Un reciente estudio publicado en la revista Applied Geochemistry revela la capacidad de las canchas de tenis de arcilla verde de capturar el dióxido de carbono, espacios deportivos que pueden posicionarse como una solución con enfoque en sostenibilidad para reducir la contaminación y combatir la crisis climática.
Esta proceso ocurre mediante la meteorización de rocas, un proceso natural de desintegración y descomposición de minerales de la superficie terrestre debido a agentes atmosféricos, biológicos y químicos.
En el caso de las canchas de tenis de arcilla verde, gracias a materiales que contienen silicatos (minerales de silicio y oxígeno) reaccionan con la lluvia, fijando el carbono en el suelo.
19 mil toneladas menos de CO2
El estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Washington y la Universidad de Nueva York analizó un total de 17.178 canchas de arcilla hechas con metabasalto, distribuidas en Estados Unidos. De haberse construido como canchas duras, todos estos espacios registrados por el estudio habrían emitido 50 mil toneladas adicionales de CO2.
A su vez, la tasa anual de captura de carbono de todas las canchas analizadas es de 19.216 toneladas por año. Es decir, absorben el equivalente a las emisiones de CO2 de aproximadamente 4.175 automóviles de pasajeros por año. En la misma línea, la cifra asciende a 25 mil toneladas como estimación potencial.
Respecto a un escenario hipotético en el que todas las canchas se hubieran construido al mismo tiempo, luego de 20 años habrían capturado un total neto de 307.693 toneladas de CO2, y después de 40 años el total habría ascendido a 692.025 toneladas.