lunes 24 de agosto de 2026

Patricio Segura: Palabra apasionada, estatura de gigante

El Pato dio a conocer al mundo y a los propios ayseninos, que esta tierra que habitamos es una reserva de vida y futuro, pero que estará siempre amenazada por intereses corporativos y de explotación, a los que hay que enfrentar con entereza, preparación y unidad.

24 de agosto de 2026 - 18:45

El 21 de agosto de 2026, a las 17:20 horas, Patricio Segura Ortiz murió. Estaba hospitalizado de extrema gravedad en el Hospital Dr. Guillermo Grant Benavente de Concepción, afectado por hantavirus, enfermedad que se contrae al tomar contacto con alguno de los fluidos del Oligoryzomys longicaudatus, conocido como ratón silvestre colilarga (saliva, fecas, orina), en ambientes cerrados sin ventilación ni luz solar directa; este roedor porta la conocida cepa Andes, variante que también puede transmitirse de persona a persona.

Pasaron 15 días hasta que Patricio comenzó a presentar los primeros síntomas de la enfermedad. El virus lo agredió con fiereza y no logró sobrellevar la fase inicial, generalmente la más crítica del curso de esta enfermedad.

Pero el Pato, como cientos le decimos cariñosamente, alcanzó a acompañar cada momento de la evolución de la misma infección que su esposa Miriam Chible estaba sufriendo, y estuvo allí cuando ella logró salir del coma y fue desconectada de los equipos de apoyo respiratorio. Su entereza le permitió conversar con Miriam, analizar lo que estaban viviendo y tal vez despedirse en caso que algo pudiera salir mal…

El Pato también aprovechó la vigilia hospitalaria para conversar con los equipos de salud especializados en hantavirus, inquirir sobre la enfermedad y su tratamiento, para eventualmente preparar una columna o reportaje sobre esta enfermedad cuyos primeros casos documentados en Aysén le tocó cubrir, a pocos años de haber llegado a la región.

El Pato estudió y se tituló en la Universidad Católica del Norte. Llegó al Aysén en 1995. Un afuerino más que venía a confrontarse con una tierra lejana, desconocida. Para él, un iquiqueño de chumbeque, diabladas, gelato, historia obrera y precolombina, ese Aysén era aún más lejano y desconocido, región austral y fría.

Su estreno en el periodismo aysenino ocurrió en el ya desaparecido Diario de Aysén, donde redactó noticias, escribió reportajes y columnas. Luego ejerció en el naciente canal Rocco TV y también en el diario El Divisadero.

Pero Pato trascendió con su escritura apasionada, las instancias regionales de prensa, para abrirse camino en medios nacionales e internacionales. Su palabra abordó diversos temas: ciencia, turismo, cultura, desarrollo, extractivismo, política, economía, siempre desde un enfoque local, aysenino, una mirada local-global diríamos. Una mirada que puso en el centro del análisis y la defensa a su lugar amado, porque entendió que si a él lo había recibido con ternura, a muchos más podía recibirles de igual manera, para que en colectivo, forjáramos otro Aysén posible.

Por eso el Pato tiene la estatura de un gigante. Defendió con argumentos, evidencia, pasión profunda, el derecho de una región y de sus gentes a vivir y desarrollarse desde sus propias escalas e historias de vida. Defendió con su propio cuerpo y vocería -en los movimientos Patagonia Sin Represas y Aysén Tu Problema es mi problema-, su lugar amado. Es la estatura que alcanzaron otros ayseninos de antaño, como José Antolín Silva Ormeño, oriundo de Mulchén, poblador y pensador de la primera colonización del territorio, durante las dos décadas iniciales del siglo XX.

También José A. Silva Ormeño, comunicador autodidacta que utilizó la prensa de Puerto Montt, para colocar en el radar de Chile a la porción de tierra abandonada por el Estado a manos de la concesión ganadera. Desde esa prensa, en especial el diario La Alianza Liberal, su pluma ágil y apasionada, dio forma y argumento a la colonización chilena del Aysen, exigió el apoyo de las instituciones estatales, denunció la presión de las grandes estancias y los especuladores, profetizó la creación de una Provincia: Aysen.

Pero también le contó a los chilenos que en el Aysen nevaba, que el verano estaba bueno, que los bandidos eran cosa seria, que la fronteriza argentina era maldadosa, que junto a otros pobladores habían fundado un pueblo en honor al presidente Balmaceda, que se defendieron de un intento de desalojo en la ribera sur del Lago Buenos Aires, y que si había más chilenos buscando una tierra donde volver a nacer, el Aysen alcanzaba para todos.

Es la estatura de Baldo Araya Uribe, periodista nacido en Queilen y criado en Puerto Aysén. Baldo Araya inició su labor profesional en Bariloche al frente de un programa de chilenidad en una radio local, además de ser corresponsal de la revista chilena Nueva Zig-Zag. Luego, ya radicado en el Aysén, dirigió el antiguo diario El Aysén, fundó Radio Patagonia junto a Luis Ojeda y pasquines apasionados como Nueva Provincia y Hacia Adentro, donde en los sesenta defendió con convicción el derecho de Aysén a ser llamada la Provincia del futuro. La gran obra de Araya fue la promoción y defensa de la necesaria continuación de la ruta panamericana hacia la aislada provincia aysenina, para así conectar el Aysén con Chile y el mundo americano. Aquella locura del “loco Araya” se convertiría en la carretera austral, décadas después.

Y nuestro compañero Patricio Segura Ortiz configuró y dio cuerpo con su pluma y su oratoria, en diversos medios de comunicación, impresos y digitales; en manifestaciones sociales, foros, reuniones y entrevistas, una defensa del Aysén para las generaciones del futuro, convocándonos de este modo a construir un desarrollo sustentado en la ética, en el buen vivir, en el pulso de las comunidades, en los ciclos de la vida, en la ternura de la convivencia con la biodiversidad. El Pato dio a conocer al mundo y a los propios ayseninos, que esta tierra que habitamos es una reserva de vida y futuro, pero que estará siempre amenazada por intereses corporativos y de explotación, a los que hay que enfrentar con entereza, preparación y unidad.

El Aysén que soñó y contribuyó a construir este gigante nuestro, está forjándose en cada una de sus localidades, en cada organización socioambiental y cultural que cree en un desarrollo desde dentro, desde la memoria y las nuevas ideas y tecnologías para vivir y proteger la tierra, que es protegernos a nosotros mismos.

El 19 de enero de 2011 Patricio publicó en el Quinto Poder una columna titulada “El Mundo en rojo, verde, lila ”, que hoy podemos considerar una declaración de su propia búsqueda de la “paleta vital” (Dinamarca, H.) que definiría su deriva como periodista de investigación, columnista y activista socioambiental en y desde el Aysen. El mundo de Patricio, el mundo que nos convoca a sostener con él y su memoria es rojo, verde, lila y turquesa, sin duda.

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