Las costas de la región del Biobío son altamente habitadas, incluso con grandes ciudades en el borde costero como es el caso de Penco, recién azotada durante el verano por un mortífero mega incendio, y ahora afectada por inundaciones, aluviones y marejadas extremas.
El cambio climático ha aumentado la frecuencia e intensidad de las marejadas en las costas del país, dejando a las comunidades costeras en riesgo de sufrir desastres como el que se vivió durante el fin de semana en Penco y Arauco.Entre los grupos más afectados están los pescadores, que desarrollan su actividad de sustento en el mar y el borde costero donde están sus caletas.
Incendios, forestales, inundaciones
Las marejadas e inundaciones afectaron zonas de Penco y Lirquén que recién se están recuperando del incendio forestal, ilustrando que se trata de un territorio que vive multi amenazas, tal como lo denomina la doctora en ciencias ambientales de la Universidad de Concepción, Edilia Castillo.
“El área metropolitana de Concepción desde Tomé hasta Lota y el borde costero de Arauco está en un contexto topográfico de cordillera de la costa que ha sido intensivamente usada por la silvicultura (de plantaciones forestales), que implica plantar y talar con frecuencia, dejando laderas expuestas a los agentes climáticos durante largos períodos, provocando la erosión del suelo”, explica Castillo.
Además, y también en parte por el uso de suelo forestal, se trata de una zona que ha sufrido mega incendios forestales en verano. “El suelo queda expuesto, se agrieta y después vienen las lluvias y se arrastra todo ese material. Los procesos erosivos y de deslizamiento de tierra en la ladera occidental que da hacia el mar han ido creciendo”, declara, agregando que se trata de terrenos de alta pendiente donde históricamente se han destruido caminos por aluviones.
El grupo académico que lidera la investigadora está instalando el concepto de multiamenazas en la región de Biobío y levantando información que queda a disposición de las autoridades locales y regionales, como un inventario de más de 2 mil remociones en masa para identificar zonas susceptibles, que quedó en manos de Senapred y Sernageomin.
Humedales y playas
Aunque en los últimos años también se han reconocido bajo ley los principales humedales del borde costero de Concepción y alrededores, previo a eso se han rellenado muchos humedales, y hoy mismo existen ecosistemas con permiso para ser rellenados como el humedal de Paicaví. Los humedales absorben y filtran el agua rellenando acuíferos y mitigando los riesgos de inundación.
Edilia también declara que han sido intensamente intervenidas las dunas y cordones litorales sobre todo en la zona sur de la región de Biobío por procesos de desarrollo inmobiliario, con lo que estos ecosistemas dejan de cumplir su rol natural de mitigación de marejadas, aumentando aún más la vulnerabilidad.
¿Qué se puede hacer?
Para Castillo se puede trabajar incluso desde la forma de comunicar estos eventos y riesgos evitando generar pánico y procurando educar a las personas para que conozcan sus territorios, los riesgos a los que están expuestos y los posibles caminos de acción preventivos y de respuesta.
Además llama a avanzar no en una prevención individual sino integral, combinada con el ordenamiento territorial desde los Planes Reguladores Comunales que hoy se demoran muchos años en actualizar, y coordinando a diversas autoridades, y trabajando de forma más coordinada con Senapred, que no tiene la capacidad ni la competencia para decidir cómo se desarrolla una ciudad resiliente.
“No podemos dejar de habitar el borde costero. Son comunidades que viven de y con el mar. Tenemos las herramientas y los expertos para poder prever los riesgos y responder, construyendo mejor, creando planes de evacuación y decisiones informadas, basadas en ciencia”, concluye