martes 18 de agosto de 2026
Sostenibilidad

Suelos degradados: cultivo regenerativo de avena reduce costos mientras su consumo baja el colesterol

El académico Francisco Tapia detalla los beneficios agronómicos de la avena cultivada bajo sistemas regenerativos, como el efecto "limpiador" del suelo.

18 de agosto de 2026 - 18:30

Un 49% de los suelos agrícolas de Chile presenta algún grado de erosión o degradación, producto de décadas de labranza intensiva. Frente a ese diagnóstico, la agricultura regenerativa —un sistema que reduce o elimina el uso de maquinaria pesada y prioriza la rotación de cultivos— ha ganado terreno como alternativa para recuperar la salud del suelo.

La avena aparece como uno de los cultivos que mejor se adapta a este modelo, según explica Francisco Tapia, académico e investigador de la Universidad Mayor en proyectos de producción, mejoramiento y transferencia tecnológica en cultivos anuales.

El sistema regenerativo aplicado a la avena

De acuerdo con Tapia, el primer pilar es reducir al mínimo la labranza. "La avena se comporta bastante bien" en sistemas de cero labranza, señala, ya que puede establecerse sobre otro cultivo sin necesidad de remover el suelo. Esta práctica, además, disminuye el uso de tractores y maquinaria agrícola, lo que reduce las emisiones de CO2 hacia la atmósfera.

A esto se suma la incorporación de plantas leguminosas —como tréboles, alfalfas, porotos, lentejas, garbanzos y lupino— en la rotación de cultivos. Estas especies capturan el nitrógeno atmosférico y lo transforman en un nutriente que las plantas pueden utilizar para la formación de aminoácidos y proteínas, lo que reduce la dependencia de fertilizantes sintéticos.

Cultivo y exportación de avena desde Chile

Según cifras de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), la superficie sembrada de avena alcanzó 85.215 hectáreas durante la temporada 2023/2024, con una proyección de 90.498 hectáreas para 2024/2025, cifra que confirma la tendencia al alza que describe Tapia en los últimos años. El país se ubica, además, entre los principales exportadores mundiales de productos de avena, con envíos anuales que rondarían entre 240 mil y 260 mil toneladas.

Tapia explica que la versatilidad del cultivo explica ese crecimiento. La avena puede destinarse a grano para exportación, a forraje verde para alimentación animal —particularmente relevante en invierno, cuando otras praderas escasean— o a forraje conservado en forma de heno.

"Es un cultivo muy dúctil", afirma, y agrega que su costo de producción, entre un millón trescientos mil y un millón quinientos mil pesos por hectárea, resulta más bajo que el de cultivos como el trigo o el arroz.

Un cultivo "limpiador"

El investigador destaca que la avena posee efectos alelopáticos: compuestos naturales que inhiben la germinación de malezas y reducen la presencia de hongos en el suelo, lo que disminuye el gasto en herbicidas y fungicidas. Por este motivo, en el campo se le conoce como "cultivo limpiador", ya que deja condiciones favorables para la especie que se siembre a continuación. Tapia también advierte que, en la zona centro-sur del país, donde comienzan a registrarse suelos con pH ácido, la avena se adapta mejor que otros cereales.

Sin la rotación con leguminosas, añade, los costos se disparan: los fertilizantes nitrogenados —que representan cerca de un 48% a 49% del costo total del cultivo— se han encarecido de forma sostenida en los últimos años.

Beneficios para la salud

Más allá del suelo, Tapia subraya los beneficios nutricionales del grano. Uno de sus componentes son los betaglucanos, polisacáridos con alto contenido de fibra que ayudan a reducir el colesterol y son especialmente útiles para personas con diabetes. De acuerdo con estudios de la FDA, un consumo diario de fibra soluble de avena puede contribuir a disminuir estos indicadores.

El segundo compuesto son las avenantramidas, antioxidantes que retrasan la oxidación celular y que se asocian a la prevención de enfermedades gastrointestinales.

Estas propiedades explican, según el académico, por qué buena parte de los alimentos infantiles comercializados en supermercados chilenos —desde galletas hasta cereales de desayuno— están elaborados a base de avena. De esta forma, Tapia sostiene que el consumo per cápita en Chile sigue siendo bajo frente al de otros cereales como el trigo, por lo que plantea la posibilidad de impulsar campañas que incentiven su ingesta desde la infancia.

Extender el modelo a otros cultivos

Para el investigador, el sistema regenerativo no debería limitarse a la avena. Plantea que su aplicación ideal es en esquemas de ganado-cultivo, donde el estiércol animal reemplaza parte de la fertilización química y el suelo permanece cubierto de vegetación de forma permanente.

Esto último, afirma, es clave para prevenir procesos erosivos: "todos estos aluviones (...) se producen por eso, porque no hay vegetación en el campo", advierte, en referencia a las lluvias intensas registradas en distintas regiones del país.

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