En una demanda laboral no se llevan acabo las audiencias mientras no se notifique válidamente a todos los demandados. Es una de las primeras diligencias previas a resolver un asunto judicial y la que, en este caso, aplazó en un año la discusión de la causa que involucra a Multitiendas Corona S.A y sus extrabajadores.
Casi un centenar de exempleados de Multitiendas Corona demandó a la familia controladora para que responda con su patrimonio por indemnizaciones impagas. Según los antecedentes del expediente, durante aproximadamente un año las diligencias de notificación dirigidas a Paulina y Malú Schupper Messcher resultaron infructuosas.
Los domicilios aportados en registros públicos y societarios no correspondían a su residencia efectiva, o bien, según consta en las carpetas del caso, en ellos se negó que las demandadas vivieran allí.
La parte demandante contabiliza 480 notificaciones fallidas en un total de 115 causas, y sostiene que el comportamiento no fue casual, sino una técnica de elusión del emplazamiento: mantener desactualizado o disociado el domicilio registral respecto del real, de modo que el receptor judicial nunca encuentre a la persona buscada.
El efecto procesal es preciso. Mientras no hay emplazamiento, no corren los plazos, no se fija audiencia preparatoria, no se rinde prueba y no se pueden ejecutar las medidas que aseguran el resultado del juicio. En un escenario de liquidación, cada mes de retraso es un mes en que los activos pueden desplazarse, afirma la parte demandante.
"Hemos hecho hasta lo imposible para que se notifiquen las demandas, estamos agradecidos del esfuerzo de parte de los tribunales laborales, del centro de notificaciones y en el caso particular de Paulina y Malú sus propios vecinos aclararon a los funcionarios de los tribunales laborales, cual era el domicilio cierto", comenta el abogado Matías Berríos Fuchslocher, socio del estudio juridico Berríos Palavecino.
Medidas precautorias sobre el patrimonio y el precedente que abre el caso
Notificadas finalmente las demandadas, la causa avanzó ante el Juzgado de Letras del Trabajo de Calama, que acogió las solicitudes cautelares de la parte demandante. El 10 de julio de 2026 se decretó la prohibición de celebrar actos y contratos sobre bienes de las demandadas. En agosto de 2026 se decretó medida precautoria sobre seis vehículos de propiedad de Paulina y Malú Schupper.
La lectura de la parte demandante es directa: el retraso en el emplazamiento buscaba precisamente evitar que se llegara a esta etapa.
El caso trasciende a Corona. Si el tribunal declara la unidad económica del holding, el fallo sentará un precedente relevante: los trabajadores de empresas en liquidación podrían perseguir el patrimonio efectivo del grupo controlador y no solo el de la sociedad formalmente empleadora.
Corona "no lo soluciona", el origen de la declive
En 2020 la empresa de retail comenzó un proceso de reordenamiento judicial con la finalidad de enfrentar las deudas que la aquejaban en ese entonces y, de esta forma, evitar la quiebra.
La firma argumentó que la decisión fue motivada por los socios del holding debido a los malos resultados provocados por el estallido social y que se agudizaron con la pandemia del Covid-19. Tras meses de discusión finalmente los acreedores respaldaron el plan de reordenamiento y pudieron zafar de la quiebra. Aquel proceso culminó en abril de 2022.
Pero la medida brindó solo una bocanada de oxígeno, dado que a finales 2024 la firma llevó a cabo un nuevo reordenamiento. Su justificación fue que la firma experimentaba números rojos debido a la caída sostenida de su negocio financiero: la tarjeta Corona. De hecho, a septiembre de 2023, el instrumento financiero sufrió pérdidas avaladas en $6.8 mil millones.
Finalmente, en julio de 2025, y tras una serie de intentos intentos de solventar las deudas, se decretó que Multitiendas Coronas no pudo dar cumplimiento a su reordenación judicial, provocando la quiebra del negocio. La firma arrastraba, según consignó Pulso, una deuda de $67 mil millones, los cuales provocaron que en agosto de ese año se concretara la quiebra.
En paralelo, la empresa enfrenta una serie de juicios por unidad económica y despido sin causa legal de las demás sociedades demandadas del holding de la familia Schupper que aún deben ser resueltos por los tribunales competentes, y que incluso, podrían desembocar en un perjuicio de millones de dólares socios del holding, los hermanos Paulina, Malu y Herman Schupper.