Frente a ese escenario, el filósofo Byung-Chul Han, nacido en Corea del Sur y radicado en Alemania, plantea en su libro Vida contemplativa. Elogio de la inactividad (Taurus, 2023) una crítica a la sociedad del rendimiento. "La inactividad es una forma de esplendor de la existencia humana", escribe el autor. Agrega que esta "no es una forma de debilidad ni una falta, sino una forma de intensidad que, sin embargo, no es percibida ni reconocida en nuestra sociedad de la actividad y el rendimiento".
Para Han, la velocidad y el exceso de trabajo destruyen la capacidad de contemplar y de estar presentes. Detenerse, según el ensayista, permite recuperar rituales y momentos que no buscan producir nada, sino dar sentido a la vida. Bajo esa premisa, viajar deja de ser una acumulación de destinos y se convierte en una forma de descanso, de valorar el tiempo y de reconectar con la naturaleza.
Es ahí donde aparece el turismo slow, una forma de viajar sin prisa que prioriza la calidad de las experiencias y el vínculo con el entorno. Sin embargo, su relevancia no es solo personal. El turismo masivo es capaz de saturar la infraestructura local, encarecer el costo de la vida y deteriorar los ecosistemas de los destinos más visitados. Por ello, el viaje lento se vincula de forma directa con el turismo sostenible.
Con este contexto, El Desconcierto conversó con tres empresas que operan bajo esta lógica en Chile.
¿Cómo se practica el turismo slow en Chile?
Birds Chile nació hace más de 15 años en Puerto Varas, en la Región de Los Lagos, y hoy opera viajes desde Arica hasta Tierra del Fuego. Su nombre remite a la observación de aves, pero esa actividad representa entre el 25% y el 30% de su trabajo. El resto corresponde a la llamada soft adventure: actividades al aire libre de baja exigencia, con foco en la sustentabilidad y el contacto con comunidades locales.
Teresa Montes, cofundadora de la empresa, explica que tras la pandemia detectaron la oportunidad de "animar a los viajeros a dedicar más tiempo a cada destino, no estar picoteando tanto". Según relata, sus clientes son en su mayoría extranjeros de 45 años o más. Buscan conocer el país "de la manera más genuina posible", con contacto directo con personas y comunidades.
Por esa razón, en los últimos seis años la empresa incorporó experiencias gastronómicas en casas de cocineros locales. Allí los visitantes cosechan y preparan recetas tradicionales con productos de la zona. "Para eso tienes que tener tiempo. No es como parar en un restaurante, comer y seguir", sostiene Montes.
Asimismo, la empresa trabaja en alianza con la fundación Rewilding Chile y ofrece recorridos por la Ruta de los Parques de la Patagonia. Se trata de un circuito de 2.800 kilómetros que conecta 17 parques nacionales entre Puerto Montt y el Cabo de Hornos. De acuerdo con Rewilding Chile, ese territorio almacena más de 6.600 millones de toneladas de carbono.
A su vez, Birds Chile cuenta con la certificación de Empresa B desde 2017. También desarrolla actividades con ONG dedicadas a la conservación de ecosistemas como los humedales, en las que los pasajeros participan junto a científicos y aportan donaciones. Para Montes, esas jornadas están entre las más significativas para los viajeros: "Dedicar un día, dos días, una mañana a hacer algo que signifique un aporte real a un ecosistema o a una comunidad local".
Los grupos reducidos protegen los destinos turísticos
En la Región de Aysén, Andrés Segovia, fundador de PatagoniaXpress, opera desde Chile Chico, a orillas del lago General Carrera. Es oriundo de Santiago y llegó a la zona hace 14 años. Tras visitar la entonces Reserva Nacional Jeinimeni, hoy parte del Parque Nacional Patagonia, advirtió que nadie ofrecía turismo formal en el área.
En Santiago, Segovia había conocido los movimientos Slow Food y Slow Life, y trasladó esa filosofía a su empresa. Según explica, el viaje lento "no significa que vamos a andar lento físicamente". Lo que permite es conectar con los hoteles locales, las formas de vida y las personas del territorio, algo más difícil en grupos grandes y con itinerarios apretados.
Por lo mismo, PatagoniaXpress eliminó las paradas en restaurantes e instaló lo que Segovia denomina un "restaurante efímero": una mesa que se monta frente a un paisaje y se levanta al terminar el almuerzo. De este modo, las dos o tres horas que se destinan a comer en un local quedan disponibles para experiencias no planificadas, como visitar a una vecina que elabora queso o conserva cerezas. "El lujo ya no es tener cosas, el lujo es tener tiempo", afirma.
El lujo ya no es tener cosas, el lujo es tener tiempo El lujo ya no es tener cosas, el lujo es tener tiempo
Además, sus grupos no superan las seis personas, con el objetivo de "sacarle presión a los lugares" que visitan. En esa misma línea, el operador recomienda a sus clientes trasladar sus viajes a otras épocas del año para no concentrar la carga turística en un solo punto, "porque eso también daña el destino". El propósito, resume Segovia, es "que el turismo no sea algo que se coma un lugar".
Contra los efectos que deja el turismo masivo
Macarena Soto, cofundadora de Patagonia Origins, nació en Punta Arenas. Fue guía de turismo y trabajó como guardaparque de la Conaf en el Parque Nacional Torres del Paine. Hace diez años se trasladó a Sevilla, en España, desde donde diseña viajes a medida hacia Chile para visitantes europeos.
Su decisión de apostar por un modelo lento y sostenible surge de lo que observó en España durante la última década. "La gente está dejando de vivir en los centros, en los cascos históricos, porque hay un turismo masivo", describe.
A su juicio, la actividad no debe "generar un daño en los locales, ni en la fauna silvestre, ni en la gente que vive en el territorio, tiene que ser un aporte". Y añade: "No me interesa trabajar en un turismo masivo porque yo no quiero hacerle un daño ni a Magallanes ni a Chile".
La actividad no debe generar un daño en los locales, ni en la fauna silvestre, ni en la gente que vive en el territorio, tiene que ser un aporte La actividad no debe generar un daño en los locales, ni en la fauna silvestre, ni en la gente que vive en el territorio, tiene que ser un aporte
La empresa lleva un año en funcionamiento y está integrada por tres mujeres. Prioriza una red de proveedoras, entre guías y choferes, para promover la igualdad de género en el sector. Con ese fin, Soto ha tomado cursos de igualdad de género en turismo de Sernatur. Sus itinerarios combinan recorridos clásicos por Torres del Paine con encuentros con tejedoras de lana y gauchos, una once chilena o un cordero al palo.
Actualmente, Soto participa en un programa financiado por un fondo europeo en Viena, Austria, enfocado en el turismo regenerativo. Este modelo no solo busca evitar daños, sino también generar beneficios para las comunidades y la fauna.
Con esa mirada, la cofundadora retoma la idea de detenerse que plantea Han: "Lo que uno quiere en este viaje es que encuentre esa conexión consigo mismo y con el territorio y con el lugar, y que no sea solamente una fotografía".
Lo que uno quiere en este viaje es que encuentre esa conexión consigo mismo y con el territorio y con el lugar, y que no sea solamente una fotografía Lo que uno quiere en este viaje es que encuentre esa conexión consigo mismo y con el territorio y con el lugar, y que no sea solamente una fotografía