cada fracción adicional de calentamiento por encima de 1,5 °C incrementará los impactos climáticos.
“Cada fracción de grado costará vidas, destruirá medios de subsistencia, profundizará la desigualdad y acercará a los ecosistemas a daños irreversibles”, señaló Guterres en el marco de la presentación del nuevo informe.
La declaración coincide con la principal conclusión del documento: cada fracción adicional de calentamiento y cada año de permanencia sobre los 1,5 °C aumentan los riesgos.
Entre los impactos señalados aparecen una mayor intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de ecosistemas y daños sobre la salud, la seguridad alimentaria, los recursos hídricos, las ciudades, las infraestructuras y las economías. También aumenta la posibilidad de alcanzar puntos de inflexión irreversibles.
El informe menciona entre esos riesgos la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación de la Amazonia y alteraciones en la circulación meridional del Atlántico, sistema de corrientes oceánicas relevante para la regulación del clima.
Volver bajo los 1,5 °C todavía es posible
El diagnóstico de la ONU no plantea abandonar el objetivo de 1,5 °C. Por el contrario, sostiene que la prioridad debe ser mantener el rebasamiento lo más pequeño y breve posible y trabajar para regresar posteriormente por debajo de ese nivel.
Para conseguirlo, el informe plantea reducciones inmediatas y sostenidas de los gases de efecto invernadero, incluida una disminución importante de las emisiones de metano, en el camino hacia las emisiones netas cero.
Una eventual recuperación de temperaturas por debajo de 1,5 °C requeriría además alcanzar emisiones netas negativas, mediante la extracción de dióxido de carbono de la atmósfera. El documento considera la remoción de CO como un elemento necesario para esa trayectoria, pero insiste en que no puede reemplazar los recortes de emisiones.
Entre las alternativas para retirar dióxido de carbono se encuentran métodos basados en la naturaleza y tecnologías de captura y almacenamiento. El PNUMA advierte, no obstante, que su utilización requiere mecanismos adecuados de gobernanza y que su contribución resulta creíble para regresar bajo 1,5 °C solo bajo condiciones específicas, entre ellas mantener el máximo de calentamiento por debajo de 2 °C y reducir las emisiones residuales.