El mercado de oficinas en Chile atraviesa una transformación marcada por nuevas exigencias ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), donde la sostenibilidad comienza a consolidarse como un factor determinante en la competitividad inmobiliaria. En este contexto, los edificios con certificación LEED están posicionándose con ventajas concretas frente al modelo tradicional.
Según el análisis de CBRE Chile, esta tendencia no solo responde a criterios reputacionales, sino que impacta directamente en variables clave del negocio, como la valorización de los activos, las tasas de ocupación y la capacidad de atraer empresas, especialmente multinacionales y fondos de inversión.
De acuerdo con la compañía, los edificios corporativos que cuentan con certificación LEED pueden alcanzar rentas entre un 3% y un 7% superiores, además de valorizaciones que fluctúan entre un 10% y un 15% por sobre activos convencionales.
A ello se suma una mayor resiliencia frente a períodos de vacancia, en un escenario donde el mercado aún se ajusta a los cambios en las dinámicas laborales.
Esta evolución también se refleja en la demanda. Cada vez más empresas integran criterios ESG en sus decisiones de ubicación, lo que ha impulsado una migración progresiva hacia edificios premium con mejores estándares de eficiencia energética y sustentabilidad. En paralelo, los fondos institucionales han comenzado a incorporar certificaciones sostenibles dentro de sus procesos de evaluación de inversiones.
La perdida de competitividad por falta de sostenibilidad
Desde CBRE advierten que esta dinámica está generando una brecha creciente entre activos adaptados a las nuevas exigencias y aquellos que no lo están. Mientras los primeros concentran mayor interés, los edificios tradicionales enfrentan un riesgo cada vez más evidente de obsolescencia y pérdida de competitividad si no avanzan en procesos de modernización.
La sostenibilidad, en este escenario, deja de ser un atributo diferenciador para convertirse en una herramienta estratégica de generación de valor, tanto para propietarios como para inversionistas y empresas arrendatarias.
Un ejemplo de esta tendencia es el caso de Torre Apoquindo, que recientemente obtuvo la certificación LEED EBOM Gold tras un proceso de optimización enfocado en eficiencia energética, reducción de emisiones y mejoras en la gestión sustentable del edificio.
En este proyecto, CBRE participó activamente en la administración y operación del activo, logrando resultados significativos, entre ellos una reducción superior al 80% de las emisiones operacionales y ahorros cercanos al 10% en consumos clave como agua y energía. Asimismo, se implementaron estrategias vinculadas a economía circular y gestión de residuos.
El caso de Torre Apoquindo refleja un fenómeno que comienza a consolidarse en el mercado corporativo: la reconversión de edificios existentes para cumplir con estándares internacionales y responder a una demanda creciente por espacios más eficientes, resilientes y alineados con criterios ESG.