viernes 21 de agosto de 2026

Cifras de la crisis laboral: el desempleo femenino

Esta brecha responde a factores socioeconómicos —como el bajo crecimiento de la producción e inversión—, pero también a profundas barreras culturales marcadas por el sexismo, la división sexual del trabajo y estructuras patriarcales.

21 de agosto de 2026 - 16:45

En Chile, la población femenina es mayor que la masculina. Por consiguiente, la población mayor de 15 años —denominada en las estadísticas oficiales como Población en Edad de Trabajar (PET)— también es superior en las mujeres: 8 millones 500 mil, frente a 8 millones 163 mil hombres.

Sin embargo, contar con más mujeres en edad de trabajar no se traduce en una mayor ocupación. Según datos del INE a junio del presente año, los hombres efectivamente ocupados alcanzan los 5 millones 318 mil, mientras que las mujeres ocupadas llegan solo a 4 millones 84 mil. Y de esta última cantidad hay 1millon 189 mil que trabajan en el sector informal de la economía.

Todo esto refleja que una importante cantidad de mujeres en edad de trabajar no participa en el mercado laboral formal, ni siquiera en el seector informal: 3 millones 939 mil mujeres se encuentran fuera de la fuerza de trabajo, en contraste con los 2 millones 341 mil hombres en la misma condición.

¿Dónde están las mujeres que no participan en el mercado laboral? Principalmente en sus hogares, realizando labores domésticas y de cuidado no remunerado a niños, enfermos o personas mayores. A pesar del esfuerzo y sacrificio que ello implica, la estadística oficial solo define como "trabajo" a la actividad remunerada monetariamente. Ese trabajo femenino no es considerado, por lo tanto, ni social ni estadísticamente como trabajo.

Por otra parte, es relevante precisar la diferencia entre estar fuera de la fuerza de trabajo (inactivos) y estar desocupado. Los desocupados son quienes no tienen empleo pero buscan uno activamente y están disponibles para trabajar. En cambio, en el grupo de personas fuera de la fuerza de trabajo se encuentran estudiantes, jubilados y personas dedicadas a las labores del hogar, o quienes decidieron, por cualquier motivo, no trabajar ni buscar trabajo, todos los cuales no generan oferta ni demanda laboral inmediata.

Dentro de este último grupo existe una categoría clave: los inactivos potencialmente activos. Se trata de personas que no buscan empleo actualmente, pero estarían dispuestas a trabajar si las condiciones del mercado o su entorno cambiasen. En Chile, esta condición afecta a 520 mil mujeres y a 383 mil hombres, lo que constituye una forma de desempleo latente o invisibilizado por las cifras tradicionales.

La fuerza de trabajo la componen los ocupados más los desocupados. En junio de este año, los desocupados sumaron 476 mil mujeres y 503 mil hombres. Dado que la fuerza de trabajo femenina total es menor que la masculina, la proporción de desocupación en las mujeres resulta porcentualmente más alta. Así, mientras la tasa de desocupación nacional se situó en un 9,4 %, la tasa masculina fue de 8,7 % y la femenina alcanzó un 10,4 %.

En síntesis, aunque las mujeres son mayoría en la población en edad de trabajar, registran menores niveles de ocupación y mayor presencia tanto en la inactividad como en la inactividad potencialmente activa. Esta brecha responde a factores socioeconómicos —como el bajo crecimiento de la producción e inversión—, pero también a profundas barreras culturales marcadas por el sexismo, la división sexual del trabajo y estructuras patriarcales.

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