Cuando las siete AFP que operan en Chile registran, en seis meses, $378.083 millones de utilidades, mientras miles de jubilados deben sobrevivir con pensiones que difícilmente permiten enfrentar el costo de la vida, aparece una pregunta inevitable: ¿para quién funciona realmente el negocio previsional?
La cifra representa un aumento de 13,5% respecto del mismo período de 2025, cuando las utilidades alcanzaron $333.023 millones.
Mientras las AFP celebran sus resultados, conviene recordar algo elemental: las pensiones son el ingreso con el que una persona debe enfrentar la última etapa de su vida después de décadas de trabajo. Por eso, resulta difícil no observar con ironía una industria que puede exhibir cientos de miles de millones de pesos en ganancias mientras la insuficiencia de las pensiones continúa siendo una aporía.
Paradoja del modelo
Cuando los mercados funcionan bien, las AFP pueden mejorar sus resultados y aumentar sus ganancias. Cuando los mercados funcionan mal, el riesgo de las inversiones recae fundamentalmente sobre los trabajadores y sobre el monto futuro de sus pensiones.
La lógica es extraordinariamente conveniente para la administradora: el trabajador aporta obligatoriamente, la AFP administra, cobra comisiones y participa de un negocio financiero gigantesco, mientras el afiliado soporta buena parte de los riesgos derivados de la volatilidad de los mercados.
Las ganancias de las siete AFP
1.AFP Uno, fue la administradora que más aumentó proporcionalmente sus utilidades. Durante el primer semestre obtuvo $12.054 millones, un incremento de 56% respecto de igual período de 2025.
2.AFP Provida, alcanzó utilidades por $87.180 millones, aumentando sus ganancias en 28% interanual.
3.AFP Modelo, registró utilidades por $36.801 millones, con un crecimiento de 19%.
4.AFP Cuprum, obtuvo $56.345 millones, aumentando sus ganancias en 13,7%.
5.AFP Habitat, alcanzó $88.023 millones, un incremento de 9,77%.
6.AFP PlanVital, obtuvo $35.718 millones, creciendo 4,7%.
7.AFP Capital, registró utilidades por $61.962 millones, experimentando una caída marginal de 0,86% respecto del primer semestre de 2025.
La suma de estas siete administradoras alcanza los $378.083 millones.
¿Cuánto recibió el trabajador jubilado?
El informe más reciente de la Fundación SOL, titulado " Pensiones sin Seguridad Social" (2026), indica que la mitad de las personas que se jubilaron durante 2025 obtuvo una pensión autofinanciada inferior a $86.000 mensuales.
En cuanto a los pensionados totales (históricos), si se mira todo el universo acumulado hasta el cierre de 2025, la pensión autofinanciada mediana se sitúa en $119.000 (monto que sube a $257 mil solo si se incorporan subsidios como la PGU). Incluso cotizando toda una vida, el estudio revela que la mitad de las mujeres que lograron cotizar de forma constante entre 30 y 35 años solo alcanzó una pensión autofinanciada menor a $172.000.
El economista Manuel Riesco ha sido uno de los críticos más persistentes del modelo.
Su cuestionamiento apunta precisamente al carácter del sistema como mecanismo de ahorro obligatorio. Riesco ha sostenido que las AFP no constituyen propiamente un sistema de pensiones, sino un mecanismo de ahorro forzoso, porque las cotizaciones son canalizadas hacia los mercados financieros en lugar de utilizarse directamente para financiar las pensiones de los trabajadores.
Su crítica adquiere una particular fuerza cuando se observa el balance de 2026. Mientras las administradoras obtienen $378.083 millones de utilidades en seis meses, millones de trabajadores continúan enfrentando pensiones que requieren complementos estatales para alcanzar niveles mínimamente adecuados. Ahí sí que para los paladines del libre mercado sirve el Estado.
Carmelo Mesa-Lago, uno de los grandes especialistas latinoamericanos en seguridad social y miembro de la Comisión Bravo, terminó por señalar que el sistema de ahorro individual “fracasó”. La importancia de su opinión está precisamente en que no proviene de un crítico histórico de las AFP, sino de un especialista que estudió el sistema desde una perspectiva comparada y terminó cuestionando sus resultados.
Marco Kremerman, investigador de la Fundación SOL, sostuvo que el objetivo de un sistema de pensiones debería ser pagar buenas pensiones, y no fortalecer el mercado de capitales.
¿Qué debe considerarse como éxito en un sistema previsional?, ¿Que los fondos administrados sean gigantescos? ¿Que los mercados financieros reciban enormes cantidades de capital? ¿Que las empresas encargadas de administrar los ahorros obtengan utilidades crecientes?
Una sociedad puede aceptar que una empresa tenga utilidades. Lo que resulta complejo de aceptar es que el negocio de administrar la vejez pueda ser extraordinariamente rentable mientras la propia vejez, de los trabajadores, continúa siendo económicamente precaria.
Las AFP pueden sacar cuentas alegres. ¿Pueden hacer lo mismo los jubilados?