martes 30 de junio de 2026

Los primeros 100 días de Kast

Un candidato puede embaucar a los votantes con promesas vacías, pero un presidente no puede hacer lo mismo si no cumple lo prometido y sus medidas de gobierno afectan directamente el bolsillo de las personas.

30 de junio de 2026 - 16:45

Primera parte: la economía como prioridad

Todo gobierno es evaluado por sus ciudadanos no por lo que dice sino conforme a lo que hace. Muy diferente a un candidato, quien solo habla y puede proclamar sin inmutarse que representará a todos los ciudadanos en sus demandas insatisfechas, sus expectativas e intereses. Los votantes pueden creerle o no creerle; el problema se presenta cuando los votantes le creen y entonces le pasan la guitarra al candidato, quien ahora devenido en Presidente, tiene que tocarla.

La verdadera prioridad

Los chilenos, expectantes, esperaban que desde los primeros días del gobierno se iniciaran las contundentes medidas contra la delincuencia y contra la migración, para eso votaron y en eso creyeron. El primer día en la noche solo vimos nombramientos, una jefatura en el norte y otra en el sur, ambos con títulos ampulosos que sonaban bien, ambos militares. Pasaron los días y sobre delincuencia y crimen organizado, cero medidas. El Tren de Aragua, también expectante, comenzó a tranquilizarse, y continuó lavando dinero.

Desde entonces han transcurrido 100 días y el gobierno ha develado su alma a través de sus propias decisiones. Es el gobierno más retrogrado desde la recuperación de la democracia, como lo demuestran el alza de la bencina y el programa económico.

El alza de la bencina provocada por la brutal guerra de Trump en Irán vino a entorpecer los planes del gobierno. El precio del petróleo se duplica y supera los US$ 100 por barril. El país ha enfrentado situaciones similares y para eso creó el MEPCO, una instancia para aminorar el impacto de un alza significativa en los bolsillos de los consumidores y hacerla gradual. El nuevo gobierno toma una decisión económica que a la vez es una decisión política, no ocupa el MEPCO, y traspasa a los consumidores la totalidad del alza de una sola vez ( $400 por litro, la más alta en 46 años).

Nos dicen que no hay alternativa, que el costo sería del orden de US$ 180 millones semanales, y no hay como financiarlo debido al déficit fiscal (déficit estructural de 3.6 % del PIB, del orden de US$ 12.600 millones, gobierno de Boric). Pero dicho gobierno se inicia con un déficit estructural peor, sustancialmente mayor de Piñera, de 10% del PIB, del orden de US$ 35.000 millones, aplicó el MEPCO luego de la invasión de Rusia a Ucrania.

Lo cierto es que había alternativas: Aplicación gradual o incluso parcial del MEPCO. Hacer uso de los fondos soberanos (US$ 14.000 millones), y que son para hacer frente a crisis imprevistas. Aumentar la deuda externa por un monto menor al total del alza del petróleo. Aplicar un impuesto específico a alguna actividad, como la renta presunta. Una combinación de todas las anteriores. ¿Por qué el gobierno las desecha todas? ¿Por qué prefiere que la población se haga cargo de un alza descomunal, exponiéndose al repudio de sus propios votantes? La respuesta está en el programa económico.

Este programa contempla una rebaja tributaria de US$ 4.000 millones, que considera rebajar la tasa de 27 a 23% del impuesto a la renta de las grandes corporaciones, la integración tributaria para los dueños de estas grandes corporaciones (el impuesto pagado por la empresa se descuenta al impuesto personal por sus rentas de cada propietario), la rebaja en un 50 % del impuesto a las herencias, la rebaja del impuesto a las ganancias de capital (compra y venta de acciones). Estas rebajas favorecen exclusivamente a los dueños de grandes fortunas, son 1500 contribuyentes millonarios. El fundamento: ante estas rebajas las empresas e individuos favorecidos van a correr a invertir, habrá mayor crecimiento y se recuperarán los US$ 4.000 millones.

Este fundamento es incierto. En ninguna parte del mundo estas rebajas han funcionado como se espera. El crecimiento que se logra nunca logra superar el menor ingreso fiscal generado en la rebaja. Estados Unidos aumentó su déficit fiscal con estas reformas de Ronald Reagan.

Las rebajas de impuestos tienen efecto inmediato en un menor ingreso fiscal y no así el crecimiento esperado, que requiere de inversiones y por tanto tiene un desfase de años. Por eso el programa económico es deficitario, riesgoso, como lo han señalado economistas de todas las tendencias y organismos como el FMI y el Consejo Fiscal Autónomo. Este último proyecta que el equilibrio fiscal se alcanzaría el 2035.

En los últimos 17 años, solo en dos oportunidades no ha habido déficit presupuestario. Tenemos un problema crónico y por tanto es imposible pretender una disminución de ingresos fiscales de US$ 4.000 millones rebajando impuestos sin compensarlos con otros. Sencillamente es aumentar el déficit, y de paso aumentar también el endeudamiento externo, que es la forma preferente en que se ha financiado dicho déficit. La deuda externa de Chile ha aumentado de 3.9 % del PIB en 2007 a 41.7 % en 2025.

El único plan que realmente tiene el gobierno es el plan económico, disfrazado de plan de reconstrucción. Es un mal plan que profundizará el déficit fiscal, tendrá un efecto contractivo en la economía, afectará beneficios sociales y representa una enorme irresponsabilidad que saldrá caro al país. Por su orientación es un plan que favorece a la oligarquía dominante representada por el gran empresariado que recibirá el regalo tributario, estos son los intereses que representa el nuevo gobierno y no los de las personas sencillas que votaron por él.

¿Era viable financiar US$ 4.000 millones de rebaja tributaria, más US$ 720 millones por cada mes de guerra de Trump? La respuesta es NO, porque el déficit fiscal aumentaría. ¿Qué decide el gobierno entonces? Que los ciudadanos se hagan cargo del alza del petróleo y privilegia mantener la rebaja tributaria.

Proclaman que no hay otra salida, Chile es un caos. Para ello requiere mantenernos asustados, que no pensemos y que aceptemos la rebaja tributaria y los recortes presupuestarios que pretenden financiarla. De allí la operación mediática del “país quebrado” y “la caja vacía”, hasta que la Contraloría General los para en seco y les pide explicaciones.

Esto es lo esencial de los 100 días de Kast. De seguridad y migración, poco y nada. El gobierno lanzó por la borda el apoyo mayoritario inicial de 58 %. Encuesta CEP abril – mayo 2026, aprobación al gobierno 34%, desaprobación 52%. Temas importantes para la ciudadanía: Delincuencia 57%, Salud 38%, Educación 42%. Personas preocupadas por el pago de deudas 73%.

Resultados encuesta Descifra de La Tercera, junio 2026: 66% considera que no se han cumplido las expectativas. Hecho más relevante de los 90 días de gobierno: alza de la bencina. Percepción de las prioridades del gobierno: Economía 48%, Seguridad 12%, Migración 9%, Salud 2%, Educación 0%.

Respecto a los atributos personales del presidente: más radical que moderado 65%, más lejano que cercano 64%, estilo más improvisado que planificado 60%, tono más confrontacional que dialogante 58%.

Conclusión de los 100 días: un candidato puede embaucar a los votantes con promesas vacías, pero un presidente no puede hacer lo mismo si no cumple lo prometido y sus medidas de gobierno afectan directamente el bolsillo de las personas.

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