sábado 11 de julio de 2026
Reportaje

La red de abastecimiento de agua detrás de los mayores data centers de Santiago

Expedientes ambientales y registros de la DGA revisados por El Desconcierto permiten seguir la trazabilidad del agua utilizada por los mayores data centers de Santiago.

11 de julio de 2026 - 10:00

La expansión de la inteligencia artificial, el almacenamiento de datos en la nube y el crecimiento de los servicios digitales están impulsando una nueva ola de inversiones en data center en Chile. Según datos de Colliers, este mercado ha movilizado cerca de US$2.300 millones durante los últimos cinco años.

Detrás de esa expansión hay un factor que ha comenzado a generar preocupación en las comunidades donde se emplazan estos proyectos: el agua necesaria para su funcionamiento. Las zonas periféricas de Santiago concentran la mayor parte de estas inversiones, muchas de ellas en comunas como Quilicura, Lampa y Cerrillos, territorios que enfrentan un escenario de creciente estrés hídrico.

El Desconcierto reconstruyó la trazabilidad del agua utilizada por los cinco mayores data centers de Santiago, considerando su monto de inversión y su demanda energética. Para ello se revisaron expedientes del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), antecedentes de la Dirección General de Aguas (DGA), el Catastro Público de Aguas y documentación societaria de las empresas proveedoras del recurso.

Los cinco mayores data centers de Santiago

Uno de los principales proyectos corresponde a Scala Data Centers, en la comuna de Lampa. La iniciativa forma parte de un plan de expansión en Chile que considera una inversión de US$328 millones e incluye la construcción de la subestación eléctrica Nova Lampa. Una vez finalizado, el complejo alcanzará una capacidad total de 120 MW.

Inicialmente, el proyecto contemplaba abastecerse mediante una conexión a la red de agua potable y alcantarillado de Aguas Manquehue. Sin embargo, según consta en el historial del SEA, el terreno se encontraba fuera del área operacional de esa sanitaria, por lo que finalmente el suministro quedó a cargo de Aguas Santiago Poniente.

El segundo proyecto es el data center vinculado a Microsoft, en Quilicura, parte del plan de inversión por US$3.300 millones que la compañía anunció para Chile hasta 2029. Solo este centro de datos representa una inversión cercana a los US$317 millones. Microsoft, además, suscribió un contrato de suministro eléctrico por 20 años con AES Andes para abastecer sus operaciones con energías renovables.

En tercer lugar se ubica ODATA Campus San Bernardo, cuya inversión alcanza aproximadamente US$250 millones, de acuerdo con los antecedentes ingresados al SEA. El proyecto considera una carga eléctrica de 40,6 MW proveniente de parques eólicos y plantas solares.

La cuarta posición la ocupa el Centro de Almacenamiento de Datos Huechuraba, impulsado por Amazon, con una inversión estimada en US$205 millones. En abril de 2026, el Segundo Tribunal Ambiental rechazó una reclamación que buscaba revertir la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto, tras descartar un presunto fraccionamiento de la iniciativa. Este centro forma parte del plan de inversión por cerca de US$4.000 millones que la empresa proyecta desarrollar en Chile en los próximos 15 años.

Cierra el listado el data center de Ascenty, también en Quilicura, con una inversión de US$114 millones, dentro de una estrategia de expansión de la compañía en el país cercana a los US$1.000 millones.

La ruta del agua que abastece a los data centers

Tras revisar las declaraciones ambientales de los cinco proyectos fue posible reconstruir la ruta que sigue el agua utilizada en sus operaciones. Uno de los factores que determina su consumo es el sistema de enfriamiento de cada centro.

Tres de los proyectos analizados —Scala, ODATA y Ascenty— usan sistemas de chillers, equipos modulares que operan con un circuito hidráulico cerrado. Requieren un llenado inicial durante la etapa de habilitación y luego reutilizan el agua dentro del sistema, reduciendo la necesidad de reposición permanente.

Microsoft emplea un sistema de refrigeración operativa que aprovecha el aire exterior y el agua del ambiente cuando las condiciones climáticas lo permiten. Amazon usa free air cooling, que introduce aire exterior para bajar la temperatura de las salas de servidores y cuya eficiencia aumenta en climas fríos.

Las diferencias tecnológicas también se reflejan en cómo cada proyecto obtiene el agua. Cuatro de los cinco data centers —Scala, Microsoft, ODATA y Ascenty— se abastecen a través de empresas sanitarias. Solo Amazon usa un proveedor distinto.

En el caso de Microsoft, el suministro está a cargo de Explotaciones Sanitarias S.A. Scala, ODATA y Ascenty reciben agua desde Aguas Santiago Poniente. La revisión del Catastro Público de Aguas muestra que ambas sanitarias mantienen derechos de aprovechamiento en comunas que enfrentan escenarios de escasez hídrica.

