Los 160 gansos que recorren la Viña Cono Sur hace más de 20 años para controlar plagas sin ocupar pesticidas
Entre los viñedos de Chimbarongo, una bandada de 160 gansos avanza por las hileras de parras con un objetivo que mezcla biodiversidad y eficiencia agrícola. Es que Viña Cono Sur durante más de 20 años ha ejecutado tal método como parte de su sistema de producción orgánica, una propuesta que suprime los pesticidas de síntesis química y apunta a lo que la compañía define como un modelo sustentable y holístico.
"En esos sectores donde los gansos se mueven nunca hemos tenido que hacer un control específico para burros", comentó José Carlos Aguirre, gerente agrícola de Viña Cono Sur, en entrevista con El Desconcierto.
Gansos contra la plaga
El burrito de la vid (Naupactus xanthographus) es una plaga endémica de Chile que, en su etapa larvaria, consume las raíces de las parras y, al ser adulto, destruye brotes e inflorescencias. Al no haber un control efectivo, el daño puede resultar en importantes pérdidas productivas, hasta provocar la muerte de algunos viñedos.
Ante aquel escenario, los gansos actúan como controladores biológicos: detectan y consumen los insectos adultos antes de que se reproduzcan, eliminando la necesidad de aplicar insecticidas.
Además de eso, se alimentan de maleza que compite con las parras y abonan el suelo con su estiércol, lo que contribuye a la microbiología del terreno. "El efecto de tener a los gansos en el viñedo es bastante transversal, sobrepasa lo que sería el control del burro", enfatizó Aguirre.
El sistema, con todo, requiere cuidados permanentes. Por eso, hay una persona dedicada exclusivamente al bienestar de las aves, dado que están expuestas a depredadores como zorros y perros. Asimismo, entre junio y la cosecha, los gansos son trasladados a potreros sin viñedos para evitar que consuman la uva en etapa de maduración.
Modelo para la agricultura chilena
Esta iniciativa adquiere relevancia en el contexto nacional, porque según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Chile supera ampliamente el promedio de los países de la OCDE en el uso de plaguicidas, con 9,23 kilogramos por hectárea frente a los 2,4 del promedio del bloque.
Además de los gansos, la viña incorpora ovejas durante el período de receso de las parras, entre mayo y septiembre, para el control de maleza y el abono natural del suelo. La compañía además ensaya sistemas de espalderas altas que permitan mantener a las ovejas en el viñedo durante todo el año sin que dañen el follaje, en una fase experimental aún en curso.
Para Aguirre, la experiencia debería replicarse en el sector. "Creemos que este sistema productivo es el camino a seguir si queremos conservar el medioambiente y cuidar los suelos para las futuras generaciones", concluyó. Actualmente, más de un tercio de la superficie de Viña Cono Sur opera bajo manejo orgánico.