Cuando las primeras versiones de modelos conversacionales como ChatGPT y Claude salieron al público en noviembre del 2022, democratizando el acceso a esta tecnología, el mundo vivió un antes y un después.
-
Temas del Día
- Crisis Climática
En una era en que las redes sociales guían la vida social, y la IA toma las tareas del pensar, ¿que quedará para nosotros en 10 años? ¿Qué será de una sociedad controlada por organizaciones provenientes de potencias enfocadas en lucro y no en la mejora de la humanidad?
Cuando las primeras versiones de modelos conversacionales como ChatGPT y Claude salieron al público en noviembre del 2022, democratizando el acceso a esta tecnología, el mundo vivió un antes y un después.
En solo cuatro años hemos vivido una revolución, imaginando todas las oportunidades que la inteligencia artificial puede traer para el crecimiento de la humanidad y su bienestar. Su novedad e inmediatez tomó desprevenido a los gobiernos y las autoridades del mundo, que no tenían idea cuáles eran las consecuencias, limitantes y la labor que un estado cuando un par de empresas tienen acceso a data de millones de personas que vieron a esta herramienta como un habilitador, compañero de conversaciones, asistente personal, resolutor de problemas y un acelerador de carreras profesionales.
Diversas organizaciones han proyectado el desarrollo de la Inteligencia Artificial General (AGI) capaz de sentir o tener experiencias subjetivas al tener consciencia de sí misma, o la Super Inteligencia Artificial (ASI) que podría reemplazar por completo la inteligencia humana.
Pero más allá de especular sobre estos futuros inciertos, y francamente sacados de una película de ciencia ficción, creo que podemos detenernos y analizar lo que está pasando hoy.
He encontrado distintas fuentes que predicen cuántas personas usan hoy modelos de LLM (Large Language Model) como ChatGPT, Claude, Gemini, entre otros. El número está entre los 900 millones de usuarios activos para ChatGPT y Gemini y 2,5 billones de usuarios para los resultados de AI de Google. Lo que representa un 30% de adopción de la población mundial para Google AI en 4 años.
¿Qué significa realmente esto para nuestras generaciones hoy? No sólo las increíbles posibilidades, pero además todo lo que dejamos de hacer pensando que está bien que la IA lo haga por nosotros: como revisar correos, crear contenido, escribir, leer o incluso tomar decisiones importantes.
Ya estábamos viendo un problema con la conexión de millones de personas al #doomscrolling en redes sociales, causando una especie de entumecimiento y una falta de aburrimiento (que limita el desarrollo de la creatividad) y ahora, con estas herramientas, podemos ver que el análisis de situaciones y el pensamiento crítico están siento derivado a una máquina, disminuyendo las capacidades de las personas.
La inversión que hoy están haciendo estas empresas para entrenar la IA es mucho más grande de lo que los gobiernos destinan a entregar las mismas herramientas a futuros profesionales del mundo.
Ya vimos la noticia de estas empresas comprando (de forma anónima) miles de libros de primera edición escritos por personas, destruidos después de que máquinas los escanean y los miles de datos que personas están introduciendo a los modelos, todo usado para continuar entrenando la IA. Pareciera que hoy la prioridad es educar a estos modelos para dejar de tener que educar a los humanos que viven la vida en el mundo real, en el de hoy. En el que la interacción humana, las vivencias complejas, el aburrimiento y el deseo de crear se está desvaneciendo por una salida fácil que será más costosa que todo lo bueno que venga de este desarrollo.
Quiero dejar claro, que no estoy diciendo que la AI es “mala”, veo también, que hay muchas ventajas y desarrollos que efectivamente podrían mejorar la humanidad en el futuro.
Pero también debemos entender que el desarrollo de estas herramientas se hizo bajo la decisión de empresas privadas, con intereses comerciales propios, que se apropiaron del futuro de la humanidad, a costa de la humanidad. Sin guías, sin una manual de conducta y sin una regulación que pudiera limitar el impacto en la vida de billones de personas.
Sin que los gobiernos tuvieran chance de entender, revisar y regular.
Tener el control de estos modelos, es tener el control de la sociedad “at large”, y se concentran en dos mega potencias: EEUU y China.
Latinoamérica, ni pensarlo. Nuestros modelos económicos en la mayoría de los países se encuentran subyugados a países como EEUU, y los que no, están bloqueados de recursos y tecnología que podría permitir desarrollos locales.
Entonces, qué significa esto para la educación del futuro (y del presente): Dejemos que IA haga nuestra pega, en todo sentido, que nos lea los libros, que estudie por nosotros, que haga nuestros papers, que nos de ideas de cómo vestirnos, cómo arreglar la casa, ideas de juegos, de con quién hablar o cómo, o simplemente ser ese compañero en una sociedad aislada.
¿Qué vendrá de esto? La falta de análisis, creatividad, arte, cultura, pensamiento crítico son los peores riesgos de una sociedad que está formada por personas. La renuncia a las características que nos hace quienes somos, nos deja como profesionales vacíos, aislados, incapaces de reaccionar ante sucesos inesperados, ante crisis energéticas, ante la simple tarea de arreglar un electrodoméstico, entender el origen de las cosas (e incluso cuestionarlo) o de encontrar compañía en otra persona.
En una era en que las redes sociales guían la vida social, y la IA toma las tareas del pensar, ¿que quedará para nosotros en 10 años? ¿Qué será de una sociedad controlada por organizaciones provenientes de potencias enfocadas en lucro y no en la mejora de la humanidad?
Hasta que no nos lleguen las guías de uso en beneficio de nuestro futuro, tenemos que pensar por nosotros, escribir nuestros textos, aburrirnos sin pantallas y destinar nuestro tiempo a lo que realmente importa: entender el mundo bajo nuestra mirada y hacer algo para mejorarlo.
Saber arreglar la pata de una silla ya no es un commodity, es una herramienta fundamental de vida. Poder desarrollar ideas y cuestionar el mundo dejó de ser de los filósofos y se transformó en una forma de sobrevivencia. Acercarte a esa persona, conversar, generar conexión será la salvación de la humanidad.
Porque sólo cuando entendemos la gravedad de lo que arriesgamos, sabremos cómo detenerlo a tiempo.