domingo 26 de julio de 2026

Prevenir también es gobernar

En tiempos de cambio climático, prevenir no es exagerar ni alarmar: es gobernar con responsabilidad.

26 de julio de 2026 - 11:45

Las recientes lluvias en la Región de Valparaíso volvieron a demostrar una realidad que Chile conoce demasiado bien: reaccionamos frente a la emergencia, pero llegamos tarde a la prevención. El sistema frontal afectó a 10 de las 16 regiones del país, provocó evacuaciones, cortes de caminos e inundaciones que no pueden seguir tratándose como hechos inesperados. En Valparaíso se declaró Alerta Roja y hubo riesgos en el estero Marga-Marga y el río Aconcagua.

Aunque no corresponde atribuir automáticamente cada temporal al cambio climático, tampoco es responsable diseñar políticas públicas como si el clima mantuviera los patrones del pasado. Los eventos extremos, la saturación de los suelos y la alternancia entre sequías y lluvias intensas obligan a actualizar la planificación urbana y la protección de la población. Adaptarnos ya no es una discusión para el futuro, sino una necesidad presente.

La emergencia también demostró que los temporales no afectan a todos por igual. Mientras algunas personas pueden resguardarse o teletrabajar, miles de trabajadores deben seguir desplazándose y realizando labores presenciales, profundizando desigualdades que las políticas públicas no pueden ignorar.

Esto requiere un Estado activo todo el año. Limpiar cauces, mejorar los sistemas de aguas lluvias, fiscalizar construcciones en zonas de riesgo, recuperar quebradas, proteger humedales y actualizar planes reguladores resulta más efectivo que repartir ayuda tras una inundación. También es necesario invertir en infraestructura verde y monitoreo.

La prevención requiere información. Es indispensable contar con mapas de riesgo, alertas oportunas y protocolos de evacuación.

Los municipios cumplen un papel fundamental. Conocen el territorio y son los primeros en responder. Durante la emergencia, la Región de Valparaíso activó más de diez alertas SAE antes de la Alerta Roja. Sin embargo, muchos municipios no cuentan con recursos ni capacidad suficiente. Exigirles planes climáticos sin financiamiento permanente es transferirles una responsabilidad que difícilmente podrán cumplir.

También es necesario incorporar al mundo laboral. Ante alertas meteorológicas o problemas de desplazamiento, los empleadores deben adoptar una mirada más flexible y resguardar el derecho de los trabajadores a no exponerse a riesgos innecesarios.

Las lluvias pasarán. El desafío será recordar lo ocurrido cuando vuelva el buen tiempo. No basta con reaccionar al próximo temporal. Necesitamos un Estado que planifique, municipios con mayores recursos, empleadores responsables y una ciudadanía informada.

En tiempos de cambio climático, prevenir no es exagerar ni alarmar: es gobernar con responsabilidad.

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