domingo 26 de julio de 2026
Solución sustentable

Proyectos agrovoltaicos en Chile y México combinan energía solar y cultivos en un mismo terreno

Tres iniciativas demuestran la viabilidad de combinar producción de alimentos y energía solar, con innovaciones en riego y almacenamiento.

26 de julio de 2026 - 09:00

La combinación de energía solar y agricultura, conocida como agrovoltaica, avanza como una alternativa concreta para enfrentar un problema que suele plantearse como disyuntiva: usar el suelo para generar electricidad o para cultivar alimentos. En Chile y México, distintas iniciativas ya muestran que ambas actividades pueden convivir en el mismo terreno.

El sistema mexicano que combina energía solar y riego

Uno de los casos más recientes es SolarRoot, un sistema desarrollado por ocho recién egresados de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México.

La propuesta integra generación solar, captación de agua de lluvia y cultivos en un mismo espacio, mediante riego por goteo subterráneo activado por sensores de humedad en el suelo. Así, el riego ocurre solo cuando el cultivo lo necesita, lo que reduce el desperdicio de agua. A esto se suma la sombra de los paneles, que disminuye el estrés térmico de los cultivos.

El proyecto obtuvo el primer lugar en Invent for the Planet, competencia internacional organizada por Texas A&M University, y ahora representará al campus en la fase final, que se realizará en Qatar. Rubén Ahumada Lazo, director de la carrera de Ingeniería en Desarrollo Sustentable del Tec, explicó que este tipo de sistemas exige mirar el problema desde varios ángulos.

"Estos tienden a ser sistemas complejos que requieren diferentes capacidades y analizarlos desde distintas perspectivas para asegurarte de que, al tratar de resolver un problema, no estés generando otros", comentó a la web del Tecnológico de Monterrey.

El escenario chileno

En Chile, en tanto, la empresa oEnergy desarrolla Ayla Solar, el primer proyecto agrosolar del país en el segmento de Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD). Ubicado en Rancagua, Región de O'Higgins, el proyecto tiene una capacidad de 9 MWp y contempla cultivar cerezos bajo los paneles y en una parcela convencional, para comparar ambas variedades. La primera cosecha está prevista para diciembre de 2026.

Como Chile no cuenta con normativa agrosolar propia, oEnergy presentó experiencias de Tailandia, Japón e India para validar la tecnología ante el SAG, organismo que aprobó el cultivo como medida de compensación ambiental. En el proyecto participa Marlene Araya, doctora en Horticultura de la Universidad Católica, y el predio funciona además como espacio de investigación para estudiantes de pregrado y posgrado.

¿Cómo se puede almacenar mejor la energía solar en proyectos agrícolas?

Por otro lado, un tercer proyecto busca resolver un desafío técnico asociado a la agrovoltaica: cómo almacenar la energía solar de manera eficiente para uso agrícola.

Martin Okoye, profesor asociado de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), lidera una investigación financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través del concurso Fondecyt de Iniciación 2026, donde obtuvo la más alta calificación a nivel nacional en el área de Ingeniería 2.

El estudio evalúa distintas tecnologías de almacenamiento, como baterías o sistemas hidroeléctricos de bombeo, para determinar cuál se ajusta mejor a las necesidades energéticas de cada tipo de cultivo o crianza animal.

"El estudio aborda el desafío técnico de seleccionar el tipo de almacenamiento de energía más adecuado, con el fin de alcanzar conjuntamente los objetivos número dos y número siete de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible", detalló Okoye.

La investigación, que se desarrollará durante tres años y en una primera etapa en Santiago, plantea además un modelo de negocio en el que los agricultores podrían vender su excedente energético a la red eléctrica en los horarios de mayor precio.

En definitiva, los tres proyectos, aunque en distintas etapas de desarrollo, apuntan en la misma dirección: que la transición energética y la producción de alimentos dejen de competir por el mismo terreno y pasen a complementarse.

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