Recientemente, investigadores del laboratorio de micología de la Universidad Mayor identificaron siete nuevas especies de hongos exclusivas de Chile, hasta ahora desconocidas para la ciencia.
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Micólogos de la U. Mayor identificaron siete hongos desconocidos. Una especie está relacionada con otra que degrada hidrocarburos tóxicos del petróleo.
Recientemente, investigadores del laboratorio de micología de la Universidad Mayor identificaron siete nuevas especies de hongos exclusivas de Chile, hasta ahora desconocidas para la ciencia.
El descubrimiento, encabezado por Hugo Madrid, investigador del Centro para la Resiliencia, Adaptación y Mitigación (CReAM) de esa casa de estudios, está en fase de caracterización y publicación científica.
Información de dos de las especies ya fue enviada a las revistas Fungal Diversity y Persoonia, consideradas entre las más relevantes en micología a nivel internacional.
El descubrimiento se enmarca en la búsqueda sistemática de organismos fúngicos en ecosistemas chilenos, donde se estima que se conoce menos del 10% de las especies existentes.
"Al menos uno de ellos, que es Exophiala valdiviensis, está genéticamente relacionado con otra especie que se sabe que tiene la habilidad de degradar hidrocarburos aromáticos tóxicos derivados de la gasolina y el petróleo", apuntó Madrid en conversación con El Desconcierto.
No obstante, el investigador aclaró que la propiedad documentada pertenece a otra especie distinta, y que determinar si Exophiala valdiviensis comparte esa capacidad requeriría estudios adicionales.
El proceso de descripción de una especie nueva implica varias etapas. Primero, se preserva el organismo vivo en condiciones de laboratorio y se deposita un material de referencia —denominado holotipo— en una colección científica accesible.
En este caso, el equipo depositó ese material en el Museo Nacional de Historia Natural de Chile, además de enviarlo a colecciones nacionales e internacionales.
Luego, la especie se caracteriza morfológica y molecularmente, y se la da a conocer en publicaciones científicas especializadas. Solo entonces la comunidad científica puede comenzar a explorar sus propiedades.
"El primer paso para poder indagar en las potenciales aplicaciones biotecnológicas del hongo es descubrirlo", explicó Madrid, quien comparó el proceso con el descubrimiento de la penicilina, obtenida originalmente de una especie del género Penicillium que ya había sido clasificada con anterioridad.
Por ahora, el equipo se concentra particularmente en la fase de descripción y caracterización. Las potenciales aplicaciones —que podrían ir desde la producción de enzimas industriales hasta el tratamiento de contaminantes orgánicos o el desarrollo de antibióticos naturales— dependerán de laboratorios especializados en distintas áreas de la biotecnología, la agronomía y la farmacología.
Madrid subrayó que la relevancia del hallazgo radica, en primera instancia, en que se trata de organismos únicos a nivel mundial. "Son especies que no se conocen de ninguna otra parte del mundo. Solamente las conocemos de Chile", afirmó el investigador.
En ese sentido, conservarlas en colecciones de cultivo también cumple una función protectora frente a amenazas como la destrucción de hábitats y el cambio climático, fenómenos que han puesto en riesgo de extinción a numerosas especies fúngicas antes de ser siquiera documentadas.