Revive una disputa ambiental en Valdivia por la instalación de una salmonera en el río San Pedro, uno de los principales tributarios del río Calle Calle. La construcción de la planta estaba suspendida por orden del Consejo de Monumentos Nacionales. El organismo constató que la empresa dañó y excavó parte de restos paleontológicos de hasta 39 millones de años de antigüedad, y los uso como parte del relleno para las obras.
Las formaciones en cuestión “evidencian la transición climática desde bosques subtropicales de tipo Gondwánico hacia el origen del actual bosque valdiviano, y son referencia clave para estudios de evolución climática regional”, se declaraba desde el Consejo.
A raíz de la afectación, la empresa fue ordenada a tramitar un permiso paleontológico, el cual fue otorgado y le permite realizar las obras acreditando un monitoreo permanente de estos restos. Con este documento la empresa retomó las obras en la zona, despertando alerta en el movimiento ciudadano que se formó en oposición al proyecto.
Río San Pedro sin Salmoneras
Desde el movimiento se han opuesto a la construcción de esta salmonera principalmente porque se trata de un proyecto que evaluó sus impactos y obtuvo su permiso ambiental en 2008, cuando las condiciones climatológicas de Valdivia y del país eran muy distintas a la actualidad.
También reclaman la descarga de las aguas residuales al lado de sitios de playa muy concurridos en la zona, a comunidades indígenas que viven a menos de 100 metros del sitio y a la contaminación del agua que genera esta actividad, considerando que se trata del sector más prístino de la cuenca del río Valdivia y también el más biodiverso en cuanto a especies de peces nativos de agua dulce.
Existen 15 especies distintas de agua dulce identificadas en su cauce, incluyendo algunas que solo existen en ese río, y algunas en peligro de extinción como el tollo de agua dulce, la carmelita común y el huillín; considerado la especie de nutria más amenazada del mundo.
El proyecto contempla la construcción de 400 bateas y 300 estanques con uso de agua dulce del río para producir ovas y alevines de salmón que luego son vendidos a otras plantas salmoneras. Desde el movimiento argumentan también que esta actividad no aporta una gran generación de empleo local al no tener plantas de procesamiento.
Batalla legal en Valdivia
Tras 16 años con permiso ambiental pero sin actividad visible, el proyecto se empezó a instalar a inicios de 2025, tras tramitar un permiso de obras entregado por la Municipalidad de Los Lagos.
En ese momento, las organizaciones vecinales interpusieron un recurso buscando anular el permiso ambiental de la empresa y que se volviera a evaluar el proyecto considerando las condiciones actuales, las comunidades asentadas a pocos metros y los hallazgos paleontológicos que se habían hecho en sitio. Al recurso también se sumó la Municipalidad de Valdivia, debido a la afectación del primer tributario del río Calle Calle.
Sin embargo, el Primer Tribunal Ambiental falló a favor de la empresa a inicios de 2026. Las organizaciones argumentan que este fallo se basó únicamente en temas administrativos relacionados a los plazos, pero que no se pronunció sobre el fondo del problema y las variables ambientales y sociales.
La actividad salmonera en ríos ha sido asociada a contaminación del agua con antibióticos, fecas y restos de comida de los salmones, además de generar un riesgo de escape de salmones que depredan a las especies nativas o compiten con ellas por alimento.
Además, la actividad está destinada a alimentar la producción de una industria que ha protagonizado graves afectaciones ambientales y que encabeza una arremetida por aumentar aún más su operación dentro de mares protegidos de la Patagonia.