¿Qué cambia con la reforma a la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente?
Actualmente, la Ley N° 20.084 sobre Responsabilidad Penal Adolescente establece un sistema especializado para quienes tienen entre 14 y 17 años, con tribunales, procedimientos y sanciones diferenciadas respecto del sistema penal adulto.
Este régimen busca compatibilizar la responsabilidad por los delitos cometidos con el desarrollo evolutivo de niños, niñas y adolescentes, privilegiando además la reinserción social como uno de sus objetivos centrales.
La propuesta que prepara el gobierno no reduce la edad de imputabilidad penal, sino que crea una excepción para ciertos delitos considerados especialmente graves.
Reparos ante iniciativa del gobierno
La directora del Magíster en Derecho Penal y Procesal Penal de la Universidad Autónoma, Valeska Rivas, explicó a El Desconcierto que el cambio modificaría sustancialmente el tratamiento jurídico de determinados casos.
"Hoy, todo adolescente entre 14 y 17 años que comete un delito es juzgado exclusivamente bajo la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, con jueces de garantía, sanciones especializadas y un techo máximo de pena distinto al de un adulto, independientemente de la gravedad del hecho". "Hoy, todo adolescente entre 14 y 17 años que comete un delito es juzgado exclusivamente bajo la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, con jueces de garantía, sanciones especializadas y un techo máximo de pena distinto al de un adulto, independientemente de la gravedad del hecho".
La académica explicó que la propuesta contempla que, para un grupo acotado de delitos, el Ministerio Público pueda solicitar que un adolescente de 16 o 17 años sea trasladado a la jurisdicción penal ordinaria.
Según detalló, esa solicitud deberá ser resuelta por un juez considerando factores como la gravedad del delito, el grado de participación, el historial delictual y el riesgo para la sociedad.
Además, indicó que también se estudia incorporar reglas de reincidencia desde los 14 años y el eventual traslado a recintos penitenciarios para adultos cuando el condenado cumpla 18 años y aún tenga pena pendiente.
Sin embargo, Rivas advirtió que la reforma presenta importantes riesgos jurídicos.
"El principal riesgo es que los cuatro criterios mencionados, especialmente 'riesgo para la sociedad', queden formulados de manera muy abierta, sin exigir un estándar reforzado". "El principal riesgo es que los cuatro criterios mencionados, especialmente 'riesgo para la sociedad', queden formulados de manera muy abierta, sin exigir un estándar reforzado".
Añadió que, si la excepción deja de ser verdaderamente excepcional y comienza a aplicarse por presión mediática, podría vaciar de contenido el principio de especialización que contempla la legislación nacional y los tratados internacionales sobre infancia.
“Buena parte de los adolescentes que cometen delitos gravísimos son instrumentalizados por estructuras de crimen organizado, y trasladarlos al sistema adulto sin acreditar autonomía decisional real puede terminar sancionando con más dureza a quien fue usado". “Buena parte de los adolescentes que cometen delitos gravísimos son instrumentalizados por estructuras de crimen organizado, y trasladarlos al sistema adulto sin acreditar autonomía decisional real puede terminar sancionando con más dureza a quien fue usado".
Defensor de la Niñez cuestiona enfoque punitivo
El defensor de la Niñez, Anuar Quesille, sostuvo a El Desconcierto que los recientes hechos de violencia requieren una respuesta firme, pero advirtió que aumentar las sanciones por sí solo no resolverá el problema.
"Los graves casos que hemos presenciado en los últimos días confirman una preocupación que la Defensoría de la Niñez ha sostenido por años: la violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes requiere respuestas urgentes, pero también integrales". "Los graves casos que hemos presenciado en los últimos días confirman una preocupación que la Defensoría de la Niñez ha sostenido por años: la violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes requiere respuestas urgentes, pero también integrales".
Quesille afirmó que la seguridad debe abordarse considerando factores previos a la comisión de los delitos.
"La seguridad es una condición necesaria, pero su abordaje no puede reducirse únicamente a la aplicación de sanciones, sino que se debe mirar el problema de fondo (...) la deserción escolar, la protección familiar comunitaria, la salud mental, la intervención temprana y la presencia del Estado en los territorios". "La seguridad es una condición necesaria, pero su abordaje no puede reducirse únicamente a la aplicación de sanciones, sino que se debe mirar el problema de fondo (...) la deserción escolar, la protección familiar comunitaria, la salud mental, la intervención temprana y la presencia del Estado en los territorios".
La reinserción social vuelve al centro del debate
El defensor agregó que la evidencia disponible no respalda el endurecimiento de penas como principal herramienta para disminuir la delincuencia juvenil.
"Hay evidencia comparada que demuestra que medidas punitivas o aumentar sanciones sometiendo a adolescentes a un régimen adulto no resuelve el problema porque no tiene efectos disuasivos. Se debe apostar a la reinserción social y eso es fundamental para evitar la escalada de violencia". "Hay evidencia comparada que demuestra que medidas punitivas o aumentar sanciones sometiendo a adolescentes a un régimen adulto no resuelve el problema porque no tiene efectos disuasivos. Se debe apostar a la reinserción social y eso es fundamental para evitar la escalada de violencia".
Finalmente, llamó a impulsar una discusión más amplia sobre las causas estructurales del fenómeno.
"Creemos que es hora que como país nos demos una discusión seria, que podamos abordar las causas de fondo para garantizar seguridad en los barrios, pero esa seguridad solo se logra mediante la protección social, cuando los niños, niñas y adolescentes van a la escuela, acceden a salud y tienen espacios protegidos (...) los delitos sin duda van a disminuir". "Creemos que es hora que como país nos demos una discusión seria, que podamos abordar las causas de fondo para garantizar seguridad en los barrios, pero esa seguridad solo se logra mediante la protección social, cuando los niños, niñas y adolescentes van a la escuela, acceden a salud y tienen espacios protegidos (...) los delitos sin duda van a disminuir".
El debate entre seguridad y derechos de niños, niñas y adolescentes
La discusión sobre la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente enfrenta dos visiones que hoy conviven en el debate público.
Por un lado, el Gobierno busca responder al aumento de delitos violentos protagonizados por adolescentes mediante un endurecimiento excepcional del sistema para los casos más graves.
Por otro, especialistas en derecho penal y organismos dedicados a la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes advierten que cualquier modificación debe preservar el carácter especializado del sistema y fortalecer las políticas de reinserción social, prevención y protección, evitando que la respuesta penal termine desplazando las medidas que, según la evidencia comparada, tienen mayor impacto en la reducción de la reincidencia.