Un equipo internacional de científicos publicó el primer atlas mundial de la biodiversidad microbiana del suelo, un trabajo que identificó zonas de alta riqueza y singularidad genética que representan apenas el 5,5% de la superficie terrestre. De esa fracción, menos del 25% se encuentra bajo algún sistema de protección.
De esta forma, se exponen a estos organismos —claves para la regulación hídrica, la productividad de los suelos y la recuperación de ecosistemas tras incendios— a un riesgo significativo frente al cambio global.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, se construyó a partir del análisis de 1.609 metagenomas de suelo recolectados en distintos ambientes del planeta. Entre los coautores del estudio figura el Dr. Fernando Alfaro, director del Centro GEMA de la Universidad Mayor, quien participa desde 2018 en el consorcio internacional de investigadores que dio origen al trabajo.
El surgimiento del primer atlas de microorganismos del suelo
Según explicó Alfaro, el avance de las técnicas moleculares de identificación de organismos en las últimas dos décadas permitió superar una limitación histórica de la ciencia del suelo: los métodos de cultivo tradicionales solo permiten evaluar menos del 1% de los organismos que habitan los suelos y los océanos.
"Con la llegada de estas técnicas nuevas, se abrió un mundo de oportunidades para comprender cómo los organismos regulan muchos de los procesos que ocurren a nivel de estos sistemas", comentó el investigador en entrevista con El Desconcierto. Ese salto tecnológico permitió que grupos de trabajo de distintos países comenzaran a acumular información y, más tarde, a sistematizarla en estudios conjuntos como este, que reúne habitualmente entre 40 y 50 coautores por publicación.
Sin embargo, el hallazgo central del atlas apunta a un problema de diseño en las políticas de conservación. De acuerdo con Alfaro, las áreas protegidas se han definido tradicionalmente desde un criterio visual o paisajístico —la belleza de un entorno o la presencia de una especie emblemática—, sin considerar a los organismos del suelo que sostienen el funcionamiento de esos mismos ecosistemas.
"Por mucho tiempo, los organismos del suelo, que son críticos para las funciones, no han sido considerados en el diseño ni en las políticas de conservación y manejo de recursos", advirtió.
Sistema de protección en deuda
El estudio muestra que tres cuartas partes de los suelos del mundo no están bajo ningún sistema de protección formal, pese a albergar comunidades microbianas altamente especializadas. Además, detectó que existen organismos que solo habitan en ambientes extremos y únicos, como el Desierto de Atacama, en el norte de Chile.
"La mayoría de estos no están en ningún otro lugar del planeta", explicó Alfaro, lo que implica que su desaparición sería irreversible a escala global y no solo local.
La mayoría de estos no están en ningún otro lugar del planeta La mayoría de estos no están en ningún otro lugar del planeta
¿Cómo se ubica Chile frente a la protección de sus microorganismos?
Respecto de la posición del país, Alfaro fue directo: "Comparativamente con Latinoamérica, estamos bien, muy avanzados, pero respecto al resto del mundo, muy retrasados".
El investigador atribuyó el liderazgo regional a la inversión sostenida que Chile ha realizado en las últimas dos décadas en proyectos de investigación sobre biodiversidad y cambio climático, lo que lo situaría por delante de países como Brasil, Argentina y México en esta materia específica.
Comparativamente con Latinoamérica, estamos bien, muy avanzados, pero respecto al resto del mundo, muy retrasados Comparativamente con Latinoamérica, estamos bien, muy avanzados, pero respecto al resto del mundo, muy retrasados
No obstante, comparado con el hemisferio norte —donde el manejo de suelos forma parte de estrategias nacionales consolidadas— el país recién está en una etapa de elaboración de inventarios generales.
En ese contexto, Alfaro adelantó que la Universidad Mayor, junto a otras casas de estudio, trabaja actualmente en un catálogo de los organismos del suelo presentes en los distintos ambientes de Chile, desde el desierto de Atacama hasta la Patagonia y la Antártica.
El objetivo es evaluar cómo estos microorganismos contribuyen a procesos como la regulación hídrica o la estabilización de suelos, y cómo se ven afectados por la contaminación, las especies invasoras y el cambio climático.
"La idea siempre de estos artículos es que, una vez que se difunden dentro del ámbito académico, también puedan tener impacto dentro de las políticas públicas", concluyó el investigador.
La idea siempre de estos artículos es que, una vez que se difunden dentro del ámbito académico, también puedan tener impacto dentro de las políticas públicas La idea siempre de estos artículos es que, una vez que se difunden dentro del ámbito académico, también puedan tener impacto dentro de las políticas públicas