La preocupación por el medio ambiente o ecoansiedad afecta los jóvenes, sin embargo, tal sensibilidad no siempre se manifiesta en sus hábitos de consumo. Pese a que la Generación Z (1997-2012) se interesa por la moda sostenible, sus decisiones reales de compra siguen marcadas por factores como el precio, la accesibilidad, las tendencias digitales o la influencia social.
El resultado es una contradicción que investigadores y empresas se detienen a observar: los valores y las decisiones no siempre caminan en la misma dirección.
Aquella premisa motivó el desarrollo del estudio “Moda sostenible y juventud: desafíos y oportunidades para el sector en la Comunidad Valenciana”, desarrollado por las académicas de la Universidad de Alicante, María D. de-Juan-Vigara y Carmen Sarah Einsle.
Cómo consume la juventud
La investigación analiza qué elementos explican esta discrepancia entre lo que los jóvenes afirman defender y lo que finalmente compran. Aunque existe una sensibilidad creciente hacia la sostenibilidad, las decisiones de consumo siguen condicionadas por la moda rápida o fast fashion, los precios bajos, la disponibilidad inmediata, la escasa información disponible sobre alternativas responsables o la presión ejercida por tendencias y entornos sociales.
Esta situación responde a lo que se conoce como brecha actitud-comportamiento, un fenómeno que describe la diferencia entre las actitudes declaradas y las conductas reales y que, según el estudio, se ha convertido en uno de los principales obstáculos para avanzar hacia modelos de consumo más responsables.
Aunque existe una sensibilidad creciente hacia la sostenibilidad, las decisiones de consumo siguen condicionadas por la moda rápida o el fast fashion Aunque existe una sensibilidad creciente hacia la sostenibilidad, las decisiones de consumo siguen condicionadas por la moda rápida o el fast fashion
Una comunidad particularmente textil
La investigación adquiere además una dimensión económica relevante en un territorio con una importante tradición industrial y empresarial vinculada al sector textil. La Comunidad Valenciana lidera actualmente la industria de la moda en España, concentrando el 22,5% de las empresas y más de 37.400 empleos industriales.
Comprender cómo consumen las nuevas generaciones y qué factores condicionan sus decisiones se ha convertido en una cuestión estratégica para un sector que afronta el reto de adaptar sus modelos de producción y comercialización a nuevas demandas sociales y ambientales.
Hábitos de compra más responsables
Las conclusiones del trabajo apuntan a que avanzar hacia una moda más sostenible no solo depende de la concienciación ambiental. También requiere que estas opciones resulten más cercanas, visibles y accesibles para los consumidores jóvenes.
Entre las medidas planteadas por la investigación se encuentran el impulso de modelos de economía circular, el fortalecimiento del mercado de segunda mano, una mayor transparencia en la información que reciben los consumidores y estrategias que conecten sostenibilidad y atractivo estético.
Las investigadoras también subrayan la necesidad de reforzar la educación ambiental aplicada al consumo y aprovechar la influencia de redes sociales para promover hábitos de compra más responsables.
Iniciativas universitarias en Chile
En Chile, las iniciativas de circularidad textil universitaria se enfocan en la reutilización a través de ferias de intercambio. Por ejemplo, el Bazar Circular (PUC) permite a la comunidad llevar prendas en desuso a cambio de tickets que pueden intercambiar por otra ropa. Las prendas no intercambiadas se destinan a beneficencia.
La Feria de Moda Circular (UACh), realizada frecuentemente en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, es una iniciativa que se da en el Campus Isla Teja para fomentar el consumo responsable mediante la venta e intercambio de ropa, zapatos y accesorios de segunda mano.
Por su parte, CirculaUdeC (UdeC) incentiva la reducción de desechos textiles impulsando una feria exclusiva para estudiantes donde también se intercambian calzados y accesorios. Con “Transitando a la Moda Circular” (UDD), más de 100 estudiantes de diseño han desarrollado prendas upcycling a partir de ropa en desuso, exhibidas en tiendas del retail.
Si bien el comportamiento de los consumidores puede indicar ciertas preferencias, de igual forma existe un ecosistema que se preocupa de otorgarle valor a prendas que ya tienen un tiempo de uso, intentando aportar al reciclaje de textiles y disminuir la contaminación ambiental.