El sector sanitario enfrenta una contradicción de fondo: mientras su labor consiste en cuidar la salud de las personas, sus operaciones —consumo energético masivo, generación de residuos médicos y uso intensivo de insumos— representan cerca del 5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Frente a ese diagnóstico, un número creciente de centros médicos en el mundo adopta el modelo de hospital sostenible, que combina diseño arquitectónico eficiente, descarbonización energética y gestión responsable de recursos sin dejar a un lado la calidad de la atención clínica.
Requisitos de un hospital para ser considerado sostenible
Para acceder a certificaciones internacionales como LEED o EDGE, o figurar en rankings especializados, un recinto médico debe actuar en cuatro frentes. El primero es la eficiencia energética y la descarbonización, mediante energía solar, geotérmica, iluminación LED inteligente y sistemas de calefacción y ventilación de bajo consumo.
El segundo es el diseño bioclimático, que incorpora cubiertas ajardinadas y patios de luz natural para reducir la dependencia de energía eléctrica. El tercero apunta a la gestión de residuos y anestésicos, con la reducción de plásticos de un solo uso y la captura de gases anestésicos de efecto invernadero.
El cuarto frente es el uso eficiente del agua, a través de la captación de lluvia y el tratamiento de aguas grises.
Los hospitales más sostenibles del mundo
El referente más reciente es el Hospital Universitario La Paz, en Madrid, que obtuvo la calificación máxima en la primera edición del ranking World's Greenest Hospitals 2026, elaborado por la revista Newsweek y la empresa de análisis Statista. La clasificación evaluó a 250 centros públicos y privados según sus emisiones, consumo de energía, gestión del agua y de residuos, compras y gobernanza ambiental.
La Paz se ubicó entre los nueve mejores de Europa, de un total de setenta y cinco hospitales evaluados en el continente, y lideró la representación española junto a la Fundación Jiménez Díaz.
Otros centros destacan por iniciativas puntuales. El Fundació Sanitària Mollet, en Cataluña, es un Net Zero Hospital certificado y cuenta con uno de los mayores proyectos geotérmicos de Europa, con ciento cuarenta y ocho pozos. En Estados Unidos, el Parkland Memorial Hospital, en Dallas, tiene certificación LEED Gold y un huerto comunitario que provee alimentos orgánicos a sus pacientes, mientras que la Cleveland Clinic, en Ohio, invierte de forma sostenida en energías renovables.
Además, estudios sobre arquitectura hospitalaria muestran que la iluminación natural reduce los días de estancia y que la vegetación interior disminuye el estrés y la presión arterial de los pacientes.
¿Qué avances registra Chile en hospitales sostenibles?
En el país, tres recintos públicos cuentan con la Certificación de Edificio Sustentable (CES): el Hospital Biprovincial Quillota-Petorca, primero en obtenerla; el Hospital Provincial de Curicó, que obtuvo el primer lugar en los Premios CES en la categoría hospitales; y el Hospital de Alto Hospicio, con una envolvente térmica adaptada al clima desértico. A ellos se suma el Hospital de La Serena, diseñado para el clima semiárido de la Región de Coquimbo.
Fuera de esa certificación, la Red de Hospitales Verdes y Saludables agrupa a recintos públicos y privados. El Hospital Carlos Van Buren, en Valparaíso, es reconocido por su medición de huella de carbono, mientras que el Hospital de San Vicente de Tagua Tagua impulsa la sustitución de químicos peligrosos y huertos medicinales.
En el sector privado, la Clínica Alemana avanza hacia una matriz eléctrica cien por ciento renovable, y la Clínica Dávila y la Clínica Las Condes participan del monitoreo de sostenibilidad ambiental con compras responsables y recambio a tecnología LED.