martes 29 de septiembre de 2026
Progreso

Región Metropolitana: MTT proyecta la circulación de más de 4.500 buses eléctricos para 2027

Red Movilidad cuenta con el 68% de su flota eléctrica y el Metro de Santiago alcanzó la carbono neutralidad en sus operaciones. El parque automotor particular es responsable de la mayor parte de las emisiones.

29 de septiembre de 2026 - 20:00

En una cuenca que retiene contaminantes durante el invierno y donde viven más de siete millones de personas, el transporte público eléctrico es una de las principales herramientas de descarbonización urbana en la Región Metropolitana. En ese escenario, Metro de Santiago y la flota de buses eléctricos de Red Movilidad concentran avances en la reducción de emisiones del transporte capitalino.

Por un lado, a comienzos de agosto de 2025, Metro recibió el Sello de Neutralización del programa Huella Chile, que otorga el Ministerio del Medio Ambiente. La distinción certifica la carbono neutralidad de la operación del tren subterráneo durante 2024, en el año en que la empresa estatal conmemoró cinco décadas de funcionamiento.

Por otro, en superficie, Red Movilidad superó en febrero de 2026 los 4.000 buses eléctricos en operación. Según el Ministerio de Transporte, se trata de 4.400 unidades. Esa cifra mantiene a Santiago como la ciudad con más buses de este tipo fuera de China. Desde la cartera proyectan superar los 4.500 buses cero emisiones durante 2027 y alcanzar 1.254 en regiones.

Respecto a ajustes presupuestarios bajo la gestión del ministro Louis de Grange, hubo recortes de gasto en ineficiencias del sistema de buses tradicionales y de dos pisos, esto, con el fin de mantener el despliegue de la flota eléctrica tanto en la capital como en regiones, por lo que el aumento de la flota se encuentra dentro de lo planeado.

Metro de Santiago y la carbono neutralidad

La base de ese resultado está en el origen de la electricidad que mueve los trenes. En 2016, Metro firmó contratos de suministro con dos centrales de energías renovables no convencionales (ERNC). La primera es la planta fotovoltaica El Pelícano, ubicada en La Higuera, en la Región de Coquimbo. La segunda es el parque eólico San Juan de Aceituno, en Freirina, Región de Atacama.

Actualmente, según la empresa, su matriz energética es 100% renovable y se compone de tres fuentes. Un 45% proviene directamente de ambos parques y un 40% de Enel, con energía renovable certificada. El 15% restante corresponde a energía renovable certificada que compra El Pelícano y luego vende a Metro.

Como resultado, las emisiones indirectas por consumo eléctrico, conocidas como Alcance 2, quedaron en cero bajo el método de mercado. De acuerdo con los reportes de sostenibilidad de la compañía, su huella de carbono total en 2023 fue de 14.740 toneladas de CO2 equivalente, lo que representó una disminución de 89% en sus emisiones.

A ese cambio se suman otras medidas. Por ejemplo, los trenes incorporan sistemas de frenado regenerativo, que recuperan energía durante la desaceleración. Además, desde 2024 las 143 estaciones, los trenes y los talleres de la red cuentan con certificación en eficiencia energética. Por su parte, el programa Línea Cero ofrece estacionamientos gratuitos para bicicletas, lo que facilita combinar la movilidad activa con el viaje en tren.

En esa misma línea, Metro estima que la puesta en marcha de la futura Línea 7 permitirá reducir 32.860 toneladas de CO2. Esa proyección se da en medio de una expansión de la red que también contempla la extensión de Metro al aeropuerto anunciada en 2025.

El impacto de los buses eléctricos en el aire de Santiago

En superficie, la electrificación avanzó con rapidez. En marzo de 2022, Red Movilidad contaba con 779 buses eléctricos, y en menos de cuatro años la cifra se multiplicó más de cinco veces. Solo durante 2025 se incorporaron 1.344 unidades, el mayor ingreso anual desde que comenzó la electromovilidad en el sistema, en 2017.

Según el Primer Informe de Electromovilidad elaborado por el DTPM, los buses del sistema generan el 3,3% de las emisiones de CO2 del transporte en Santiago. En cambio, automóviles y motocicletas particulares concentran el 90%. El mismo documento registra una reducción de 80% en las emisiones de material particulado fino (PM2,5) y un ahorro acumulado de más de 60 millones de litros de diésel.

A su vez, el balance de febrero de 2026 del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) reportó una disminución de hasta 64% del ruido en la Alameda, uno de los ejes con mayor flujo vehicular de la capital.

Asimismo, el despliegue tuvo un componente territorial. Comunas del sur y surponiente, como Puente Alto, Maipú, San Bernardo, La Cisterna y Lo Espejo, hoy operan con buses eléctricos. Para sostener ese crecimiento, la red de electroterminales pasó de 10 instalaciones al inicio de la administración de Gabriel Boric a 44 a fines de 2025.

Desafío pendiente

En suma, las cifras oficiales también identifican dónde se concentra el problema. Mientras el transporte público electrificado aporta una fracción menor del CO2 del sector, el parque automotor particular sigue siendo responsable de la mayor parte de las emisiones.

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