"Fue un mal uso" acusar a Mañalich en plena pandemia
—¿Qué le pareció todo lo que sucedió con la acusación constitucional contra el exministro Grau?
Yo creo que allí la derecha más dura se dio un gustito que en la práctica le salió más complejo, porque la derecha que ellos llaman "la derechita cobarde" —que en realidad es una derecha más reflexiva— tuvo la solidez para aquilatar los méritos de una acusación constitucional muy débil en su presentación. Finalmente quien más sale dañado de esto es justamente la derecha dura.
—¿Y cómo evalúa el uso que se le está dando a la acusación constitucional últimamente?
Ahí hice una reflexión, un mea culpa. Cuando fui diputado firmé una acusación constitucional contra el ministro Mañalich en plena pandemia y voté a favor en el momento en que hubo que hacerlo. Con el tiempo llegué a la conclusión de que ese fue un mal uso, porque la gestión misma de una cartera no es motivo de una acusación constitucional. Es un instrumento de última ratio para acusar a los ministros que no respeten la Constitución o las leyes, o no las ejecuten. No puede ser para revanchas políticas; tiene que ser para que la democracia tenga solidez.
Mega reforma: "Ese conjunto solo favorece al 1% o 2% de las personas que tienen más dinero en Chile" Mega reforma: "Ese conjunto solo favorece al 1% o 2% de las personas que tienen más dinero en Chile"
—¿Cuáles son, a su juicio, los puntos críticos de la mega reforma sobre los que la oposición debería acentuar sus diferencias?
Lo que tiene que ver con la disminución del impuesto corporativo, o de primera categoría, del 27% al 23%, me parece absolutamente opinable. Pero esta tríada —la disminución del impuesto de primera categoría, más la reintegración, más la exención tributaria a la ganancia de capital— me parece que ese conjunto solo favorece al 1% o 2% de las personas que tienen más dinero en Chile. Y eso aumenta la brecha.
Nuestra principal crítica tiene que ver con la menor recaudación: las personas que tienen más dinero en Chile van a tenerlo con más seguridad, sin ninguna certeza de que eso se traduzca en más inversión pública o privada, o más trabajo.
—¿Ve disposición a negociar esos artículos por parte del Gobierno, considerando que se ha destacado la dureza negociadora del ministro Quiroz?
En la invariabilidad tributaria, que es un corazón de la reforma para el Gobierno, creo que ha manifestado apertura, simulando algo parecido a lo que fue el Decreto Supremo 600, que funcionó en Chile hasta hace un tiempo, en los términos de que la barrera de entrada debe ser bastante más que 50 mil dólares —que además es solo para extranjeros— y que deben pagar una prima, porque la invariabilidad les asegura una tributación. Ahí creo que hay apertura y que eso debe sufrir modificaciones.
—¿Cómo cree que va a ser la discusión de la reforma en el Senado y cuáles son los puntos que deberían abordarse con mayor premura?
Creo que el Gobierno tiene que hacer una reflexión, toda vez que el senador Calisto y la senadora Flores están en una situación compleja desde el punto de vista judicial, y por lo tanto pueden perder la mayoría en el Senado o quedar muy empatados. Ganar una mega reforma por dos votos no anima a ningún empresario que esté mirando desde el extranjero a invertir en Chile. Tiene que abrirse a conversar de verdad y hacerlo como una cuestión de país, no de gobierno, y menos de los sectores radicales de la derecha.
Probidad en el Senado
—¿Qué opina de la situación judicial de Camila Flores y Miguel Ángel Calisto3, y cómo deja eso la imagen del Senado?
Ellos incurrieron en esta falta estando en la Cámara de Diputados. Hay que decirlo: es una mala señal para el país, para la política y para el mundo político, que un par de senadores estén siendo imputados por fraude al fisco. Para ser honestos, no es una buena señal. Nuestro rol en materia de probidad hoy se hace más exigente; tenemos que ser mucho más claros en esa materia.
—¿Cree que el Congreso está a la altura en materia de probidad?
Tengo mucha confianza en la presidenta del Senado, Paulina Núñez. Es una persona muy recta. También confío en el nuevo secretario general del Senado, Luis Rojas, a quien conocí cuando fui diputado, en el gobierno del presidente Piñera.
Medio ambiente: "Eso es darle carta blanca a malos proyectos"
—Como miembro de la Comisión de Medio Ambiente del Senado, ¿le preocupa que la aceleración de permisos en la reconstrucción termine debilitando los estándares de fiscalización ambiental?
Me parece más impresentable que el Estado actúe indemnizando, como un asegurador de los proyectos que sean recalificados negativamente por los tribunales ambientales. Eso es darle carta blanca a malos proyectos, a proyectos que no respondan a las necesidades o a los requerimientos medioambientales. Mi mayor preocupación está ahí. Sobre los plazos de tramitación, modificarlos me parece una cuestión casi accesoria frente a algo tan central como esto; incluso la Corte Suprema se pronunció en el mismo sentido.
—Hace un tiempo un diputado de la Comisión de Medio Ambiente me comentó que los proyectos recalificados de manera negativo, y que por ende, podrían ampararse en este artículo era del 2%
Pero eso no es un buen argumento para que el Estado actúe como asegurador. Los jueces de los tribunales ambientales van a tener una presión enorme, porque saben que cuando califiquen negativamente un proyecto, el Estado va a tener que pagar. Además, no sabemos cuánto habría que pagar, porque no hay claridad: el informe financiero de eso no puede existir, porque es una cuestión de futuro, un supuesto.
—¿Están disponibles a aprobar ese artículo?
No, de ninguna manera. Intransable.
—¿Cómo evalúa el rol que ha tenido el Comité de Ministros en materia medioambiental?
Uno tiene que darle un punto al presidente Kast: cuando era candidato fue a la Araucanía y dijo con mucha claridad que iban a hacer esto, y también fue claro en el tema mapuche, en que estaban interesados en disminuir las atribuciones y achicar el efecto que tiene la ley indígena en Chile, que es producto de un diálogo muy grande con los pueblos originarios. No hubo sorpresa, están haciendo lo que prometieron. La gente es la que tiene que aquilatar que le dio un voto de confianza a personas que van a terminar favoreciendo al 1% o 2% de los chilenos.
—¿Qué piensa de la gestión de la ministra de Medio Ambiente y cómo ha sido su relación con ella?
Tenemos una buena relación con ella y con el subsecretario. Son personas bastante técnicas; el Ministerio del Medio Ambiente es un ministerio poco politizado, con mucha gente técnica, y eso da cierta seguridad. Hemos llegado a concordar el máximo de cuestiones que estamos tratando en lo que tiene que ver con el rol de la superintendencia.
— Se ha dicho en reiteradas ocasiones que los ministerio están supeditados a lo que diga el ministro Quiroz, ¿ve algo así en medioambiente?
Casi todos los ministerios están supeditados a lo que diga Quiroz. Poduje es el único rebelde ahí. La verdad es que lo veo así: los ministerios están muy supeditados a lo que piense el ministro Quiroz, y son pocos los que actúan como el ministro Poduje, peleando un poco más de recaudación para su cartera.