Mohicano Jeans produce sus pantalones a más de cuatro mil kilómetros de Santiago, en Porvenir, Tierra del Fuego. Desde esa planta —que la empresa define como la fábrica de denim más austral del mundo— Richard Cuevas, su fundador y CEO, controla diseño, confección, lavandería y terminación sin externalizar ninguna etapa del proceso y ahorrando grandes cantidades de agua.
Mientras la industria textil nacional redujo su producción local durante las últimas décadas, la compañía mantuvo toda la cadena en Chile.
Ahorro de hasta un 95% de agua
En los últimos años, Mohicano incorporó una maquinaria italiana de la marca Tonello, que incluye sistemas láser y tecnología WAKE, orientados a reducir el consumo de agua, químicos y reprocesos en la etapa de lavado y terminación.
Según la compañía, sus sistemas permiten ahorrar entre un 93% y un 95% de agua por proceso, utilizando entre ocho y diez litros por jean fabricado.
"El denim históricamente fue sucio. Eso es una realidad. La diferencia hoy es que nosotros decidimos intervenir el proceso con tecnología y control", sostuvo Cuevas.
Nueva meta: recirculación total o casi total del agua
Para contextualizar, el sector textil y de la moda son responsables de entre el 2% y el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según sostiene el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
A ello, se suma lo advertido por informes internacionales que apuntan contra el teñido y tratamiento de textiles, por ser una de las principales fuentes de contaminación industrial del agua a nivel mundial.
Sin embargo, desde Mohicano ya trabajan en estudios junto a la Universidad Católica para avanzar hacia sistemas de recirculación total o casi total del agua utilizada en producción.
La empresa también mantiene paneles solares en su planta fueguina y proyecta avanzar en automatización y reducción del consumo energético.
La compañía se posiciona críticamente frente al greenwashing en la industria de la moda. "Muchas marcas hablan de sustentabilidad sin controlar cómo se produce realmente su producto. Nosotros partimos desde el otro lado: tenemos fábrica, tenemos proceso, tenemos control", afirmó Cuevas.
La discusión se da en un momento en que el marco regulatorio local también avanza, luego de que el Ministerio del Medio Ambiente incorporara oficialmente a los textiles como producto prioritario de la Ley REP, lo que permitirá establecer futuras metas de recolección y valorización para la industria.