Las recientes e intensas lluvias que afectan a distintas regiones de Chile han dejado inundaciones, deslizamientos y una importante pérdida de bienes materiales. Sin embargo, más allá de los daños visibles en la infraestructura, especialistas advierten que las catástrofes climáticas también gatillan un impacto profundo en la salud mental.
Así lo plantea Juan Videla, máster en Salud Mental de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, quien sostiene que la pérdida material no debe entenderse solo como un problema económico.
Al respecto, el especialista explica que perder una vivienda, un negocio o pertenencias con valor sentimental representa además una fractura en la vida cotidiana de las personas.
"La pérdida material, ya sea de una vivienda, un negocio o pertenencias con valor sentimental, no es meramente un evento económico. Representa la desestructuración de la vida cotidiana, la interrupción de proyectos de vida y, en muchos casos, la erosión de la identidad personal", explica el experto.
Estrés y ansiedad, los cuadros más frecuentes
En este escenario, donde miles de familias han visto sus hogares anegados y sus bienes destruidos, cuadros como el estrés agudo, la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) emergen como una realidad inminente entre los damnificados.
De acuerdo con Videla, la incertidumbre respecto al futuro y las dificultades para acceder a recursos básicos agravan este panorama.
"La incertidumbre sobre el futuro, la dificultad para acceder a recursos básicos y la sensación de desamparo pueden exacerbar estas condiciones, afectando no solo a los individuos, sino también a la cohesión familiar y comunitaria", grafica el docente.
Frente a esto, el académico plantea que las estrategias de respuesta a emergencias deben incorporar un componente robusto de apoyo psicosocial. Esto implica, según detalla, no solo la entrega de ayuda material, sino también la implementación de programas de primera ayuda psicológica, el acceso a servicios de salud mental y la capacitación de líderes comunitarios para identificar y derivar casos que requieran una intervención profesional.
¿Cómo sentirse mejor y proteger la salud mental?
En primer lugar, el especialista sugiere validar las emociones, ya que sentir tristeza, rabia, frustración o miedo ante la pérdida es una reacción normal, y permitirse experimentarlas es el primer paso para procesarlas.
A la vez, recomienda mantener rutinas diarias en la medida de lo posible, pues esto entrega una sensación de normalidad y control.
Asimismo, el docente releva la importancia de conectar con redes de apoyo, dado que acercarse a familiares, amigos o vecinos puede ofrecer consuelo y ayuda práctica, en un contexto donde la solidaridad comunitaria cumple un rol fundamental.
Por otra parte, aconseja limitar la exposición a noticias, ya que si bien mantenerse informado es importante, la sobreexposición a imágenes y relatos de la catástrofe puede aumentar el estrés y la ansiedad.
Finalmente, remarca la necesidad de buscar ayuda profesional cuando los sentimientos de angustia persisten o interfieren de forma significativa con la vida diaria, ya que existen especialistas capacitados para brindar el apoyo necesario.