martes 18 de agosto de 2026
Innovación

Agricultura sostenible: proyecto chileno demuestra que bacterias del litoral protegen a plantas de la sequía

Científicos chilenos impulsan HoloDroNE, innovadora iniciativa que potencia las raíces y la microbiota terrestre para mitigar la crisis hídrica.

18 de agosto de 2026 - 17:15

Frente a la crisis climática y megasequía que afecta a Chile desde 2010, una investigación de la Universidad de Talca y el CEAF demostró que la aplicación de bacterias nativas de la costa nacional potencia drásticamente el rendimiento agrícola: triplica la fotosíntesis de las plantas, aumenta su biomasa y mejora su capacidad para retener agua.

Se trata del proyecto HoloDroNE, que estudia el diálogo químico entre las raíces de las plantas y los microorganismos del suelo para fortalecer los cultivos de forma natural, sin recurrir a insumos externos.

La iniciativa es financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).

Bacterias nativas: las aliadas biológicas

Los investigadores trabajan con dos herramientas principales: los portainjertos y las Comunidades Microbianas Sintéticas (SynComs) —que son bacterias, actinomicetos, hongos y algas—.

Los primeros son la parte subterránea de una planta injertada, sobre la cual se une la variedad comercial que produce los frutos.

Los resultados iniciales dieron cuenta de que el uso de bacterias nativas de la costa chilena mejoró la tolerancia a la sequía en portainjertos de Lagenaria siceraria, cultivo base para la producción de sandías y melones.

El proceso para que las bacterias ayuden a la planta ocurre de forma natural justo bajo la tierra, mediante una alianza en la zona donde las raíces del portainjerto entran en contacto con el suelo.

Todo comienza cuando la raíz libera pequeñas sustancias químicas que funcionan como un "llamado de auxilio" o un alimento para atraer a las bacterias benéficas que han sido aplicadas en la tierra.

Al instalarse allí, estos microorganismos comienzan a comunicarse con la planta y a protegerla de los efectos de la sequía.

Cuando a un cultivo le falta agua, normalmente entra en pánico y produce una hormona de estrés que hace que se le caigan las hojas y se deshidrate rápidamente; sin embargo, las bacterias actúan como un regulador natural que frena esa señal de colapso, ayudando a que las células de la raíz retengan el agua por más tiempo.

Según el estudio, publicado en la revista Agriculture (2025), la fotosíntesis de la planta aumentó en un 260%, su biomasa creció un 75% y mejoró su balance osmótico.

Un escudo sostenible para la agricultura

Todo este trabajo se enmarca en el concepto de holobionte, que entiende a la planta, sus microorganismos y el entorno como una sola unidad biológica.

Así lo explica la Dra. Deyanira Castillo-Novales, investigadora postdoctoral de HoloDroNE: "En lugar de preguntarnos únicamente qué genes tiene una planta o qué variedad es más resistente, comenzamos a preguntarnos qué comunidad microbiana la acompaña y cómo esa asociación contribuye a su capacidad de adaptarse al ambiente".

En esa misma línea, el Dr. Pablo Cornejo, director alterno del proyecto e investigador de CEAF/UTalca, plantea que el objetivo final apunta a la producción de bioinsumos accesibles para el sector agrícola.

"Hay muchas funciones que ya realizan los microorganismos y que se ven suprimidas por el manejo agrícola. Nosotros estamos generando un catálogo de comunidades microbianas para potenciar sus funciones y ayudar a las plantas de forma natural, sin la aplicación masiva de insumos externos", agrega.

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