El concepto de área protegida, está definida en la ley N° 21.600 o ley SBAP como un "espacio geográfico específico y delimitado, reconocido mediante decreto supremo del Ministerio del Medio Ambiente, con la finalidad de asegurar, en el presente y a largo plazo, la preservación y conservación de la biodiversidad del país, así como la protección del patrimonio natural, cultural y del valor paisajístico contenidos en dicho espacio".
Pero en general las personas comunes y corrientes no saben lo que son. Identifican claramente a los parques nacionales, pero menos a otras categorías como son las reservas nacionales, monumentos naturales, santuarios de la naturaleza, Áreas de Conservación de Múltiples Usos, áreas de conservación de pueblos indígenas y reservas de región virgen.
Por estos días se le ha estado dando bastante relevancia a los parques nacionales, debido a que el Parque Nacional Vicente Perez Rosales cumple 100 años desde su creación.
En el transcurso de la historia fue el Estado a través de distintos gobiernos el que se ocupó de establecer zonas bajo protección oficial en terrenos fiscales otorgándole alguna figura de conservación. En definitiva, fueron creadas para resguardar un patrimonio natural que nos pertenece a todas y todos los habitantes. Con el pasar de los años también comenzó a generarse un movimiento de personas y organizaciones sin fines de lucro que decidieron bajo distintas estrategias y capacidades destinar terrenos a la conservación de la biodiversidad.
En Chile sin duda el impulso que le dio Douglas Tompkins a la conservación privada, en un principio generó desconfianza, discusión y controversia. Pero también marco un precedente, pues en un país tan neoliberal como el nuestro se instaló una discusión pública sobre algo que parecía imposible ¿puede un privado querer conservar en vez de explotar los ecosistemas? ¿de verdad una persona de otra nacionalidad puede querer conservar en nuestro país? En fin, durante años hubo múltiples discusiones, artículos de prensa algunos de ellos con ataques planteando ciertas desconfianzas hacía la figura de Tompkins.
Pero tras su fallecimiento ocurre la gran donación, una acción sin precedentes a nivel mundial, pues su viuda Kristine Tompkins donó al Estado de Chile, terrenos que ellos habían comprado y transformado en áreas protegidas de clase mundial para que el gobierno los declarara Parque Nacionales.
Sin duda, son muchas las historias y personas que se cruzan en un país tan pequeño como el nuestro, Tompkins, al igual que Patricio Segura, quién falleció recientemente; eran personas apasionadas e intensas; ambos creían que era importante conservar y que había que hacerlo de forma efectiva, utilizando altos estándares, por ello le otorgaban un valor especial a los parques nacionales, una de las categorías de conservación más restrictivas en cuanto a las actividades que los seres humanos pueden realizar al interior de ellas.
Estas dos personas que provenían de mundos distintos, de países y culturas distintas y que amaron la Patagonia, tenían visiones muy similares en cuanto al rol del Estado y la importancia de lo público en la conservación de la naturaleza y en la importancia que tienen los parques nacionales para que esta conservación sea eficaz. Pero eso no es todo, ambos se encontraron defendiendo los ríos de la Patagonia, en la campaña Patagonia Sin Represas, cuando una empresa pretendía construir cinco centrales hidroeléctricas en la región de Aysén.
También ambos tenían opinión muy crítica sobre el impacto que genera la salmonicultura en las regiones australes de Chile, particularmente al interior de áreas protegidas. Porque, aunque parezca redundante y obvio, las áreas protegidas, fueron creadas para ser protegidas, es decir para resguardar ecosistemas naturales, pero lamentablemente no siempre es así, muchas de ellas están siendo constantemente amenazadas por el desarrollo de actividades intensivas que quieren desarrollar algunas industrias en nuestro país.
Si bien nuestro país en algún sentido ha sido pionero en poner bajo protección superficies terrestres y marinas, hoy cuando se cumplen 100 años de la creación del Parque Nacional Vicente Perez Rosales es momento de hacer una evaluación de donde estamos en materia de conservación de la naturaleza dentro y fuera de áreas protegidas, además de contar con una hoja de ruta para el cumplimiento de los compromisos internacionales suscritos por Chile.
Así como también es urgente tener un cronograma claro que señale cómo la actual administración va a implementar el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), ya sea con el reingreso y la promulgación de los reglamentos que fueron retirados de contraloría, pero también en cómo se abordarán los temas de financiamiento para la conservación.