Explotaciones Sanitarias S.A. registra 13 derechos de agua en Quilicura: 12 de aguas subterráneas y uno de aguas superficiales, todos dentro de la cuenca del río Maipo, en el sector entre Colina Sur y el estero Las Cruces. El mayor de esos derechos alcanza un caudal de 100 litros por segundo.

Aguas Santiago Poniente posee 15 derechos de aguas subterráneas en Pudahuel, también de la cuenca del río Maipo, fuente Santiago Central. Entre sus mayores registros figuran derechos por 77, 74 y 73 litros por segundo.

El único proyecto que no se abastece mediante estas dos sanitarias es el de Amazon, que suscribió un acuerdo con Aguas Andinas. Según el certificado de factibilidad sanitaria emitido en 2022, el proyecto fue diseñado para un consumo medio diario de 15 m³ de agua —15.000 litros— y un consumo máximo instantáneo de 3,5 litros por segundo.

El crecimiento de la industria anticipa una mayor demanda por recursos hídricos en los próximos años, lo que implica que las empresas encargadas de abastecer estos proyectos también deberán responder a mayores requerimientos de suministro, en un contexto donde la disponibilidad de agua es una preocupación creciente.

Según antecedentes públicos revisados para esta investigación, Aguas Santiago Poniente mantiene actualmente dos solicitudes en tramitación para nuevos derechos de aprovechamiento, por caudales de 57 y 83 litros por segundo. Esta última fue presentada en mayo de 2025.

El escenario ocurre en medio de las advertencias de distintas autoridades sobre la situación hídrica de la Región Metropolitana. El gobernador Claudio Orrego ha señalado que la crisis del agua "amenaza el bienestar de más de ocho millones de personas".

¿Cuánta agua realmente usan los data centers?

Más allá de identificar el origen del agua, una de las preguntas centrales es cuánto consumen realmente estos proyectos. La respuesta depende, en gran medida, del sistema de enfriamiento de cada centro.

En Scala, el sistema de chillers requiere un único llenado al inicio de su operación para poner en marcha el circuito hidráulico cerrado: 523,5 metros cúbicos de agua. Si una familia consumiera mil litros diarios, ese volumen equivaldría al consumo de 523 hogares en un día.

Esa cifra corresponde únicamente al enfriamiento de los servidores y no considera otros usos del recinto, como el consumo del personal, el riego de áreas verdes o los servicios sanitarios. Al incorporar esas actividades, el consumo anual proyectado por el proyecto alcanza los 33.434 metros cúbicos.

ODATA Campus San Bernardo estima un consumo total de 7.921,85 metros cúbicos de agua al año durante su operación, de los cuales 240 metros cúbicos corresponden al llenado anual del sistema de chillers. Ascenty proyecta 70 metros cúbicos al año para su sistema de enfriamiento, mientras que el consumo anual total del complejo asciende a 3.175,5 metros cúbicos.

Microsoft utiliza refrigeración operativa con aire y agua del ambiente para disipar el calor de los servidores; según la descripción del proyecto, el consumo de agua aumenta únicamente durante los períodos de altas temperaturas, estimados en alrededor de 600 horas al año. En su primera etapa, el centro proyecta consumir 7.632 metros cúbicos de agua al año; con la segunda etapa en funcionamiento, la cifra subirá a 15.264 metros cúbicos anuales.

Amazon, con free air cooling, reduce la necesidad de agua al introducir aire exterior directamente a las salas de servidores. Pero cuando las condiciones climáticas dejan de ser favorables —principalmente en episodios de calor— el sistema requiere apoyo de enfriamiento con agua: 788 metros cúbicos anuales, según los antecedentes del proyecto.

El debate detrás de los sistemas de enfriamiento

Aunque el sistema de chillers suele presentarse como más eficiente en consumo directo de agua, distintos estudios advierten que la comparación no es tan simple, porque el enfriamiento de un data center ocurre en dos etapas distintas.

La primera tiene lugar al interior de los servidores, donde el calor generado por los procesadores se retira mediante un circuito cerrado de líquido refrigerante que circula de manera continua, sin evaporarse ni requerir abastecimiento permanente de agua. Esta tecnología ha ganado terreno en los centros de datos destinados a inteligencia artificial por la elevada temperatura que generan sus equipos.

El calor extraído desde los servidores, sin embargo, debe disiparse fuera del edificio. Es en esa segunda etapa donde aparecen las principales diferencias entre las tecnologías disponibles: algunos proyectos usan torres de enfriamiento, que reducen la temperatura mediante la evaporación de parte del agua del sistema; otros optan por enfriadores secos (dry coolers), que reemplazan ese consumo directo de agua por una mayor demanda de energía eléctrica.

La diferencia es relevante porque, mientras las torres consumen agua dentro del propio centro de datos, los sistemas secos prácticamente eliminan ese gasto en la instalación, pero trasladan parte del impacto hacia el sistema eléctrico. Como una parte importante de la generación de electricidad también requiere agua, distintos estudios sostienen que estas tecnologías no eliminan la huella hídrica, sino que desplazan una fracción de ese consumo hacia la matriz energética que las abastece.

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