Diego Valdivieso es profesor de escuelas rurales en Cobquecura, comuna de la región de Ñuble que en las últimas semanas se transformó en tendencia en redes sociales tras el rescate de tres cachorros. En conversación con El Desconcierto, Valdivieso repasó ese repentino protagonismo digital, explicó por qué declinó ofertas para participar en realities de televisión y profundizó en el conflicto socioambiental que enfrenta su comuna por la instalación de proyectos de explotación de tierras raras.
La fama viral y sus reacciones
-¿Cómo te has tomado el éxito en redes sociales por el rescate de los tres cachorros y cómo lo vive tu círculo cercano?
Mi círculo cercano —mi familia, mis amigos— se lo ha tomado con mucho humor, la verdad es que ha sido bastante chistoso, aunque también raro, porque no estábamos acostumbrados a esto. Yo también me lo he tomado con harto humor. Me gustan las cosas nuevas, descubrir y ampliar mi punto de vista, pero sí ha sido cansador: no tenía idea de la pega que significa ser un rostro más público. No me gusta el término "influencer", pero creo que es una gran oportunidad y también una responsabilidad, sobre todo para generar cambio y concientizar sobre el tema medioambiental, como lo que están causando las forestales, la pesca de arrastre y ahora la explotación de tierras raras.
En verdad me dan risa nomás. Ya me había pasado algo similar antes, con videos que hice para promocionar unos hoodies y unas cabañas de un amigo, así que de cierta manera ya había lidiado con ese tipo de reacciones. No fue algo que me sacara de mi centro ni que me lo tomara de manera egocéntrica.
-¿Por qué rechazaste ofertas para participar en realities, considerando que la televisión también podría servir para difundir tus causas medioambientales?
No me cierro a aparecer en televisión en formatos que vayan con mi línea. De hecho, fui a "Buenos días a todos" y a una entrevista con Pamela Díaz y Rodrigo Gallina, y lo pasé muy bien en ambas. Esas instancias te dan una voz más grande, que llega a más gente. Pero en esos programas puedo ir y ser yo, hablar como hablo. En los realities, en cambio, lo que se vende es el conflicto entre las personas, algo muy superficial que no va conmigo. Más allá de la plata que puedan ofrecer, no estoy dispuesto a venderme por ser algo que no soy.
El conflicto por las tierras raras en Cobquecura
-En Cobquecura existe un fuerte conflicto socioambiental por la proliferación de concesiones para explotar tierras raras. ¿Por qué la comuna rechaza estos proyectos?
No soy de los más especialistas en el tema; acá hay gente muy preparada, con grupos de estudio y de acción. La propia municipalidad se manifestó pública y oficialmente en contra de la minería de tierras raras. Cobquecura ya fue intervenida antes: llegaron las forestales, deforestaron el bosque nativo y lo reemplazaron con monocultivos. Todavía quedan manchones de bosque nativo milenario, con especies endémicas como el queule, el ruil y el naranjillo, que hay que proteger.
-¿Qué otros impactos genera este tipo de minería?
El monocultivo ya consume mucha más agua que el bosque nativo, que en realidad genera y conserva agua. Por eso acá hay días en que se corta el suministro para racionar. La minería de tierras raras es la más contaminante del mundo y una de las que más agua requiere para funcionar, así que las comunidades quedarían sin agua. Además, a diferencia de la minería de rajo como en Chuquicamata, esta extracción barre el suelo hasta 30 metros de profundidad. Las mineras prometen empleo, pero se trata de trabajo especializado, que requiere ingenieros y maquinaria pesada: sería ridículo pensar que a la gente que vive y ha crecido en el campo, con una sabiduría difícil de encontrar hoy en Chile, la pondrían a cargo de una minera.
-¿Qué otros factores están en juego?
También está el ecosistema marino, con abundante lodo marino y presencia de orcas hace algunas semanas; toda esa contaminación llegaría al mar. A eso se suma que Cobquecura fue declarada zona de interés turístico por su potencial: cascadas, arcos de calanque, roqueríos, cuevas, bosque nativo milenario y una de las mejores olas del mundo para surfear, que atrae a visitantes de Brasil, Estados Unidos, Australia, Francia, Inglaterra y España. Si se instalan las mineras, todo ese potencial —y la riqueza cultural del campo— se perdería.
-Es un escenario similar al de Penco, donde el propio municipio también se opone a un proyecto de tierras raras por ir en contra del desarrollo turístico regional.
Exacto. Por suerte acá la gente está muy organizada y estudiando el tema de manera profesional, algo que me genera mucho orgullo. Insisto en que no soy experto, sí estoy informado, y sería bueno que se entrevistara a quienes conocen el tema con mayor profundidad, sobre todo a los profesionales ligados a esta área.
La docencia rural
-Eres profesor en escuelas rurales de Cobquecura. ¿Cómo ha sido tu experiencia y qué desafíos enfrenta la docencia en estos establecimientos?
La gente acá es hermosa, sencilla y humilde, y sus hijos son igual. Creo que la mayor dificultad para un profesor depende de cuán problemáticos sean los niños y de la cantidad que tenga a cargo. En una escuela municipal de Santiago, con 40 niños vulnerables por sala, ligados a veces a un entorno de drogas o delincuencia, hacer clases es muy difícil. Acá, en cambio, los niños son sencillos y tranquilos. Yo no soy profesor titular de Educación Física, hago talleres de juegos deportivos con grupos de entre 5 y 20 niños, lo que facilita mucho el trabajo.
-¿Cómo evalúas el sistema educativo a partir de tu experiencia?
Creo que el gran problema no es que la educación sea gratuita o no, sino el modelo: seguimos con una educación retrógrada que no ha cambiado hace siglos. No es necesario enseñar todas las asignaturas con la misma profundidad a todos los niños, porque eso termina frustrando y aburriendo. Sería mejor enseñar una base en cada asignatura y luego potenciar las motivaciones de cada niño. En mi caso, nunca until until volví a usar álgebra, pero me interesaban la biología, la educación física, la filosofía y el arte. Si me hubiesen dado solo una base de matemáticas y profundizado en lo que me gustaba, probablemente no habría crecido sintiéndome tonto por no ser bueno en matemáticas.
Planes de rescate animal
-Con la comunidad digital que generaste, ¿tienes planes de seguir rescatando animales o colaborar con fundaciones?
Sí, ya estoy colaborando con algunas fundaciones, aunque todavía no he lanzado nada oficialmente. Una de ellas es la Fundación Tregua, que usa perros para tratar distintas enfermedades, incluido el cáncer, y para acompañar a niños desahuciados en sus últimos meses de vida. Vi en el Hospital Félix Bulnes cómo un perro ayudaba a un niño con dificultades para mover sus piernas, motivándolo a hacer kinesiología sin que se diera cuenta. Tener una fundación de adopción propia es difícil porque no tengo los recursos, pero me han llegado miles de mensajes pidiendo ayuda para perros abandonados. No quiero saturar mis redes porque eso les haría perder fuerza como herramienta de difusión, así que estoy viendo cómo canalizar bien esa ayuda, quizás con una aplicación para facilitar adopciones.