domingo 21 de junio de 2026

Humedales y glaciares artificiales: Las técnicas indígenas que están recuperando ecosistemas en Chile

Técnicas como la creación de humedales y glaciares o la pesca artesanal han sido validadas por la ciencia por sus beneficios para el humano y los ecosistemas.

21 de junio de 2026 - 09:25

Humedales altoandinos trabajados por comunidades altiplánicas hace cientos de años siguen creando hábitats para la flora y fauna nativa del desierto, mientras que otros pueblos del norte están usando una técnica ancestral del pueblos indígenas del Himalaya para crear glaciares artificiales. En el sur de Chile, las prácticas pesqueras y recolectoras de pueblos mapuche lafkenche están recuperando la salud costera.

Este 21 de mayo, los pueblos indígenas que habitan en Chile celebra el comienzo de un nuevo año, y desde El Desconcierto celebramos algunos de los saberes que han resistido generaciones y colonización, para mantener una relación de armonía con el mundo natural del que el humano forma parte inseparable.

Humedales artificiales

Por generaciones y generaciones, las comunidades indígenas del altiplano han trabajado los humedales altoandinos conocidos como bofedales para que se mantengan con buena salud. Para esto utilizan técnicas maduradas durante siglos, como la canalización de agua, el champeo o siembra de vegetación y la construcción de pequeos diques.

Los bofedales son un tipo de humedal altoandino que, a diferencia de los salares, tienen abundante vegetación verde y funcionan como esponja absorbiendo agua y carbono. Estos ecosistemas forman oasis verdes en medio de la aridez del desierto, que son espacios clave para el pastoreo de alpacas y llamas, además de ofrecer hogar y agua para animales nativos silvestres como el guanaco o la vizcacha.

Las técnicas ancestrales para capturar agua en el suelo y regenerar el paisaje son variadas y han resistido el paso de los años por su efectividad. Los incas construian pequeños humedales artificiales construyendo estructuras en forma de semicirculo con un borde de suelo y peidras, o zanjas de infiltración para capturar el agua en pequeñas microcuencas en las laderas de cerros y así reducir su velocidad, permitir que se infiltre en el subsuelo, que el suelo mejore su salud y que se establezca la vegetación.

Estas prácticas son hoy en día una técnica validada por el Estado a nivel nacional para restaurar laderas de cerros afectadas por aluviones, sequía y pérdida de suelo. Son consideradas parte de las Obras de Conservación de Aguas y Suelos (OCAS) y han sido implementadas en proyectos de restauración con financiamiento estatal, como los parques metropolitanos en los cerros Chena y Renca.

Glaciares artificiales

Los pueblos indígenas atacameños no solo mantienen sus propias técnicas, sino que en los últimos años han adoptado un saber ancestral de pueblos del Himalaya, para crear glaciares artificiales en la cordillera, y así guardar el agua que cae para que se derrita más lento y provea en tiempos de sequía, cuando termina el invierno altiplánico.

Se trata de las estupas de hielo, que funcionan mediante un sistema de aspersión que dirige el agua de las vertientes hacia estructuras piramidales de piedra. Atrapada allí, el agua se congela progresivamente durante el invierno, creando mini glaciares artificiales. Por la forma piramidal o cupular que adoptan estos glaciares, llevan el mismo nombre que los templos budistas. El agua allí congelada provee un caudal de agua controlado de deshielo con el que las comunidades pueden regar los bofedales.

Esta técnica ha sido adoptada no solo en el norte sino también en la cordillera de Santiago, donde la empresa chilena Nilus está creando glaciares artificiales con la técnica himalaya en el Cajón del Maipo en una zona a 3 mil metros de altura, donde utilizan además tecnología satelital para monitorear el estado de los glaciares.

Pesca y recolección ancestral

En la isla Apiao en Chiloé, comunidades mapuche lafkenche construyen pequeños muritos de piedra llamados corralitosde pirenes. Con la marea alta, los peces de roca desovan en esos corralitos y la comunidad recolecta los huevos. Se trata de una técnica ancestral de pesca artesanal que ha sido validada por científicos al encontrar que promueve la biodiversidad marina.

Las comunidades sacan una parte de los huevos pero dejan un mínimo para garantizar la reproducción de los peces y mantener la actividad hacia el futuro. Un artículo publicado en la prestigiosa revista científica Peolpe and Nature, investiga y valida el impacto positivo en los ecosistemas costeros que tiene este saber lafkenche.

Corralitos de pirenes en la isla Apiao en Chiloé.

Corralitos de pirenes en la isla Apiao en Chiloé.

El artículo también destaca otra técnica ancestral lafkenche llamada "arreglos subacuáticos", donde los buzos mariscadores restauran a mano el fondo marino afectado por la sobrepesca para reestablecer la biodiversidad y las interacciones entre especies que existían de forma natural.

Los mariscadores reubican colonias de piures, choritos, choro zapato y picorocos a zonas sobreexplotadas, incentivando su reproducción. En las zonas restauradas, suelen volver especies de interés económico como el loco, favoreciendo la economía local.

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