lunes 24 de agosto de 2026
Seguridad alimentaria

Envases sostenibles: químicos y plastificantes presentes en fibras y papeles pueden contaminar los alimentos

La sostenibilidad en Europa está en juego por la posible migración de químicos a los alimentos, dejando dudas sobre la seguridad en su aplicación.

24 de agosto de 2026 - 19:00

Los platos preparados y la sostenibilidad transforman la industria alimentaria. Mientras crece la comida para llevar y el consumo de comida rápida, aumenta el uso de materiales desechables en contacto con alimentos. A causa de la preocupación por el medio ambiente, se están adoptando alternativas "libres de plástico" o "ecológicas", como fibras moldeadas, papeles recubiertos y materiales de origen vegetal.

No obstante, a pesar de su apariencia inofensiva, su seguridad química sigue siendo en gran medida desconocida.

A diferencia de los plásticos, regulados por el exhaustivo Reglamento n.° 10/2011 de la Unión Europea, estos materiales alternativos se rigen por un marco normativo más general. Su composición suele ser compleja y pueden contener tanto sustancias añadidas intencionadamente como sustancias no añadidas intencionadamente.

Encontrando compuestos en envases

Estudios preliminares ya han detectado compuestos fluorados, plastificantes y otras sustancias químicas en envases de un solo uso y envases de comida rápida. Aún no está claro si estas sustancias migran a los alimentos ni en qué niveles lo hacen.

A raíz de esto, el proyecto Safe-Greeenpack espera cubrir este vacío de conocimiento. Durante 24 meses, el proyecto mapeará el mercado español de materiales desechables en contacto con alimentos alternativos de un solo uso, identificará mediante técnicas avanzadas de cromatografía y espectrometría de masas las sustancias químicas que puedan migrar del envase al alimento, y priorizará aquellas que representen un riesgo potencial para la salud.

Además, la Universidad de Amberes y la Universidad de Lieja reforzarán la estrategia analítica. Finalmente, combinando los resultados analíticos con la hipótesis de la frecuencia de uso, una evaluación de riesgos identificará las prioridades para las futuras políticas de seguridad alimentaria.

El proyecto se desarrolla bajo la supervisión del doctor Salvatore Ciano y la dirección científica de las doctoras Margarita Aznar y Elena Cañellas. Safe-Greeenpack ayudará a garantizar que la sostenibilidad y la seguridad del consumidor avancen de la mano.

La investigación de estos materiales

Europa cuenta con algunas de las normativas sobre contacto con alimentos más estrictas, lo que proporciona un gran nivel de protección. Sin embargo, la ciencia nunca se detiene. Continuamente entran en el mercado nuevos materiales, los procesos de fabricación evolucionan y surgen evidencias científicas sobre la exposición a largo plazo a determinadas sustancias químicas.

Por este motivo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) revisa y actualiza periódicamente sus enfoques de evaluación de riesgos a medida que se dispone de nuevos datos.

Un ámbito que suscita cada vez más atención es el de las sustancias no añadidas intencionadamente, productos químicos que no se introducen deliberadamente durante la fabricación pero que, no obstante, pueden estar presentes en los materiales en contacto con alimentos.

Por lo tanto, investigar estos materiales no consiste en asumir que son peligrosos, sino en garantizar que la innovación siga alineada con altos estándares de seguridad.

La importancia del envase

En la práctica, los alimentos siempre necesitarán estar en contacto con algún tipo de material. Incluso en los escenarios más sostenibles —como la compra a granel o los sistemas reutilizables—, los alimentos siguen tocando recipientes, revestimientos o utensilios.

El centro de la cuestión es que el envase no es un extra decorativo: desempeña un papel crucial en toda la cadena alimentaria.

Está diseñado para proteger los alimentos de la contaminación, evitar su deterioro, prolongar su vida útil y garantizar que los productos puedan transportarse, almacenarse y manipularse sin comprometer la higiene. También proporciona información esencial para los consumidores.

La verdadera pregunta no es si podemos eliminar los envases, sino cómo garantizar que los materiales de los que dependemos sean tanto seguros como sostenibles. A medida que entran en el mercado nuevas alternativas "ecológicas", resulta esencial comprender su comportamiento químico. Evitar los envases por completo no es realista, pero mejorarlos es tan posible como necesario.

¿Qué está a la mano de los consumidores?

Aunque los niveles de exposición suelen ser bajos, los consumidores pueden adoptar hábitos y medidas sencillas basadas en la ciencia para reducir la migración química:

  • Priorizar materiales más inertes: escoge opciones reutilizables como el vidrio, el acero inoxidable y la cerámica, que liberan de forma natural menos sustancias químicas que los plásticos o los papeles recubiertos.
  • Reducir el estrés térmico: aunque el envase indique que es apto para microondas, es mejor pasar el contenido a un recipiente de vidrio o cerámica antes de calentarlo.
  • Controlar el tiempo: se debe reducir el tiempo de contacto evitando el almacenamiento prolongado de alimentos en envases desechables. Cuanto más tiempo permanezca el alimento en contacto con el envase, mayor será la oportunidad de migración.
  • Atención a la composición del alimento: ten el mismo cuidado con los alimentos grasos o ácidos, ya que estos potencian la migración química.
  • Evitar formatos muy pequeños: evita los formatos de envasado innecesariamente pequeños, ya que los envases de menor tamaño tienen una superficie de contacto más grande en relación con la cantidad de alimento que contienen.

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